ÚLTIMOS COMENTARIOS

viernes, 30 de agosto de 2013

ELIGIENDO LA BOTELLA CON TRABAJO: ¿Luisito no tiene ni idea?


LUIS: Pues a mí me parece mejor usar la de medio litro.

MARÍA: De ninguna manera, Luis, la botella de dos litros es más económica y permite llevar más agua sin necesidad de tantos recipientes.

LUISITO: Oye, mamá...

MARÍA: Calla, Luisito, deja hablar a los mayores.

LUIS: Mira, María, un envase más pequeño iría mejor, porque así se puede repartir el líquido.

MARÍA: ¿Pero por qué no probamos con uno mayor? Tal vez así nos vaya mejor.

LUISITO: Papá, mamá, es que...

LUIS: A ver, Lusito, ¿no te ha dicho tu madre que nos dejes hablar a los mayores? ¿No ves que tú no sabes de estos temas?

MARÍA: Bueno, Luis, usemos entonces la botella de un litro y ya está: Problema resuelto.

LUIS: Eso, problema resuelto. Anda, Lusito, ve y llena una botella de un litro en el grifo.

LUISITO: No se puede, papá.

LUIS y MARÍA: ¿Pero no te hemos dicho la botella que hay que elegir?

LUISITO: Ya, pero es que no hay agua.

"El Gobierno reducirá los tipos de contrato de trabajo de 41 a 5"

   

viernes, 23 de agosto de 2013

LA ECONOMÍA ESPAÑOLA: El póster y el cocotero


La economía española viene sufriendo desde hace mucho tiempo el síndrome del "cocotero".

Todos tenemos en mente esas maravillosas fotos que las agencias de viajes suelen poner en los escaparates: verdaderos paraísos de fantásticas playas sembradas de cocoteros y felices personas que disfrutan de sus aguas cristalinas.

Además, dado que son extranjeros, reciben todo tipo de atenciones de la población local, con exquisitos lujos que les resultan muy asequibles por baratos.

Y ni se irán esos dichosos visitadores sin comprar algún que otro recuerdo de dicho paraíso, para llevárselo a sus distintos países.

Pero si esos pósters llevaran  en el reverso la imagen de la vida diaria de los habitantes de dicho supuesto paraíso, ¿qué imagen veríamos?

Posiblemente apareciera un nivel de vida escaso, con una población que sufre un elevado paro y que está dispuesta a trabajar por lo que sea con tal de llevar algo a casa.

Además, veríamos que esos habitantes no pueden costearse los lujos que ofrecen a sus visitantes, sino que se esfuerzan por producir bienes y ofrecer servicios a los extranjeros que les visitan.

Descubriríamos que el póster paradisíaco, lleva un reverso de las penurias de la población que habita dicho paraíso, en una economía que vive de las exportaciones y del turismo, ya que sus ciudadanos no pueden comprar y resulta una débil demanda interna.

Por eso, cuando ahora tantos se alegran de la buena marcha de nuestras exportaciones (han crecido un 9%) y del turismo (8 millones de visitantes en julio)...

... Algunos, aún a costa de ser llamados "aguafiestas", insistimos en que la demanda interna está precipitándose porque la gente ni tiene dinero, con unos salarios en caída y asada a impuestos; que la morosidad de la banca es alarmante porque no se pueden pagar los préstamos (más del 10% de ellos), y que por primera vez en nuestra historia la esperanza de vida ha caído.

Y es que las agencias de viajes se quejan de que la gente ya no viaja a esos paraísos del tercer mundo. Porque no tiene dinero. ..

... O porque el paraíso está aquí. Para los que vienen de fuera. Porque nosotros estamos en el otro lado del póster.


viernes, 16 de agosto de 2013

LOS TRES CERDITOS Y EL LOBO DE LA ECONOMÍA REAL

Hace no mucho tiempo, en un lugar no muy lejano, vivían tres cerditos.

Aunque llevaban una vida tranquila, decidieron ponerse a construir una casita cada uno, pues habían oído de la existencia del lobo Economía Real.

El primer cerdito era muy alegre y propenso al entusiasmo, por lo que decidió construir su casa con la prima de riesgo, que no paraba de bajar.

