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domingo, 30 de marzo de 2014

ESTAFA EMBOTELLADA: Entrevista en "Negocios"

NEGOCIOS

Por Álvaro J. Medina
Viernes 28 de marzo de 2.014


JESÚS ARROYO: "Estafa embotellada"


El director del Diario de la quiebra de España nos muestra su visión sobre la situación de España, a la que compara con un corral y no descarta el 'corralito'.

En esta crisis se han identificado a los culpables pero ¿quién se beneficia de la misma?, ¿tenemos todos las mismas responsabilidades, ¿o unos más que otros? ¿Van bien encaminadas las reformas emprendidas por el Gobierno de Mariano Rajoy? o por contra ¿habrá corralito en España? ¿Le han preguntado a las empresas si les ha beneficiado el rescate bancario? Pero también de redes sociales, recomendaciones para los ahorros y uno de los secretos, las dos personas que le ayudan a poner imaginación a uno de los economistas más seguidos en Twitter.

Estas son algunas de las cuestiones planteadas al director del blog "Diario de la quiebra de España", Jesús Arroyo, quien no tiene pelos en la lengua para denunciar aquello que se está haciendo mal por parte de los políticos que gobiernan España, una España comparable a un corral de gallinas, con su gallo hinchado y la zorra acechando.

¿Todos somos culpables de la crisis?

Arroyo identifica como beneficiarios de una crisis que va camino de los ocho años a quienes "nunca pierden". "Todos aquellos con la capacidad de usar medios para sacar beneficio tanto de las subidas como de las bajadas de las olas de la economía", ha afirmado en una entrevista para NEGOCIOS.COM. "Son los surfistas financieros, que aprovechan todas las olas para recrearse en un espectáculo que deja a la mayoría en el fondo del mar", ha apostillado.

Pero, quiénes son culpables de esta grave situación económica. Para el director de diario de la quiebra de España la respuesta viene con matices: "Hay muchos culpables, "pero se ha tratado de convencer a la gente que todos somos responsables igualmente". "Nos han querido vender que si tantos ciudadanos no se hubieran metido en pisos más caros de lo que podían permitirse, con esas enormes y largas hipotecas, esto no hubiera sucedido", ha señalado, al tiempo que ha indicado: "No te niego que todos tengamos nuestra parcela de responsabilidad, pero compararla con la de los gestores de cajas llevándose los ahorros de tanta gente -con las preferentes por ejemplo- es cuanto menos injusto", ha remachado.

En uno de sus post, comparó a España con un gallinero. "Tenemos todos los personajes: Las gallinas que, pese a tanto recorte, se esfuerzan a diario por poner huevos que alimenten a todos. Los gallos, que mucho cacarear y mucho aparentar, pero luego son incapaces de poner orden en la economía, pese a que se les ha encomendado esa misión. Y finalmente los zorros, que directamente entran y se llevan los huevos que tanto ha costado poner", ha explicado.

La realidad económica de España

Preguntado sobre la recuperación que vende el Gobierno de Mariano Rajoy, el de las reformas con las subidas de impuestos más elevadas en toda la historia de la democracia, Arroyo ha considerado que "las medidas son excelentes", "realmente buenas" pero no para España sino para países como Austria y Holanda. "Aquí -ha afirmado- estamos en emergencia nacional, pues seis millones de parados y dos millones de hogares sin ningún ingreso son algo tan grave que no necesitan la caja de tiritas de medidas de detalle, sino un plan de choque para salvarlos". "Iremos un poco a mejor, pero cuando veo el barco con una vía de agua que la hace entrar a cientos de litros, un cubo no basta", ha considerado.

Sobre las subidas de impuestos y promesas para recularlas, por lo que cada vez se paga más y se consume menos, Arroyo destaca que la realidad económica de España es la "del mundo al revés". "Un Estado que no sirve a los ciudadanos, sino que se sirve de ellos sacándoles casi todo el dinero de sus bolsillos para costear sus gastos suntuarios. Unos bancos que no dan financiación, sino que se financian de la gente mediante unos rescates de miles de millones de euros que no se traducen luego en préstamos. Y finalmente la realidad de unos ciudadanos y empresas que no paran de oír que estamos saliendo de ésta, y lo único que ven es el miedo de irse al paro o al cierre".

