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lunes, 15 de septiembre de 2014

POR QUÉ NO TIRA LA ECONOMÍA: Dándote la galleta con el taburete


Durante nuestros últimos artículos, hemos mostrado que la economía puede describirse como un taburete con tres patas:

- Las familias y las empresas
- El Estado
- Los bancos

Sin embargo, no se trata de patas iguales, sino que el Estado y los bancos han de permanecer al servicio de las familias y las empresas, que son las que tiran realmente de las empresas.

Una economía sana tiene a las familias y las empresas luchando no sólo por salir adelante, como por desgracia es la época que nos ha tocado vivir, sino por tener una vida mejor.

Y en esa lucha cuentan –deben contar– con el servicio de los bancos, que le aportan el crédito para que se desarrollen más allá de sus disposiciones actuales de dinero; y la ayuda del Estado, que procura el bien común, ayudando especialmente a los más necesitados.

Pero los problemas surgen cuando se invierte ese servicio, y entonces ocurre que:

- El Estado no se pone al servicio de las familias y empresas, sino que las pone a ellas a su servicio:

Lo vimos el lunes pasado con nuestro artículo ECONOMÍA E IMPUESTOS: La noria y los panes con trampolín, donde el Estado usaba el agua de todos para hacerse una piscina, en vez de repartirla.

- Los bancos no se ponen al servicio de las familias y empresas, sino que también las pone a ellas a su servicio:

Fue el sentido de nuestro artículo del jueves 4 de septiembre EL BANCO CENTRAL EUROPEO BAJA LOS TIPOS DE INTERÉS: Miguelito se come las galletas, donde veíamos que los bancos se quedaban las galletas baratas del Banco Central Europeo, en vez de dar de comer a las familias y empresas.

Y claro, cuando se invierte ese orden de servicio, la economía no tira, no puede tirar. Y entonces no se crea empleo, al menos real, que fue lo comentado en nuestro anterior artículo.

Porque en España durante mucho tiempo, el taburete de tres patas ha tenido sólo dos: el Estado y los bancos, olvidados de las familias y empresas.


Y ya se sabe que un taburete de dos patas no se sostiene…

jueves, 11 de septiembre de 2014

QUÉ PASA CON EL EMPLEO: ¿Puchero o pucherazo?


- Oye, mamá, que al final iré con María a comer.

- Está bien, Luis, que tengo comida para todos.

Durante los últimos doce meses, el número de ocupados en España ha crecido en 192.000 personas. Es decir, 192.000 personas que no trabajaban han comenzado a hacerlo.

- Perdona, mamá, ¿puedo llevar a los hijos?

- Por supuesto, Luis, no los vamos a dejar con hambre: Que se vengan, que puchero hay.

Las horas totales trabajadas en España por todos los trabajadores han descendido en 28,5 millones.

- Mamá, disculpa que te llame de nuevo, que se vienen también dos amigos de los niños, que no tenían con quién quedarse.

- Venga, no hay problema.

Si suben los ocupados, pero bajan las horas, quiere decir que lo que se está produciendo es el reparto del trabajo que hay entre un mayor número de personas.

Por tanto, lo que se produce en España es que disminuyen los trabajos a tiempo completo, y se reparten entre trabajadores a tiempo parcial.

De hecho, desde el año 2.008 se han perdido más de 3,5 millones de empleo a tiempo completo.

Y como las horas disminuyen, el problema aumenta: Para un trabajo menor (menos horas), se produce un reparto entre un mayor número de personas (los 192.000 que han entrado).

Es positivo desde luego para los que ahora tienen trabajo, pero al final todos tendrán un salario menor, y con ello menos posibilidad de ir a comprar y tirar de nuestra economía.

¿Qué hacer entonces?

- Oye mamá, que también…

- Calla, Luis, que ya sé que me vas a traer más gente: Voy a preparar otro puchero.

Hay que aumentar el empleo. No repartir el poco que tenemos…
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lunes, 8 de septiembre de 2014

ECONOMÍA E IMPUESTOS: La noria y los panes con trampolín


Fue todo un acontecimiento: Tras los esfuerzos de muchos años, la noria estaba lista en el pueblo. Ahora por fin podrían tener pan cada día, gracias al giro de las palas de la rueda, transmitiéndose a las piedras, que molían el trigo.

La economía ha de entenderse como un todo, con elementos interconectados y que se afectan mutuamente.

Durante todo ese tiempo, los habitantes habían ido aportando dinero poco a poco para que el alcalde pudiese encargar la noria, pues ninguno allí tenía dinero suficiente para hacerlo.

Los impuestos cobran su sentido cuando, aparte de resolver problemas sociales, sirven para acometer obras en bien de la sociedad que de otro modo no podrían realizarse.

Ahora cada mañana iban con el trigo a molerlo. Y con gusto dejaba cada uno un par de panes para dar de comer al supervisor de la noria; y también al alcalde, que había sido su impulsor.

