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martes, 22 de julio de 2014

jueves, 17 de julio de 2014

LA ECONOMÍA VA BIEN, pero Luisito no sabe inglés


Representaba un gran esfuerzo, pero como pensabas en el bien de tu hijo, decidiste finalmente mandarlo a Londres a aprender inglés. Tres meses completos; y un mes de tu sueldo en gastos.

Mientras pasaban las primeras semanas del niño en tierras extrañas, te preguntabas cómo andaría con el nuevo idioma. Pero cuando ya cumplió el segundo mes, te convenciste de que se manejaría con soltura.

Aunque te prometiste al recibirle en el aeropuerto que no dirías aquello de “hijo, dime algo en inglés”, al menos lanzaste la pregunta de manera indirecta:

- Bueno, Luisito, ¿y el idioma qué tal?

- ¿Qué idioma?

- Pues cuál va a ser: ¡El inglés que has ido a aprender!

- Ah, el idioma mal, pero me lo he pasado muy bien; y he traído algunos regalos.

El lunes el Presidente del Gobierno clausuró el Curso de Verano de su partido.

En su discurso, muy centrado en la economía, resaltó las medidas tomadas durante su mandato, y los frutos que ya se están cosechando.

Sin embargo, apuntó que aún quedaba el reto de que la mejoría se note en la calle.

Si tras todos estos años de esfuerzos y sacrificios, la mejoría no se nota en la calle…

¿De qué sirve lo demás?

¿De qué sirve que Luisito se lo haya pasado bien y traiga regalos si no sabe inglés?

¿De qué sirve que la economía vaya a mejor si no se nota en la calle, en la gente?

lunes, 14 de julio de 2014

CAPERUCITA Y LA PYME: El cuento económico de nunca acabar


CUENTO 1

Caperucita Crédito era una niña que cada día iba a casa de la abuelita Pyme, a llevarle el rico dinero que le daba su madre Banco Central Europeo.

Pero de repente se encontró por el camino al lobo Codicia Bancaria, que se quedó con la cestita e impidió que llegara el crédito a la abuelita Pyme.

Y fue así como la pobre Pyme acabó muriendo de hambre. 

CUENTO 2

Caperucita Ayudas era una niña que cada día iba a casa de su abuelita Pyme, a llevarle el rico dinero que sacaba su madre Estado de los impuestos.

Pero de repente se encontró por el camino al lobo Corrupción, que le quitó la cestita e impidió que llegaran las ayudas a la abuelita Pyme.

Y fue así como la pobre Pyme acabó muriendo de hambre.

CUENTO 3

Caperucita Consumo era una niña que cada día iba a casa de su abuelita Pyme, a llevarle el rico dinero que le daba su madre para gastar en los comercios. 

Pero de repente se encontró por el camino al lobo Impuestos Confiscatorios, que le quitó la cestita e impidió que llegara el consumo a la tienda de la abuelita Pyme.

Y fue así como la pobre Pyme acabó muriendo de hambre.

Sin bancos que den crédito y no se queden el dinero barato de Europa para tapar sus propios agujeros. 

Sin ayudas reales que no se queden en la madeja de la corrupción. 

Sin consumo porque la gente no tiene dinero en el bolsillo.

... Este cuento no hay quien lo cambie.

jueves, 10 de julio de 2014

GOWEX: Cuando los bomberos te pegan con la manguera


Ayer iba por la calle y me encontré con una casa de la que salía un fuerte resplandor. Me acerqué un poco, y para mi sorpresa vi que había unas enormes llamaradas en su interior.

Asustado, llamé inmediatamente a los bomberos, mientras me preguntaba cómo era posible que nadie se hubiese dado cuenta del fuego.

Pasó un buen rato y, como nadie venía, me puse a gritar a todo el mundo que se alejara, porque la casa podía derrumbarse.

En ese momento, apareció un coche de la policía que, de malas maneras, procedió a detenerme por desorden público.

Ante mis quejas insistentes diciendo que lo único que había querido era avisar del fuego en la casa, el jefe de la policía comentó de una manera displicente que a él le daba igual el fuego, y que ni siquiera conocía aquella vivienda.

Gowex era una empresa típica de dar pelotazos, que con un negocio minúsculo sacaba –o se supone que sacaba- grandes beneficios.

Tan necesitados como están algunos políticos de dar buenas noticias económicas, se presentó a Gowex durante mucho tiempo como un modelo a seguir, como la verdadera marca España de la recuperación.

Hace unos días una empresa pequeña del sector de la auditoría sacó un informe negativo sobre Gowex, que hizo que se hundiese en bolsa.

Inmediatamente muchos dirigentes empresariales y políticos se echaron encima de la auditora diciendo que sólo buscaba dañar a la buena empresa Gowex, para sacar beneficio.

Pero no había pasado ni un día, cuando el mismo presidente de Gowex admitió que había falseado las cuentas durante años, y que no reflejaban la realidad.

El Gobernador del Banco de España ha declarado que Gowex no afecta a la marca España, y que ni siquiera sabía que existiese esa empresa.

Ahora las autoridades intentan acusar a la auditora que destapó el escándalo, en vez de centrarse en el escándalo de la existencia de una empresa así.

Porque Gowex se ha llevado el dinero de miles de personas que invirtieron en ella sin que nadie se diera cuenta. 

Y las autoridades tampoco... 


lunes, 7 de julio de 2014

¿ESTÁN ASEGURADAS LAS PENSIONES?: Muchas bocas y poco estanque


Hace ya muchos años, en un lugar no tan lejano, los habitantes de un pueblo vivían en casitas todas ellas con un estanque en la parte de atrás.

Ese estanque lo iban llenando con el agua que cada uno portaba en vasijas que a diario traían desde el río del pueblo, y así cuando se secaba en verano podían disfrutar del agua acumulada.
Hay dos tipos de sistemas de pensiones: el primero consiste en que cada uno vaya ahorrando a lo largo de su vida laboral parte de su sueldo, de tal forma que lo vaya acumulando y pueda disponer de ese dinero cuando se jubile.
Pero un día, los habitantes decidieron construir un estanque común, de manera que todos fueran llenándolo, y cuando alguno tuviera necesidad de agua podría coger de la almacenada por todos.
El segundo sistema de pensiones -el que existe en España- consiste en que todos los que trabajan contribuyen con parte de su sueldo a un fondo común -el fondo de las pensiones-, y del dinero que existe ahí se van sacando las pensiones de los que en ese momento ya no trabajan.
Y vivían todos felices y contentos, tranquilos cuando pasaban cerca de su estanque común. Hasta que un día comenzó a verse el suelo. Y uno dio la alarma. 

No habían pasado ni cinco minutos cuando todo el pueblo estaba ya arremolinado en torno al agua común, pues el problema no era la visión del fondo, sino comprobar la escasa altura del agua.

Fue entonces cuando se dieron cuenta de que los que estaban allí eran muy pocos, y echaron en falta a tantos vecinos que se habían ido marchando. Y lo que era peor: se percataron de que la mayoría de los presentes no llenaba el estanque, sino que -ya mayores- sólo bebían de él. 

Y si casi todos bebían, y pocos llenaban...
En España se redujo la población en 310.000 personas en 2013, debido a que muchos inmigrantes y también españoles abandonaron nuestro país en busca de trabajo fuera.
Tenemos una población cada  vez más mayor y jubilada, y menos trabajadores que contribuyen al fondo de las pensiones.
Y si casi todos beben, y pocos llenan...