Con la deuda en máximos históricos, tanto en términos absolutos como de PIB, no ha descartado la posibilidad de que se produzca un corralito en España. "Hasta ahora el escudo era decir que no llegaríamos nunca a eso, porque la Unión Europea era nuestro salvavidas", ha dicho, para lo que recuerda el caso de Chipre: "Lo sucedido en Chipre, miembro de la Unión Europea, donde las autoridades, animadas por la Unión, decidieron quedarse con buena parte del dinero de los ciudadanos depositado en los bancos".

Las medidas de Rajoy solo han servido para hacer más grande la bola de deuda

Para lo que han servido las medidas de Rajoy es para "endeudar aún más a España". "Pronto llegaremos a una deuda igual a todo lo que produce en España en un año: Un billón de euros. Y la bola se hace más y más grande, mientras nos transmiten la idea de que los intereses son ahora más bajos", ha apuntado. "El problema no son los intereses de la bola –la deuda- sino la bola en sí, que no para de crecer y no hay nadie que la pare", ha valorado, al tiempo que hace un recordatorio: "Ah, y por cierto: esa deuda hay que pagarla con el resuello de los ciudadanos. Lo digo porque a veces a nuestros dirigentes se les olvida".

Las patas del PIB de España se apoyaban en la Construcción, Turismo e Industria, ahora valdría cualquier sector "que sirva para sacar a tirones a los millones de parados que tenemos". "Parece mentira que con una población parada al 25% tengamos que aplaudir porque en un mes 1.000 personas han conseguido empleo. Cómo no nos vamos a alegrar… Pero es que no necesitamos un poco de aire fresco, ¡hacen falta millones de botellas de oxígeno!", ha denunciado.

El balón de oxígeno no ha llegado ni con el PP, ni Merkel ni incluso la subida por parte de agencias de calificación, como Moody's, el problema "está en la bola de deuda, que se hace cada vez más grande: En estos momentos nuestro crecimiento apenas supera el 1%, y el déficit público no baja del 7% real. Por tanto, la bola va a llegar al billón de euros de deuda y subiendo". "Si a nadie le entraría en la cabeza que alguien gastase un 7% más con un sueldo creciendo un 1%, y más en tiempos de crisis en donde en todo caso hay que ahorrar, tampoco el Estado", ha apuntado, al tiempo que asevera: "Parte del engaño de la crisis, que aún perdura, ha sido pensar que un ayuntamiento, una comunidad autónoma o un país, se rigen por reglas distintas a las de cualquier familia responsable, y no es así".

El crédito no ha llegado con el rescate bancario

El efecto se puede medir por los resultados: Hemos invertido decenas y decenas de miles de millones de euros de nuestro dinero, tan necesario en esta grave crisis, para salvar al sistema bancario. "¿Y cuál ha sido el resultado? ¿Nos lo han agradecido? Podemos preguntárselo a las miles de empresas que cierran cada día en nuestras calles por falta de crédito, o lo que es peor, las miles de personas desahuciadas por un sistema financiero que se disfraza de cordero a la hora de pedir ayudas, y de lobo a la hora de tener aunque sea un poquito de clemencia", ha comentado, al tiempo que ha subrayado que es "imprescindible" en la economía, "ya que no habría crédito".

¿Se puede sostener la quiebra del sector, es decir, dejarlo caer en vez de rescatarlo?

Bueno, el hecho cierto es que después de los millones entregados sin contrapartida al sistema bancario, el crédito es prácticamente inexistente. Por tanto, el resultado no ha sido mejor. Pero en el fondo hay que entender que todos hemos de seguir las mismas reglas: ¿Por qué una empresa que emplea a miles de trabajadores puede quebrar y un banco no? En muchos países lo han hecho y lo único que ha protegido el Estado han sido los depósitos, no las entidades. "Se empieza rescatando bancos y se acaba haciendo lo mismo con autopistas, como se va a realizar ahora; por no hablar del rescate a los amigos. Pero ése es otro cantar", ha apuntado.

