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lunes, 10 de diciembre de 2012

LA DETENCIÓN (y III): Los móviles suenan, las alarmas se disparan


Tras ver todos los reunidos el número de la cuenta suiza en la pantalla de seis pulgadas, uno de los móviles del COR-GEN empezó a marcar, como se escuchó nítidamente por medio de los altavoces a los que estaba conectado.

Un tono, dos tonos, tres tonos y... "Ministerio de Obras Públicas, dígame", se oyó decir al otro lado. El mecanismo colgó de golpe, mientras los presentes en la sala se miraban con sorpresa.

Uno de los mandos policiales se dirgió al desactivador de explosivos -Tédax- conminádole a desactivar el cacharro. Pero fue ponerle las manos encima, cuando volvío a aparecer un nuevo mensaje en la pantalla: "3.000.000 de euros", seguido de la palabra "comisión".

No dio tiempo a comentar nada, porque inmediatamente otro de los móviles del COR-GEN empezó a marcar, como se oyó de nuevo por los altavoces. Y tras dos toques, otra respuesta: "Banco de España, dígame".

Cuando se volvió a colgar, los notarios dudaban de si escribir el nombre del destinatario de la nueva llamada, mientras la cara del Fiscal General del Estado buscaba a la del miembro del Gobierno que hemos preferido dejar en el anonimato, y que hacía un gesto de "esto no es nuestro".

Ya no hizo falta volver a manipular el COR-GEN, porque pareció volverse loco. Comenzó a mostrar cifras alternativas en pantalla: "5.000.000 euros", "4.000.000 euros", "8.000.000 euros", mientras los cinco móviles marcaban uno detrás de otro.

En mitad del desconcierto, varios de los presentes optaron por contactar con sus jefes respectivos. Pero no pudieron... Los teléfonos comunicaban.

Todos estaban colapsados por las llamadas delatoras del COR-GEN. Y sus cifras. De millones de euros.

CORrupción GENeralizada.