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jueves, 2 de febrero de 2012

POLÍTICAS EUROPEAS: Cómo pedir un sándwich de jamón york y queso

Durante mi reciente viaje a EEUU pude contemplar una escena que no por habitual deja de ser grotesca. Un señor estaba frente a la caja de un minisupermercado en el aeropuerto de Chicago, y le decía al dependiente con voz pausada:

- “Quiero, por favor, un sándwich de jamón york y queso”.

El empleado, mirándolo con cara de atención, le respondía:

- “Yo no comprender bien español, tome su jarrón para florero”

Y de nuevo nuestro compatriota, más lentamente:

- “He… dicho… que… quiero… un… sándwich… de… jamón… york… y… queso”

Y tras un “mí entender ahora”, desapareció el camarero, para volver al cabo de un rato con una silla abatible.

Finalmente, desesperado, el cliente hispano decidió irse en ayunas; dándose cuenta de que no conseguiría nada, y que tendría que apañárselas por su cuenta en ese lugar donde nadie le entendía.

Durante estas últimas semanas –meses contemplamos un protagonismo político, a nivel nacional y europeo, que deja en la penumbra lo que verdaderamente importa para nuestra economía: el día a día de nuestras empresas y nuestras familias.

Se suceden reuniones, cumbres y medidas destinadas a solucionar temas abstractos y muchas veces poco conectados con la realidad que todos vivimos –y sufrimos diariamente en nuestras carnes. Y los ciudadanos se preguntan por la utilidad de esas decisiones, a menudo acompañadas de fondos de cientos de miles de millones de euros, que nunca llegan a ver.

Miles de empresas y empresarios que no paran de decir: “Nos ahogamos, necesitamos crédito”. Y Bruselas respondiendo: “Mí dar 500.000 millones bancos para fluir crédito”.

Más de cinco millones de personas en nuestro país, y la mitad de los jóvenes, no ya pausadamente, sino a gritos diciendo: “Necesitamos un puesto de trabajo después de muchos meses en paro”. Y obteniendo por respuesta: “Mí voy enviar expertos España”.

Todo un país clamando: “Que alguien haga algo por la economía real, la nuestra, la de los comercios, las fábricas, los transportistas, los agricultores...”

… Para por fin escuchar: “Si es alemán pulse 1, si es francés pulse 2, para el resto de países llame en unos minutos”