Blanco y en botella, estafa embotellada

¿Se puede confiar en los bancos? "Esta pregunta yo se la dirigiría a aquéllos que hace poco fueron a su entidad de toda la vida, pensando que iban a un sitio de confianza, y salieron con sus ahorros invertidos en un producto que nadie quería; y perdieron todo. Y no lo digo yo, lo dijo el actual Ministro de Economía -Luis de Guindos- en el Congreso: “Cuando los inversores institucionales dejaron de comprar preferentes, se colocaron entre particulares” Blanco y en botella. Estafa embotellada.

¿Qué inquietudes le traslada un ahorrador de a pie? "Pues simplemente que las reglas de sus abuelos son las mismas que las de ahora: Que nadie da duros a cuatro pesetas, ni altos intereses sin un elevado riesgo. Y que los bancos no son tus amigos, sino prestamistas que harán todo lo posible –y lo imposible- por recuperar su dinero si no les pagas lo que les debes, o por hacerse con tu dinero para productos maravillosos en los que ni ellos confían".

Por lo que aconseja "ahorrar, y guardar lo ahorrado como las abuelas de toda la vida: Sabiendo que es nuestra seguridad para el día de mañana, y que si lo perdemos nadie nos ayudará". "En el fondo, el calcetín sigue siendo un buen recurso. Ahora el calcetín puede llamarse depósito sin riesgo y plenamente disponible en cualquier momento: Si no somos financieros entendidos, lo mejor es no meterse en lo que no comprendemos", ha señalado.

¿Debe eliminarse el dinero negro?

"A nadie le gusta trabajar en las ciénagas, pero cuando no hay sitio en una cómoda oficina, de algo se tiene que vivir", ha indicado, al tiempo que ha matizado: "Por supuesto que hay que acabar con la economía sumergida, pero a base de sustituirla por una alternativa. Si quitan lo único que hay para muchos, se quedarán sin nada". Además, niega que la sociedad española sea corrupta, "pero hay sectores o clases a los que ya les vale, como dirían a pie de calle. Sólo hay que ver cada día las portadas de los periódicos, con su crónica negra política".

¿Qué le diría a un ciudadano que tiene que ganarse un "sobresueldo" precisamente en dinero negro porque se lo han bajado en la empresa y Pepe -amigo de confianza- le ha dado la oportunidad de hacer chapucillas con las que gana 300 euros al mes? "¿Qué le voy a decir? Pues que nadie le va a ayudar en nada. Que en esta emergencia nacional que es el paro, cada uno hace lo que puede. Y que el pan sucio es terrible, pero si no le dan pan limpio, ese pobre hombre qué puede hacer…", ha valorado.

¿Le han pagado alguna vez en dinero negro?

Yo soy un ángel caído del cielo, como diría la vieja canción.

¿Tienes alguna cuenta en Suiza?

Mi relación con los suizos se limita a los que se mojan en leche y llevan algo de azúcar por encima.

¿Qué tenemos que hacer para conseguirlo?

Te recomiendo que lo preguntes en la sede más cercana de tu partido.

¿Trabaja para tener una en el país helvético?

Me temo que la capacidad de conceder adjudicaciones sigue limitada a los políticos. Pedimos el libre acceso a la corrupción: De otra forma siempre tendrán las cuentas los mismos.

¿Qué le recomendaría al lector de NEGOCIOS.COM?

Que no pierda la capacidad de tener un pie en la economía y otro en el barro de la calle, como cada día le invita este medio.

La crítica en Twitter

Las redes sociales son uno de los medios del director del diario de la quiebra de España, con más de 5.000 seguidores, y un crítica mordaz y ágil, con hastags que se han convertido en Trending Topic, como el #PelisConPilarRahola, convierte sus tuits y post en denuncia política con buena dosis de ironía. ¿Ha recibido alguna crítica destructiva por ello? "La verdad es que no. He de decir que no comparto la crítica que a veces se hace a las redes sociales. En ellas estás como eres, desnudo a la intemperie y sin nadie que te proteja. Y si tu mensaje está vacío o rezuma hipocresía te van –te vamos- a machacar".