El segundo, aunque miraba datos más sólidos, no quería complicarse la vida; así que edificó su casita con el índice de la bolsa, que no dejaba de subir.

Pero el tercer cerdito andaba preocupado esos días, porque le tenía mucho respeto al lobo Economía Real, y no encontraba materiales para construir algo sólido que la resistiera.

"Eres tonto y muy pesimista -le decían sus hermanos-, ¿no ves lo bien que nos va con la prima de riesgo y la bolsa? ¡Deja de complicarte y edifica como nosotros!" Pero él no lo veía nada claro.

Y en éstas andaban cuando se presentó el lobo Economía Real. Se produjo un gran alboroto, y nuestros protagonistas corrieron hacia sus casitas.

- ¡Ábreme la puerta! - gritó el lobo al primer cerdito-.

- No, que eres la Economía Real -le replicó desde dentro-.

- Pues soplaré, soplaré y la casa de la prima de riesgo derribaré.

Fue echar el primer soplido de falta de confianza, por la enorme deuda pública acumulada por el cerdito, y la prima de riesgo salió disparada; y la casa se vino abajo.

Corrió entonces el cerdito a casa del segundo, construida con el índice de la bolsa. Cerraron la puerta y a los pocos minutos ya estaba el lobo en la puerta.

- ¡Abridme! ¿No veis a vuestra casa hecha con el índice de la bolsa le vendrá muy bien un bocado de economía real? -gritó el lobo-.

- ¡No! -le respondieron- A nosotros sólo nos importan las ventas fuera de España.

Y entonces el lobo sopló y sopló, provocando una subida del euro. Y como EEUU hizo bajar el dólar, los productos de los cerditos dejaron de ser competitivos en el exterior. Y debido a que la demanda interna era muy débil porque la gente no tenía dinero por los bajos salarios y altos impuestos, la bolsa y toda la casa se hundió.

Salieron corriendo los pobres cerditos al encuentro del tercero, buscando refugio: Seguro que él habría dado con la solución para escapar del lobo.

Y de repente se lo encontraron envuelto en una manta...  

- Venid, refugiaos aquí conmigo debajo de la manta.

- ¿Pero estás loco? ¡El lobo Economía Real nos va a destrozar!

- Jajaja, tranquilos, que no nos verá -repuso con confianza-.

Y así fue: Llegó el lobo, pasó a su lado y siguió de largo, como si esa manta y sus escondidos no tuvieran nada que ver con la Economía Real.

Sorprendidos estaban los dos primeros cerditos...

- Hermano, milagrosa es tu manta, que permanece ajena a la Economía Real. ¿Con qué materiales la has elaborado?

- Jajaja volvió a reír el tercer cerdito. Pues como se elaboran todas las mantas que permanecen ajenas a la realidad y aisladas de la intemperie de la calle...

... Con previsiones económicas oficiales.

viernes, 9 de agosto de 2013

BANCO POPULAR: Cuando se quedan con tu dinero, con perdón


Durante estos días hemos sabido, por distintos organismos internacionales, que si sumamos el conjunto de dinero, avales, garantías, etc., dado por España de fondos públicos a los bancos, suma un total de 250.000 millones de euros.

Para conocer el alcance de una cifra tan gigantesca, podemos dividirla por cada uno de los 40 millones de españoles, y nos salen 6.250 euros. Más de un millón de pesetas.

Eso quiere decir que, si estás soltero, sólo habrás pagado esa cantidad; pero si tienes pareja, soportáis en conjunto 12.500 euros, y si la vida os ha regalado un par de hijos, también os ha hecho entregar 13.000 euros.

Semejante y titánico esfuerzo tiene muy, pero que muy difícil justificación. Si acaso en la mayor facilidad de crédito. ¿Pero es así?: Por favor, quien los conozca, ponga varios ejemplos de autónomos o pymes con acceso a créditos que no sean usureros.

Tal vez podríamos pensar que los 6.250 euros que hemos desembolsado por español a nuestras entidades, que de una u otra forma han sido beneficiadas, ha conllevado un mejor trato al cliente.

Y es aquí donde, haciendo excepción, voy a poner un caso personal reciente. Calentito.

Soy cliente del Banco Popular desde que tengo 14 años. Fue entonces –hace 27 años– cuando mi padre me abrió una cartilla de ahorro. Desde entonces he permanecido en este banco.

