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lunes, 20 de octubre de 2014

DOCTOR, ¿QUÉ ME PASA?: Vaya gripazo económico, España


Durante los últimos días, me voy encontrando con gente que me dice: Oye, ¿es cierto que puede venir otra crisis? O que me dispara: ¿Qué le pasa a España, qué le pasa a la bolsa?

Y como siempre la coletilla acostumbrada: Pero que lo pueda entender, ¿eh?

Así que hoy, de manera cruda, escribo una de esas conversaciones, por si puede servir a alguien aparte de esos que me “asaltan” por la calle.

¿Es cierto que puede venir otra crisis?

Eso parece a decir e algunos.

¿Y cómo se sabe?

Yo me suelo fijar en los hechos, y uno de ellos lo encontramos en el gran esfuerzo que está haciendo el Banco Central Europeo por tratar de impedirla.

¿A qué se debe?

Fundamentalmente a que, a pesar de la tan anunciada salida de la crisis, Alemania y Francia están estancadas y no crecen, por no hablar de Italia o de Grecia, que ya ha dicho que tal vez necesite otro rescate. A todo ello se suma que los datos que llegan desde EEUU son algo preocupantes.

¿Y hay algo más?

Bueno, podemos sumarle a los factores económicos otros como el miedo al yihadismo, al ébola…

¿Y eso cómo le afecta a España?

Nuestro país ha vivido durante los últimos meses diciendo que la crisis estaba superada. Además, las razones de la salida se han basado en factores como las mayores exportaciones. Y teniendo en cuenta que nuestros principales mercados son la Unión Europea y EEUU, pues que estas zonas no crezcan provoca que haya dudas sobre las compras de productos españoles que puedan hacer en el futuro. Además, los otros peligros del yihadismo y el ébola los tenemos vecinos.

Pero esos factores también le afectan a otros países, ¿por qué hemos de precuparnos nosotros más?

Por las condiciones en las que nos encuentran: Si se prevé un duro invierno y nos pilla resfriados o con gripe, pues las dudas de que podamos afrontarlo son mayores. En el caso de España la gripe es el 25% de paro y una deuda pública que supera el 100% de lo que producimos en un año.

¿Y qué remedio podríamos poner?


Eso lo dejaremos para el jueves, y que así podamos reposar nuestro gripazo.

jueves, 16 de octubre de 2014

ECONOMÍA ESPAÑOLA: Cuando no estaba muerta estaba de parranda... Y ahora qué


Llevo días resfriado. Y el caso es que ha sido en unos días donde no tendría que haber enfermado.

La deuda pública española ha subido del 36% del PIB (todo lo que produce España en un año) a superar el 100% del PIB en siete años.

Debo decir que tal vez no me haya cuidado mucho, y sabiendo que el tiempo no estaba del todo bien, no cogí nada de abrigo por la noche.

La elevadísima tasa de paro de España, pero a los muchos planes que se han ido anunciando, no ha bajado significativamente.

De todas formas, yo estaba confiado en que seguiríamos con el buen tiempo, y que pronto se pasarían mis males.

Desde hace meses se ha lanzado el mensaje de una recuperación en marcha, sostenida por unas expectativas de crecimiento asentadas entre otras cosas en el fuerte crecimiento de nuestras exportaciones.

Y ahora resulta que ha venido el mal tiempo de golpe, con fríos y lluvias que no podía esperarme.

La economía alemana y la francesa se encuentran estancadas, y la italiana en claro decaimiento. Además llegan datos preocupantes de EEUU, por no hablar de países del euro como Grecia, que apuntan a la necesidad de un tercer rescate.

Así que aquí me hallo, con mi gripe cuando tenía que estar más fuerte para las tormentas que se avecinan: No estoy preparado.


La bolsa española ha caído hoy un 3,5%, con un desplome del 10% en el último mes, y el temor a una nueva recesión se agudiza.

jueves, 9 de octubre de 2014

ANTONIO Y SUS DEPÓSITOS: La crisis le pasa por el agujero



Antonio era un hombre trabajador por lo general. No podemos decir que no le gustara la fiesta, pero cuando tocaba trabajo se empeñaba con verdadero afán.



Lo suyo eran los equipos de riego, a base de grandes depósitos que construía a una cierta altura, con tuberías que bajaban hasta los campos que se beneficiaban del agua tan necesaria. 



Durante años le fue bien, tanto que se permitió lujos que ahora estaba pagando: ese piso demasiado grande y un coche que nunca debió comprar.



Se sentía culpable por todos esos gastos excesivos, tal vez porque continuamente oía un mensaje que era como un martillo en sus oídos: Has vivido por encima de tus posibilidades.



