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martes, 5 de junio de 2012

EL RESCATE DE ESPAÑA (II): El camino de vuelta de Manuel


Dejamos ayer a Manuel Tirado subiendo la cordillera –en mitad de la ventisca acompañado por el alcalde de su pueblo…

- Sr. Alcalde, yo creo que esto no pinta bien…

- ¿Por qué dices eso, Manuel?

- Bueno, porque se me han congelado tres dedos y casi no puedo respirar…

- Venga, no seas exagerado Manuel, que tampoco están tan mal las cosas.

NO PERCIBIR LA REALIDAD DE LOS QUE LE RODEAN

Y siguieron subiendo la escarpada cordillera. El alcalde primero y Manuel detrás. Hasta que ya la marcha se hizo imposible.

- Mira, Manuel, no te alarmes, pero creo que voy a usar mi GPS de emergencia.

- ¿Y eso qué es, Sr. Alcalde?

- ¿Ves este botón? Lo aprieto y en breve vendrá Hans en su motonieve a rescatarnos.

- ¡Ah!, pues qué bien, porque la verdad es que ya no podía más.

- Ya llega por allí. Quédate tú aquí, Manuel, que yo me las arreglo mejor con él.

NEGOCIAR SIN TENER EN CUENTA A LA GENTE

Vuelve el alcalde al cabo de unos minutos.

- Dame tu cantimplora, Manuel.

- ¿Cómo? ¿Pero no nos lleva Hans con él?

- Hombre, Manuel, en su motonieve sólo cabe él. Pero me ha dicho que nos cambia la cantimplora por dos abrigos.

- Pero entonces no tendremos más agua para el resto del camino…

- No te creerías que nos iba a ayudar gratis, Manuel. Hay que ver qué cosas tienes…

PENSAR SÓLO EN EL CORTO PLAZO

Regresa el alcalde con los dos abrigos….

- Mire, Sr Alcalde, yo me vuelvo al pueblo. Ya no quiero contemplar las vistas desde la cordillera: Si a mí con el paseíto de siempre me bastaba…

- Pues ya no puede ser, Manuel.

- ¿Cómo? Pero si sólo tenemos que deshacer el camino y ya está…

- A ver, Manuel: el camino está cortado, y ya no hay marcha atrás. Así que hay que continuar subiendo la cuesta.

NO HABER PREVISTO LAS CONSECUENCIAS

Y siguieron ascendiendo, en medio de la ventisca; sin agua.

- ¡Pare, Sr. Alcalde! ¡Dios mío, pero si casi nos caemos por este precipicio! No hay más camino…

- Vaya, pues eso parece: Qué mala pata.

- ¡¿Y ahora qué hacemos?! No podemos ir marcha atrás, y adelante tenemos un abismo.

- Pues no sé, la verdad, Manuel. Voy a hacer unas llamadas...

NO TENER UN PLAN PROPIO

- Nada, que no responden.

- ¿Y Hans?

- Qué va, él ya está cenando con su familia.

- ¿Y qué hacemos entonces, Sr. Alcalde?

QUITARSE DE ENMEDIO

- Sinceramente, Manuel, es que creo que has tratado de subir algo por encima de tus posibilidades.

- ¡¿Cómo?! Pero si yo estaba tan tranquilo dando mi paseíto, y usted me metió en esta ascensión que no necesitaba. Y con toda esta equipación que nunca había tenido.

- Ya, Manuel, pero te podrías haber negado, hombre. No me lo eches en cara.

- Pero si usted es el Alcalde: Yo confiaba en usted…

DEFRAUDAR LA CONFIANZA

Y fue así como Manuel se dio cuenta de su error…

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Ésta es la historia de Manuel, de Manuel Tirado; por su apellido y el destino.

En el fondo sabía que su ambición le había perdido. Pero también la confianza. ¿En quién confiaría ahora?

Y empezó a pensar en lo que hubieran hecho sus padres y sus abuelos: Los que no dejaron la vereda del río de siempre.

Y con ese pensamiento, sin darse cuenta, empezó a recorrer el camino de vuelta…