"Así que animo a todos a entrar y mirarse en ese espejo que conforman las redes sociales. Y, por cierto, Pilar, si estás entre nosotros –como en la ouija- manifiéstate y quítame el bloqueo que me has hecho: Un poco de sentido del humor es muy necesario", ha considerado. Hay muy poca crítica a los políticos por corrupción, ¿tolera el ciudadano este tipo execrable de comportamiento? "Para mí es uno de los temas fundamentales, que saco prácticamente a cada hora. El problema no está en los ciudadanos, sino en el sistema político. Nos dicen: “si no te gusta un político no le votes”, pero si eso se hace cada cuatro años y no nos dejan otras posibilidades, en ese tiempo se ha podido llevar media España. Resulta muy curioso que los ciudadanos odiemos la permanencia cada vez que cambiamos de compañía de móvil, y es de 18 meses ¡Pues los políticos están cuatro años!".

Hay mucha imaginación en sus post, ¿de dónde la saca?

De dos fuentes principales, provenientes de grandes expertos en economía: De tomar todos los días un café temprano, donde el camarero me cuenta cómo ve las cosas; y de comprar la fruta en la tienda de mi barrio, para tener un contacto diario y real con la calle, que es donde se cuece y sufre la economía. Por último y no menos importante, Arroyo concluye con la recomendación de su imperdible blog: “Diario de la quiebra de España”, para "ver si conseguimos que sea algo que no se cumpla nunca".


lunes, 17 de marzo de 2014

LOS NUEVOS IMPUESTOS: La noria y los panes con trampolín

Fue todo un acontecimiento: Tras los esfuerzos de muchos años, la noria estaba lista en el pueblo. Ahora por fin podrían tener pan cada día, gracias al giro de las palas de la rueda, transmitiéndose a las piedras, que molían el trigo.

La economía ha de entenderse como un todo, con elementos interconectados y que se afectan mutuamente.

Durante todo ese tiempo, los habitantes habían ido aportando dinero poco a poco para que el alcalde pudiese encargar la noria, pues ninguno allí tenía dinero suficiente para hacerlo.

Los impuestos cobran su sentido cuando, aparte de resolver problemas sociales, sirven para acometer obras en bien de la sociedad que de otro modo no podrían realizarse.

Ahora cada mañana iban con el trigo a molerlo. Y con gusto dejaba cada uno un par de panes para dar de comer al supervisor de la noria; y también al alcalde, que había sido su impulsor.

Todo transcurría con normalidad, hasta que un día Anselmo tardó el doble de tiempo en moler su trigo. Tanto que se formó una cola hasta ese momento inexistente en el molino.

Preocupados, acudieron en busca del supervisor, que se encontraba en ese momento en el bar con el alcalde. Cuando por fin llegó a la noria, se percató de que una gran masa de algas había atascado el engranaje, y con gran esfuerzo consiguió que volviera a funcionar.

Si los poderes públicos dejan de percibir la responsabilidad de su trabajo, que entre otras cosas es el motivo de su remuneración, la economía no funciona, de la misma manera que no lo hace si los trabajadores no acuden a sus puestos o los empresarios dejan de crear empresas.

Pero lo peor sucedería más tarde, cuando un día la noria se paró. Y al asomarse a la acequia, los habitantes vieron que el río estaba seco. Se reunió una gran multitud de todo el pueblo, y empezó a recorrer el cauce seco hacia arriba para ver qué sucedía.

No habían transcurrido más de 100 metros, cuando se dieron cuenta de por qué la noria se había parado, y con ella el pan que molían cada mañana.

¿Acaso no le daban al supervisor dos panes cada día y otros tantos al alcalde?

Allí estaban sus panes futuros. Y el futuro del pueblo. Ahogado.

