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miércoles, 26 de diciembre de 2012

ESPAÑA: ¿Cayuco hacia el sur de Europa?


Tal y como hacemos de vez en cuando, hoy nos toca aclarar algunos conceptos que pueden ser equívocos, o llevarnos a confusión de manera más o menos intencionada.

Últimamente escuchamos con frecuencia que nuestra economía está mostrando algunos signos de recuperación, y prueba de ello sería el crecimiento de nuestras exportaciones.

Además, se nos dice que la diferencia entre los productos que exportamos y los que importamos (diferencia denominada “Balanza Comercial”) es cada vez mayor, por lo que hemos de estar muy contentos.

Indudablemente, yo no dejo de alegrarme por la capacidad exportadora de nuestras empresas, deseando además que dicha capacidad crezca lo máximo posible, pero podemos plantear las siguientes custiones:

- EXPORTACIONES: En una situación normal, que crezcan las exportaciones es algo bueno. Pero, ¿y si resulta que la gente tiene tan poco dinero que nadie compra, y las empresas se ven obligadas a salir fuera porque la demanda interior es muy baja? Estaríamos entonces en una necesidad obligada por el poco poder adquisitivo de los españoles.

- IMPORTACIONES: El hecho de que cada vez importemos menos productos de fuera, ¿se debe a que compramos más productos españoles, o que simplemente compramos menos en general? Si se debiera a lo último, el tema ya no sería tan positivo...

Por tanto, la Balanza Comercial (diferencia entre exportaciones e importaciones) puede ser cada vez mayor porque al no tener dinero los españoles, las empresas de nuestro país se ven abocadas a vender fuera, y además importamos muy poco porque no tenemos capacidad de compra en el exterior.

Pongamos un ejemplo real:

Habitualmente tengo por trabajo que viajar a África, a un país productor de minerales, que se exportan en su mayoría al exterior. Pero como el dinero no revierte en una población muy pobre, las importaciones son escasas.

Hablamos en definitiva de uno de los países más pobres del mundo, que exporta mucho e importa muy poco; y con una gran Balanza Comercial por tanto.

Y ahora podemos preguntarnos: ¿Hemos de alegrarnos necesariamente de que España exporte cada vez más e importe menos? ¿De que nuestras empresas no tengan más remedio que vender fuera y los españoles tengamos cada vez menos dinero para comprar cualquier cosa?

Podríamos entoces montar una fiesta: En el cayuco que lleva a España cada vez más al sur de Europa…