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lunes, 9 de septiembre de 2013

ECONOMÍA DE ILUSIONES, ¿ECONOMÍA REAL?: Bienvenido Mr. Marshall


Hace unos meses trajimos a nuestro blog las imágenes de una película muy ilustrativa, también para nuestra situación económica.

Ahora, tras el duro golpe sufrido por la no obtención de los juegos olímpicos, volvemos a traer esa escena, entonces usada para el turismo; pero que nos sirve para entender mejor qué puede ocurrir cuando basamos  nuestra fortaleza económica en meras circunstancias externas.

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No es la primera vez, ni posiblemente la última, que en nuestro blog traemos el siguiente trozo de película, con tanto sentido económico:


La escena final de "Bienvenido Mr. Marshall" muestra claramente lo que puede suceder cuando fiamos nuestra vida a factores meramente externos. Y lo mismo sucede con la economía.

Desde hace ya muchos meses, no para de hablarse del turismo. Ciertamente se trata de uno de nuestros principales motores económicos, pero ha de analizarse con mucho cuidado.

Aproximadamente la mitad de los ingresos por turismo provienen de los españoles que deciden gastar su dinero en viajes, hoteles, restaurantes, etc. Y la otra mitad de los que vienen de fuera.

Sin duda son cada vez más los extranjeros que deciden venir a nuestro país, provocado por la mejora de nuestros servicios y en medida no desdeñable por la mala situación política de destinos competidores como Egipto.

En este sentido, podemos decir que los extranjeros de la película no pasan totalmente de largo, sino que se paran a consumir en el pueblo dejar algo de dinero.

Pero la otra mitad de los ingresos por turismo provienen de los españoles, y aunque ahora parece que empiezan a gastar algo más, ese consumo se ha desplomado en los últimos meses y años.

En este caso, lo que más influye es el dinero que nuestros ciudadanos tienen en el bolsillo, pues tratándose el turismo de un gasto accesorio, se trata de lo primero que prescinden cuando notan las estrecheces.

Por ello, no hay nada más perjudicial para el turismo que factores colaterales como pueden ser las subidas de impuestos, las bajadas de sueldos y por supuesto el paro.

El devenir de una de nuestras industrias más importantes no puede dejarse en manos del azar (guerras o problemas en destinos competidores) o en la suerte de ser elegidos por los extranjeros frente a otros lugares, sino que ha de cuidarse lo mismo que otros países cuidan sus industrias (véase Alemania con el motor).

Si hasta para el automóvil hay un nuevo plan PIVE para subvencionar la compra de nuevos vehículos, nuestra industria del turismo debería cuidarse o al menos no castigarse. Y para ello hay que cuidar el bolsillo de nuestros ciudadanos.

Porque parte de ese dinero irá a cuidar el turismo. Y el turismo cuidará también de nosotros. Dándonos empleo.