Por eso ahora le tocaba trabajar como nunca, para pagar esos errores. Y se pasaba todo el día construyendo depósitos y tuberías, para cobrar también menos que nunca.



Pero los clientes no estaban contentos, porque a pesar de sus esfuerzos, el agua no llegaba nunca con fluidez a regar los campos:



- Antonio, ya no trabajas como antes -le decían-: Se te ha olvidado al vivir por encima de tus posibilidades -le machacaban-.



Pero él no se lo explicaba. Dentro de su profundo sentimiento de culpa, trabajaba de sol a sol y nunca llegaba bien ese agua por mucho que se esforzase.



Hasta que un día se hartó y decidió comprobar qué pasaba con ese agua que siempre salía escasa. Y revisando el depósito que tanto le costaba construir y llenar, se dio cuenta de la causa de sus males:



El depósito tenía un agujero por el que se salía el agua. Se escapaba hacia los EREs, la Gürtel, las tarjetas de Caja Madrid...



Ellos sí que habían vivido por encima de sus posibilidades; pero las de Antonio. Y millones de Antonios que se esforzaban, con sentido de culpabilidad, en salir adelante.



Y tal vez por eso no salían adelante. O con mucha más dificultad.

lunes, 29 de septiembre de 2014

IMPUESTOS PARA VUESTROS PUESTOS: Basta ya


Durante meses, y años, nos hemos situado en una vía intermedia –de sentido común más bien- de defensa del Estado y del libre mercado.

No creo en un mercado a secas y sin control, ni en su capacidad tantas veces inexistente de acudir en auxilio de lo que, con culpa o sin ella, han quedado desprotegidos.

Tampoco confío en un Estado salvador, dirigido por gentes –por políticos- que casi siempre están más preocupados por su sillón, y lo que en él se apoya, que en el resto de los mortales que se encuentran a su cuidado.

Los impuestos son necesarios, y desde luego indispensables para salvar esas situaciones de necesidad que contemplamos a diario en nuestras calles. Y como pagadores de esos impuestos estamos en nuestro derecho de exigir que se dirijan a solventar –al menos en parte- esas situaciones tan desgraciadas.

Hartos estamos de esos ejemplo que no, no son insignificantes, en estos tiempos de necesidad: móviles, ordenadores, tabletas y hasta wifi gratis para nuestros parlamentarios, por no meternos en el despilfarro de un Senado al completo que aún no sabemos para qué sirve…

…Y todo ello en un país que ya se va acostumbrando a ver gentes durmiendo en las calles, o a rebuscar en los contenedores como alimañas.

Por eso hoy no podemos dejar de traer esta noticia:

“Cáritas atiende a 2.513.563 personas necesitadas en España. El 75% de sus ingresos proceden de donativos privados”

Y si quien acude a solventar las necesidades de los ciudadanos lo hace tirando de donativos privados… ¿A qué nuestros impuestos? ¿A móviles gratis? ¿A cenas?


¿A qué?

lunes, 22 de septiembre de 2014

COGER LA ECONOMÍA POR EL MANGO: ¿Y usar disolvente?

Basilio llevaba más de 15 años al frente de su frutería en la calle de la Esperanza. Fruta barata ahora, si es que la compran, solía pensar, mientras se cuestionaba la salud de las generaciones futuras que no crecían comiendo naranjas, manzanas y el más exotico kiwi, sino "brebajes" artificiales con sabor a ellos.

Emilio era más nuevo en el barrio, pues había venido a la vez que la sucursal de su banco, que con sus ventanales enormes e impecable aspecto, invitaba a pasar. Por no decir de sus enormes carteles con personas sonrientes que afirmaban haber recibido todos los créditos del mundo. 

Y entre señora y señora llevandose melocotones, y otros de más caro vestir que apuntaban a los mangos, Basilio se animó un día a entrar en la vecina sucursal:

- Emilio, que necesito un crédito, disparó como queriendo parecerse a los de los sonrientes carteles.

- ¿Y para qué lo quieres, Basilio?

- Pues para qué va a ser, para poder llegar a fin de mes.

- Sabes que me encantaría, respondió con algo de suficiencia Emilio, pero si no consigues llegar a fin de mes con tu propio negocio, nosotros no podemos ayudarte.

- ¿Y eso, Emilio?

- Pues porque tú no eres lo que se llama "demanda solvente de crédito"

Y mientras Basilio se preguntaba si en vez de solvente necesitaría disolvente que usar en la sucursal, nosotros nos quedamos esperando al jueves para el fin de nuestra historia.