Como autónomo, si tuviera un cliente desde ese año, me faltarían alfombras para ponerle cada vez que me visita. No es mi caso con el banco.

Harto de que me cobraran comisiones usureras por supuestos servicios inimaginables, decidí hace un tiempo abrirme una cuenta en un banco por internet, de esos que no te cobran por nada. Que es lo que normalmente realizan con tu dinero las entidades. Cobrándote.

Sólo pongo un ejemplo: a las consabidas comisiones por mantenimiento, tarjetas, correo, etc., empezaron a cobrarme por… ¡Ingresar dinero! Espera, repito: No por pedirles dinero, sino ¡por ingresarles el mío!

Pues bien, debido al maltrato al cliente, decidí cambiarme, no sin antes sufrir la última tropelía de mi Banco Popular de toda la vida: Me cobraron dos comisiones indebidas por más de 100 euros. Y por si fuera poco, se equivocaron y me las cobraron dos veces: Más de 200 euros.

Desde hace 3 meses vengo reclamándoselas. Y desde entonces escucho las excusas que no nos permiten a sus víctimas cuando nos quedamos en descubierto: Lo estamos tramitando, están decidiendo, no depende de mí…

Tras ponerme firme, y aguantarme lo que me pedía el estómago, les he dicho si podría cobrarles por esos más de 200 euros lo mismo que ellos: Una comisión de descubierto de más de 30 euros y unos intereses de demora del 25%. Silencio por respuesta.

Y sigo esperando a que el banco me devuelva mi dinero... Tal vez porque sus archivos no distinguen y se piensan que soy un abuelillo sin mucha capacidad de lucha. Están malacostumbrados.

Aún resuenan las palabras hace pocos años que me dirigió el interventor de mi sucursal cuando me quedé una semana en descubierto, en un tono de película Chicago años veinte: “Jesús, le estás costando dinero al Banco Popular”.

Pues ahora me deben 6.250 euros, y se han quedado además con estos 200. Atrapados. Encarcelados. Porque las responsabilidades nunca son de ellos.

De todos es sabida la lucha que tenemos desde aquí por el ciudadano por encima de un sistema financiero que nuestros poderes políticos –todos– mantienen campando a sus anchas. Y soy el primer sorprendido por la mesura y cordura que tienen los ciudadanos ante tropelías frente a las cuales la mía no llega ni a anécdota.

Ello, que es tan de agradecer, no debería servir para seguir tensando la cuerda a las personas corrientes. Porque yo estos días, si en vez de 200 euros hubieran sido 200.000 por un producto colocado sin saberlo, no sé lo que hubiera hecho.

Y conste que desde varios sitios han intentado colocármelos. Como aquella directora de otra entidad que quiso convencerme que mi dinero sólo estaría garantizado en un producto y no en una cuenta corriente: Le cambió la cara al decirle que me lo pusiera por escrito, lamentando no haber llevado una grabadora.

Estos son los merecedores de 6.250 euros, y lo que se llevan de más, de cada ciudadano. Y aquí nadie hace nada.

Porque sólo somos ciudadanos. A quién le interesa. A quién le interesamos.


martes, 6 de agosto de 2013

CARTA A NUESTRO BLOG DE UN FERROVIARIO: La comisión de investigación

Ayer recibimos el siguiente email. Por su interés lo publicamos, dejando al autor en el anonimato que nos ha pedido.

Agradecemos de nuevo a todos aquéllos que con sus llamadas, cartas, emails y entrevistas personales, hacen existir cada día este blog tal y como aparece.

Sr Arroyo, soy fiel seguidor de uno de los programas donde usted aparece, y me identifico en muchas ocasiones con sus comentarios.

El motivo de esta carta es decirle que soy profesional ferroviario, o sea, ferroviario de toda la vida y vinculado en mucho a la de conducción de trenes.

Después del lamentable accidente de Santiago, y siguiendo la noticia paso a paso por estar dentro de mi profesión, le digo que eso era un accidente en potencia, es decir, que solo era cuestión de tiempo, como así ha sido.

Ese maquinista que conozco un poco, Garzón, me consta que es un buen profesional, con un expediente intachable, pero tenía que ocurrirle a alguien y ha sido a él.

