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miércoles, 14 de diciembre de 2011

NUESTROS DIRIGENTES: Que se mojen... Y a nosotros también

Ayer me desperté sobresaltado por una pesadilla. De hecho, hasta pasados unos minutos no logré distinguir la realidad de lo que había sido mi sueño.

Estaba en mitad del desierto, a punto de morir. La terrible sed iba a terminar con mis días. Alcé por última vez los ojos al cielo para pronunciar mi última oración, cuando vi que se acercaba un camión cisterna.

No podía gritar porque la garganta la tenía en carne viva, pero trataba de agitar los brazos todo lo que podía. Y el conductor me vio.

Lloraba de alegría al ver bajarse a mi salvador del camión: Mi desdicha estaba a punto de acabarse.

Vi entonces cómo el camionero se acercaba al grifo con un cubo lleno de agujeros. Lo llenaba; y cuando me lo acercaba a la boca, el agua ya había desaparecido de él.

Volvía al grifo de nuevo con el cubo, pero antes de llegar el líquido a mis labios, el cubo se quedaba otra vez vacío. Al tercer intento, ya cuando iba a perecer sin remedio, me desperté de un sobresalto.

Aún intranquilo, me duché disfrutando como nunca del agua, recordando mi terrible pesadilla. Y me dirigí a tomar un café al bar de siempre; tras comprar la prensa económica.

Mientras atacaba la tostada, y tras pasar las páginas que mostraban la derrota, no del Madrid ante el Barça, sino de España ante el tándem Merkel-Sarkozy, me detuve a leer lo siguiente:

- Los autónomos españoles, es decir, los que tiran en buena medida del carro de nuestra economía con sus pequeños negocios, no consiguen cobrar los 15.000 millones de euros que les deben las distintas administraciones públicas.

- También les deben 16.000 millones los muchos deudores privados.

- Han tenido que adelantar al Estado 2.000 millones de euros en concepto de IVA por facturas que aún no han cobrado: en cuanto haces una factura, has de ingresar el IVA que allí se recoge, la hayas cobrado o no.

Empecé a sentir un picor en la garganta, como si se me fuera a poner en carne viva, pero reprimí el improperio que se me ocurría. Y rápidamente pasé varias páginas buscando noticias más reconfortantes.

Apareció entonces un titular que decía que una de las primeras tareas del nuevo gobierno será sanear el sistema bancario, volcando recursos públicos en él, para que de esa forma llegue el crédito a los ciudadanos y las empresas.

Esta noche he vuelto a tener la misma pesadilla. Pero al bajarse el camionero, le he dicho que no se esfuerce. Total, el agua no va a llegar…