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miércoles, 30 de julio de 2014

viernes, 25 de julio de 2014

LA MEJORA DEL EMPLEO: La sandía que nos lleva al huerto


Un desastre. Tal vez el mejor calificativo para el estado del huerto después de muchos años ya.

Huerto = Mercado Laboral

Cierto que el anterior dueño lo había dejado en un estado tan penoso que poco podía esperarse, pero el nuevo hortelano tardaba demasiado en ponerse en la faena de mejorarlo.

El agua apenas si llegaba a entrar por la acequia. Y del abono mejor no hablar, porque la tierra no lo había probado desde hacía tanto tiempo que ya casi era preferible no plantearse pagar su elevado precio.

Agua = Consumo
Abono = Crédito

Y de los insectos para qué decir: una auténtica plaga que se comía lo poco que el huerto llegaba a producir, y que cada día se multiplicaban a sus anchas por todos lados.

Insectos = Impuestos

Así que, como era de esperar, nuestro huerto era ahora un conjunto de pequeñas plantas que crecían tan rápido como acababan por morir, sin apenas darles tiempo a producir ningún fruto. 

Plantas = empresas

Esa mañana el hortelano se había acercado a dar una vuelta, y al adentrarse en la maraña de plantas silvestres que luchaban por sobrevivir, se encontró una pequeña sandía, pues era la época en que solían aparecer.

Sandía = Mejora del empleo
Época = Segundo trimestre del año, cuando tradicionalmente mejora el empleo debido a la Semana Santa y cercanía de los meses de verano

¡Qué alegría! ¡Qué emoción! No era muy grande, pero al fin y al cabo era una sandía. Y se fue corriendo a enseñársela a todo el mundo...

... Mientras el huerto (mercado laboral) seguía sin plantas (empresas) fuertes que pudiesen dar una cosecha continua de sandías (mejora del empleo).

Porque no tenía agua (consumo) ni abono (crédito), pero sí muchos insectos (impuestos).

Y dueños que sólo venían de vez en cuando a llevarse las sandías para enseñarlas en el pueblo.

"En el segundo trimestre del año ha mejorado el empleo en 310.000 personas"

jueves, 17 de julio de 2014

LA ECONOMÍA VA BIEN, pero Luisito no sabe inglés


Representaba un gran esfuerzo, pero como pensabas en el bien de tu hijo, decidiste finalmente mandarlo a Londres a aprender inglés. Tres meses completos; y un mes de tu sueldo en gastos.

Mientras pasaban las primeras semanas del niño en tierras extrañas, te preguntabas cómo andaría con el nuevo idioma. Pero cuando ya cumplió el segundo mes, te convenciste de que se manejaría con soltura.

Aunque te prometiste al recibirle en el aeropuerto que no dirías aquello de “hijo, dime algo en inglés”, al menos lanzaste la pregunta de manera indirecta:

- Bueno, Luisito, ¿y el idioma qué tal?

- ¿Qué idioma?

- Pues cuál va a ser: ¡El inglés que has ido a aprender!

- Ah, el idioma mal, pero me lo he pasado muy bien; y he traído algunos regalos.

El lunes el Presidente del Gobierno clausuró el Curso de Verano de su partido.

En su discurso, muy centrado en la economía, resaltó las medidas tomadas durante su mandato, y los frutos que ya se están cosechando.

Sin embargo, apuntó que aún quedaba el reto de que la mejoría se note en la calle.

Si tras todos estos años de esfuerzos y sacrificios, la mejoría no se nota en la calle…

¿De qué sirve lo demás?

¿De qué sirve que Luisito se lo haya pasado bien y traiga regalos si no sabe inglés?

¿De qué sirve que la economía vaya a mejor si no se nota en la calle, en la gente?

lunes, 14 de julio de 2014

CAPERUCITA Y LA PYME: El cuento económico de nunca acabar


CUENTO 1

Caperucita Crédito era una niña que cada día iba a casa de la abuelita Pyme, a llevarle el rico dinero que le daba su madre Banco Central Europeo.

Pero de repente se encontró por el camino al lobo Codicia Bancaria, que se quedó con la cestita e impidió que llegara el crédito a la abuelita Pyme.

Y fue así como la pobre Pyme acabó muriendo de hambre. 

CUENTO 2

Caperucita Ayudas era una niña que cada día iba a casa de su abuelita Pyme, a llevarle el rico dinero que sacaba su madre Estado de los impuestos.

Pero de repente se encontró por el camino al lobo Corrupción, que le quitó la cestita e impidió que llegaran las ayudas a la abuelita Pyme.

Y fue así como la pobre Pyme acabó muriendo de hambre.

CUENTO 3

Caperucita Consumo era una niña que cada día iba a casa de su abuelita Pyme, a llevarle el rico dinero que le daba su madre para gastar en los comercios. 

Pero de repente se encontró por el camino al lobo Impuestos Confiscatorios, que le quitó la cestita e impidió que llegara el consumo a la tienda de la abuelita Pyme.

Y fue así como la pobre Pyme acabó muriendo de hambre.

Sin bancos que den crédito y no se queden el dinero barato de Europa para tapar sus propios agujeros. 

Sin ayudas reales que no se queden en la madeja de la corrupción. 

Sin consumo porque la gente no tiene dinero en el bolsillo.

... Este cuento no hay quien lo cambie.