Todo transcurría con normalidad, hasta que un día Anselmo tardó el doble de tiempo en moler su trigo. Tanto que se formó una cola hasta ese momento inexistente en el molino.

Preocupados, acudieron en busca del supervisor, que se encontraba en ese momento en el bar con el alcalde. Cuando por fin llegó a la noria, se percató de que una gran masa de algas había atascado el engranaje, y con gran esfuerzo consiguió que volviera a funcionar.

Si los poderes públicos dejan de percibir la responsabilidad de su trabajo, que entre otras cosas es el motivo de su remuneración, la economía no funciona, de la misma manera que no lo hace si los trabajadores no acuden a sus puestos o los empresarios dejan de crear empresas.

Pero lo peor sucedería más tarde, cuando un día la noria se paró. Y al asomarse a la acequia, los habitantes vieron que el río estaba seco. Se reunió una gran multitud de todo el pueblo, y empezó a recorrer el cauce seco hacia arriba para ver qué sucedía.

No habían transcurrido más de 100 metros, cuando se dieron cuenta de por qué la noria se había parado, y con ella el pan que molían cada mañana.

¿Acaso no le daban al supervisor dos panes cada día y otros tantos al alcalde?

Allí estaban sus panes futuros. Y el futuro del pueblo. Ahogado.

Piscina. Habían construido una piscina.

jueves, 4 de septiembre de 2014

EL BANCO CENTRAL EUROPEO BAJA LOS TIPOS DE INTERÉS: Miguelito se come las galletas


Esta mañana he podido presenciar una escena típica de padre primerizo, pero no por ello menos enternecedora: Mi amigo Miguel tenía en brazos a su Miguelito, de apenas un año, mientras le miraba con cara absorta.

Por si yo había cometido el error de no darme cuenta de las enormes habilidades de su vástago, le dijo con voz cariñosa: "Miguelito, dale una galleta a papá". Sacó entonces el padre la galleta, se la puso en la mano al hijo, y esperó con ansiedad.

En ese momento, Miguelito le dio la galleta, no sin antes pegarle un mordisco. Su padre, entusiasmado, le estampó un sonoro beso al grito de: "Muy bien, Miguelito, muy bien".

El Banco Central Europeo, que se nutre del dinero de todos los europeos, no puede -teóricamente- ayudar a los estados miembros financiándoles la deuda que acumulan. Pero claro, una cosa es lo que dice la ley y otra lo que se acaba haciendo...

Cada poco tiempo oímos que España acude a los mercados para conseguir dinero, pues tiene que financiar sus enormes gastos. El resultado casi siempre es el mismo últimamente: "Gran éxito de España a la hora de colocar su deuda, pues ha conseguido todo el dinero que  necesitaba para financiarse".

Pero no se dice tan fuerte que esa deuda española es comprada en buena medida por los bancos españoles, "animados" a ello por el propio Estado. Tampoco tiene que animarles tanto, porque el dinero que usan para la compra se lo da el Banco Central Europeo a un bajo interés, y pueden así invertirlo en comprar una deuda española que tiene un alto interés, ganando mucho dinero sólo con el pase.

Hoy hemos sabido que el BCE ha bajado los tipos de interés al 0,05%. Si tenemos en cuenta que los bonos del Estado español pagan en torno al 2%, cada vez que los bancos compran varios miles de euros de esa deuda, podemos ver los enormes beneficios que ingresan: obtienen dinero del BCE al 0,05% y lo colocan en deuda del Estado al 2%.

Además, podemos entender así por qué no hay dinero para financiar a esa pyme y a ese autónomo que conoces en tu barrio, y adónde va el dinero que presta el Banco Central Europeo a nuestros bancos: A la deuda del Estado.

Así que volvamos a Miguel (el Estado), a su Miguelito (los bancos), y a las galletas (el dinero del Banco Central Europeo):

Hoy hemos presenciado una escena, típica de estos tiempos de crisis, pero no por ello menos desoladora: El Estado ha animado a los bancos a pedir préstamos al Banco Central Europeo.

Por si habíamos cometido el error de no darnos cuenta de la importante misión que cumple el sistema financiero para solucionar la crisis, le ha dicho España: "Bancos, ayudad al Estado comprando su deuda". Les ha puesto entonces el dinero en la mano, proveniente del Banco Central Europeo, y ha esperado con ansiedad.

En ese momento, los bancos le han dado el dinero al Estado, comprando la deuda, no sin antes darle un mordisco: el Banco Central Europeo les ha dado el dinero con un tipo de interés del 0,05%, y ellos se lo dan al Estado al 2%, con lo que ganan un 1,95% con el pase.

El Estado, entusiasmado, ha alabado la función que cumple el sistema financiero. Porque hace que fluya el crédito... Al mismo Estado: "Muy bien, sistema financiero, muy bien"