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jueves, 24 de noviembre de 2011

NUESTRA ECONOMÍA ES FABULOSA... Pero de fábula

- Papá, cuéntame un cuento…

- Muy bien, hijo, pero luego prométeme que te duermes.

- De acuerdo, papá.

Hace no mucho tiempo, en un campo cerca de aquí, vivían una hormiguita y una cigarra.

La hormiga era muy trabajadora. Se levantaba cada día temprano y trataba de conseguir toda la comida posible, para que no le faltase de nada a ella y a su familia durante el invierno.

La cigarra, por el contrario, era poco previsora. No trabajaba prácticamente nada, y sólo agarraba la comida que le llegaba sin esfuerzo adonde ella estaba. Sobre todo se dedicaba a pasárselo bien.

Y mientras la hormiga trabajaba de sol a sol, la cigarra la miraba y le decía: “Pareces tonta, ¿no te das cuenta de lo bien que se vive aquí tirada sin hacer nada?” Pero la hormiguita seguía con su labor, sin atender esas malas palabras.

La hormiga iba juntando poquito a poco comida en su casa, contenta porque no le faltaría nada en el invierno. Pero la cigarra derrochaba todo lo que iba consiguiendo, y no guardaba nada para más adelante. Sólo se preocupaba de organizar fiestas con sus amigas, que eran como ella.

Y la cigarra le seguía diciendo a la hormiga: “Pareces tonta, ¿no te das cuenta de que yo vivo feliz, mientras tú trabajas duro y consigues muy poco?” Pero la hormiguita seguía sin hacer caso, y continuaba con su trabajo contenta.

Llegó el invierno, tan frío y duro que hasta a la hormiga se le acababa la comida que tenía acumulada. Entonces vio cómo la cigarra estaba más alegre y contenta que nunca, mientras seguía oyendo el ruido de sus fiestas.

Fue entonces a su puerta y le preguntó: “Cigarra, ¿cómo no estás hambrienta y triste como yo?” Y la cigarra le respondió: “Pues porque me han llenado mi despensa de comida, y me la reponen cada vez que se me acaba”.

Y continuó: “Ya te lo dije, hormiga: eres tonta, te matas a trabajar de sol a sol, y yo soy la que disfruto”. Así que la hormiga se fue triste, sin entender nada…

- Papá, ¿y cómo se llamaba la hormiguita?

- Mileurista, hijo mío.

- ¿Y la cigarra?

- Banco de Valencia.

- Papá, ¿y tienen mamás la hormiguita y la cigarra?

- Sí, hijo: La cigarra Banco de Valencia tiene muchas mamás: Banco de España, dinero público… Pero la hormiguita Mileurista está huérfana.

(…)

- Papá no puedo dormirme.

- ¿Por qué, hijo?

- Tengo pesadillas…