Piscina. Habían construido una piscina. Para disfrutarla ellos.



viernes, 28 de febrero de 2014

LOS PRECIOS BAJAN Y NO HAY CHAMPÁN PARA EL BURRO


Dejamos a principio de semana a nuestro burro Esforzado tratando de subir la cuesta de la economía, a pesar de la enorme carga de gastos -tantas veces inútiles- que ha de soportar; con el problema añadido de que o sube la rampa con fuerza o no tendrá manera de reducir el paro.

El miércoles nos encontramos con nuestro frutero Luis, más preocupado que nunca por el bolsillo de sus vecinos, porque sin dinero no habrá manera de que entren a comprar algo.

Pues bien, ahora hemos sabido una noticia aparentemente buena: “Los precios cayeron en febrero un 0,3% respecto al mismo mes del año pasado”.

y parece tan extraordinaria… ¡Que estamos dispuestos a celebrarla brindando con champán! Y esta mañana hemos decidido ir a comprar una buena botella a la tienda de vinos de nuestro barrio.

De camino, hemos recordado cómo la inflación es la diferencia entre los precios de ahora y los anteriores. Así, si decimos que le inflación crece un 2% en un período determinado, quiere decir que los precios han subido un 2% en ese tiempo.

Por tanto, como sabemos que los precios siempre –o casi siempre– suben, lo normal sería que en febrero los precios –y la inflación– fuesen un poco más elevados que los que había en febrero del año pasado; y que nuestra botella de champán costara un poco más cara.

Pero ahora sabemos que ese champán está hoy un 0,2% más barato que el año pasado, porque los precios bajaron en febrero. Y cuando llegamos a la tienda nos entra una duda: ¿No será mejor no comprarla hoy y esperar un poco por si los precios siguen bajando más?

Así que nos vamos de vacío, dejando al tendero con su botella y las ganas de venderla. Y no sólo a él, sino a todos los tenderos de todos lo productos que no sean estrictamente necesarios de comprar.

Y como la gente dejará de comprar, esos comercios decidirán rebajar un poco más los precios, para ver si la gente se anima a adquirlos.

Pero como la gente verá que los precios siguen bajando, dejará aún de comprar y se esperarán más.

Por lo que los comercios tendrán que cerrar y despedir a sus dependientes.

Y al ir esos pobres al paro, no tendrán dinero para gastar en comprar productos.

Y las tiendas que los venden tendrán que seguir bajando precios… Y cerrando.

Ésa es la espiral de la deflación, que así se denomina a la inflación cuando en vez de subir baja: La bajada de los precios aparentemente buena. Una espiral que países como Japón han sufrido durante quince años seguidos, y que ahora curiosamente se alegra porque los precios vuelven a subir.

Al final, llegamos siempre a que no son buenos los altibajos, las subidas y bajadas, sino el ritmo:

El ritmo de venta de la frutería de Luis, para que se anime a volver a contratar a los dependientes que tuvo que despedir.

El ritmo del burro subiendo la cuesta de la economía.

Y el ritmo de vida de todos: No de burbuja, pero tampoco de miseria.


miércoles, 26 de febrero de 2014

LUIS, EL GUSANO Y LA FRUTERÍA SIN DEBATE


En el barrio tenemos a Luis Fernández, uno de esos tenderos de toda la vida; de los que no te venden un kilo de manzanas, sino el gustazo de comprarlo en una tienda de las de antes.

Su cara, siempre alegre, da los buenos días a sus clientes vecinos, y tal vez a algún que otro forastero que pasa por delante de la puerta de “Frutas Fernández”; aunque los que lo conocemos sabemos que cada vez su sonrisa se le dibuja más forzada.

La crisis…

“Mi clientela se muere, y con ella el negocio”, suele decir últimamente. Pero el morir no es sólo físico, sino porque cada vez menos gente cruza su puerta. Aunque lo más doloroso ha sido ver salir por ella a los dos empleados que antes lo ayudaban.

La marcha de María y Antonio fue un verdadero trauma. "Pero si nadie viene a por fruta, no hay manera de que tres bocas vivan de lo poco que se vende en el local", como bien dice el frutero.

