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lunes, 12 de diciembre de 2011

CUMBRE EUROPEA:¿Champagne? No, please

Nunca estaremos en un mundo perfecto, un mundo feliz. Siempre surgen seres incómodos que se empeñan en aguarnos la fiesta:


- De estudiantes tenemos al profesor, que se empeña en no darnos la gran nota que esperamos.



- Salimos para una noche inolvidable, y las contrapartes nos recuerdan que no somos los más guapos del lugar.

- Intentamos salir adelante con nuestro viejo coche, y la ITV nos lo impide.

¡Qué maravilloso sería no tener que someternos a esos juicios que nos fastidian!

El viernes tuvo lugar la tan anunciada cumbre europea. Allí acudieron todos los líderes a ratificar lo acordado previamente el miércoles por Merkel y Sarkozy. Porque la cocina europea se ha situado en Berlín y París, no en Bruselas.

Todo estaba siendo maravilloso:

- Alemania había conseguido sus intereses, y no se crearían eurobonos, que le hubieran supuesto avalar la deuda de los demás países; tampoco el Banco Central Europeo, que se nutre de una buena cantidad de dinero alemán, usaría sus fondos para comprar esa deuda.

- Francia tenía su mayor interés en -ya que no podía ser la primera- seguir ocupando la segunda posición europea. El hecho de haber asistido a la reunión previa con Alemania, ya le había conseguido su objetivo.

- España pretendía tener derecho de veto, como lo van a tener Alemania, Francia e Italia; pero eso no le preocupaba a nadie, porque con decirle que no se acabaría la historia.

Y así se llegó a la cena del jueves por la noche. Ambiente de gran cordialidad. Sonrisas incluso. También del Presidente de la Unión Europea, a pesar de que le habían informado por carta de lo que Merkel y Sarkozy habían decidido que se aprobaría; ni siquiera una llamada.

Pero de repente… Apareció. De nuevo el ser incómodo que se empeña en querer aguar la fiesta. Hacia el postre, con el champán a punto de servirse, se acercan a la vez los asistentes de Merkel y Sarkozy a sus respectivos jefes.

Les comunican que, en el corrillo que acaban de tener con el asistente de David Cameron, el Primer Ministro Británico les ha dicho que su jefe no va a firmar el acuerdo decidido por Alemania y Francia.

Merkel y Sarkozy mudan su cara. Cuchichean entre ellos. El jefe de camareros se da cuenta de que algo pasa y hace un gesto para que retrasen el champán. Dirigen ambos una mirada amenazadora al pérfido inglés (la misma que en su día dirigieron a Berlusconi y al griego), como diciendo: “te la estás jugando, os vamos a echar del euro”.

Al día siguiente, en unas imágenes que posiblemente habrás visto, se cruzaron durante la  cumbre europea Cameron y Sarkozy. Éste ni le dirigió una mirada. Cameron le dio una palmada en la espalda, como diciendo “ya sabes que Gran Bretaña nunca entró en el euro, tenemos la libra esterlina”.

Habrá ocasión de analizar el contenido de los acuerdos que hemos firmado. Pero está claro que la fiesta se aguó.

Este fin de semana los periódicos alemanes y franceses disparaban que Gran Bretaña había ido sólo a defender sus intereses. ¡Cómo no se daba cuenta de que Merkel y Sarkozy estaban defendiendo a toda Europa!


Los periódicos españoles decían en algún lugar que no habíamos conseguido tener el derecho de veto de los países importantes. Pero eso a quién le importa…