Nadie compra…

A Luis Fernández siempre le han preocupado dos cosas: La calidad de la fruta y el bolsillo de sus clientes.

"Jesús -me viene diciendo desde hace demasiado tiempo-, de mi fruta me encargo yo, pero del bolsillo han de ocuparse los de arriba: Mi fruta no tiene gusanos, pero los bolsillos sí porque se los meten".

No me tiene que explicar que si la gente no tiene dinero en su bolsillo, por mucha calidad que tenga el producto -la fruta-, no hay quien la compre.

Los gusanos…

Los peores gusanos son los que se comen el dinero de la gente, bien de golpe -como sucedió con los malditos productos bancarios con trampa-, o poco a poco, con impuestos que no se sabe exactamente adónde van.

Y si a los altos impuestos le sumas los bajos salarios, entonces no hay dinero en esos bolsillos para comprar un kilo de fruta.

Que vuelvan María y Antonio…

Y si no se van los gusanos, no habrá dinero en los bolsillos, y entonces será imposible que vuelvan los antiguos empleados: Para ello tiene que venderse más fruta.

Porque el frutero, y todos, sabemos que o la gente tiene dinero para comprar fruta, o ya pueden abaratar todo lo que quieran las contrataciones, que no podrán venir empleados a vender la fruta que no se compra.

“El Gobierno reduce las cotizaciones sociales para nuevas contrataciones indefinidas a 100 euros al mes durante los dos primeros años”


lunes, 24 de febrero de 2014

LA ECONOMÍA QUE TIRA, O QUE LA TIRAN: El Esforzado burro


Cuando el burro de mediano tamaño -Esforzado así llamado por su dueño- llegó al inicio de la cuesta, sabía que no sería capaz de subirla; y no por falta de ganas.

Estaba acostumbrado a caminar con una carga de leña de casi mayor volumen que él, aunque lo que más le costaba era llevar encima a su dueño José Luis y al hijo Mariano, empeñados en no dar un paso a su lado.

Así que cuando enfiló la cuesta, irremediablemente se vino hacia atrás: Imposible tirar para delante de esa manera.

Una economía puede crecer, cuando cada vez produce más que en un período anterior, o decrecer (crecimiento negativo), cuando produce menos que antes.

Pero ni siquiera en esas circunstancias José Luis y Mariano decidieron bajarse del burro, que apenas lograba mantenerse en pie y no dejaba de caer hacia atrás de la cuesta.

El producto total de España (Producto Interior Bruto), ha tenido la siguiente variación en los últimos años:
  • 2009: -3,8%
  • 2010: -0,2%
  • 2011: +0,1%
  • 2012: - 1,6%
  • 2.013: -1,2%

Esforzado se preguntaba cómo era posible que lo tuviesen de esa manera, y no le aligerasen la carga, o se bajasen del burro las personas que seguían en él.

A lo largo de estos cinco años de fuerte crisis, la carga de los gastos del Estado no ha variado significativamente, sobre todo en lo concerniente a gastos políticos.

Pero el burro Esforzado estaba acostumbrado a hacer lo que su nombre indicaba, y sacando fuerzas de flaqueza, comenzó a tirar de nuevo hacia arriba de la cuesta.

Durante los últimos años, tanto las empresas como las familias han sabido ajustar sus gastos, e incluso han reducido la deuda acumulada con los bancos. No así el Estado, que el pasado año 2013 todavía se gastó 70.000 millones de euros más de los que ingresó.

Ahora que parece que la economía puede empezar a remontar un poco, seguimos soportando unos gastos políticos excesivos. Se puede decir que no hemos aprendido la lección, y corremos el peligro de ahogar el tímido resurgir.

Pero sobre todo hay que tener en cuenta que el principal problema que tenemos en España, no como un frío dato, sino personal, son los casi seis millones de parados.

Y para empezar a resolver ese tremendo problema, el Esforzado burro tiene no sólo que subir, sino subir con fuerza.

Y así es imposible…