¿Qué ha ocurrido? Fácil de entender para un profesional de la conducción de trenes. Un olvido, una distracción. ¿Por qué? Porque no se puede bajar la velocidad de 200 a 80 simplemente porque lo refleje la hoja de ruta en un punto kilométrico.

Era cuestión de tiempo que alguien no mirara esa hoja de ruta, y cuando se dio cuenta era tarde. Ese cambio de velocidad debería estar señalizado en vía, es decir, deberían estar colocados dos cartelones: Uno circular de 80 a unos 2000 metros para que el maquinista comenzara a frenar hasta llegar al siguiente cartelón (en forma de rombo también con el 80 inscrito) antes de la curva, que es donde el maquinista después de ese espacio de 2000 metros ha podido reducir la velocidad a 80. Ahora seguro que lo van a colocar.

Pero el dirigirme a usted no es otra cosa que comentarle el hecho de esa comisión de "sabios" ferroviarios creada por Fomento que van a analizar la situación de la seguridad ferroviaria en España.

Mire, lo primero que deberían hacer es ACTUALIZAR EL RGC. ¿Qué es el RGC?: El RGC es el Reglamento General de Circulación, que es el libro que regula la circulación de los trenes.

Este reglamento es de 1992 y está desfasado, de hecho ya se quiso actualizar en 2005 pero aquello quedó en nada porque aquí en esta empresa nadie firma nada, porque nadie sabe nada (los cargos superiores son políticos a dedos que de ferrocarril saben poco y no se atreven a cambiar una normativa que ellos no conocen).

Otro tema es que la seguridad en Renfe Operadora está asociada a la Producción. Como verá, producción y seguridad son antagónicas: Si primas la producción mermas la seguridad y viceversa, y está ligada precisamente para que convivan sin pisarse la manguera (valga el símil del bombero).

El RGC está anticuado ya que incluye algunas normas del vapor (digo bien, vapor): Apretar frenos, aflojar frenos entre otros, además que habla del ayudante de maquinista que esto hace años que desapareció, (esto se lo detallo a grandes rasgos para no hacer la carta interminable).

Nada habla del ERTMS, ni del ASFA DIGITAL, ni de nuevos Bloqueos que han ido apareciendo, y esto debería estar integrado en ese RGC y no como documentos anexos, así como un número de Circulares Generales, etc.

En definitiva, que si hay que hacer algo en beneficio de la seguridad es actualizar el RGC, que es el Código de Circulación de los trenes.

No me extiendo más. Espero haberle sido útil y le pido la máxima reserva.

Anónimo.


viernes, 2 de agosto de 2013

¿PRÉSTAMOS PARA TODOS? Yo para ser feliz quiero un camión


Un amigo empresario me llamó ayer preso de un ataque de indignación: Acababa de pedir un préstamo a su banco de toda la vida, con el que tiene un expediente intachable.

Aunque se trataba de un dinero pequeño para una empresa mediana como la suya, le habían cobrado un 18% anual, que sumado a los costes de apertura, daban intereses del ¡26% anual!

Ante la imposibilidad de explicar el motivo de semejante atropello en un supuesto país que quiere salir de la recesión, me limito a copiarte -Andrés- un artículo de hace un tiempo que puede ayudarte:

Ayer pude presenciar una escena típica de padre primerizo, pero no por ello menos enternecedora: Mi amigo Miguel tenía en brazos a su Miguelito, de apenas un año, mientras le miraba con cara absorta.

Por si yo había cometido el error de no darme cuenta de las enormes habilidades de su vástago, le dijo con voz cariñosa: "Miguelito, dale una galleta a papá". Sacó entonces el padre la galleta, se la puso en la mano al hijo, y esperó con ansiedad.

En ese momento, Miguelito le dio la galleta, no sin antes pegarle un mordisco. Su padre, entusiasmado, le estampó un sonoro beso al grito de: "Muy bien, Miguelito, muy bien".

El Banco Central Europeo, que se nutre del dinero de todos los europeos, no puede -teóricamente- ayudar a los estados miembros financiándole la deuda que acumulan. Pero claro, una cosa es lo que dice la ley y otra lo que se acaba haciendo...

Cada poco tiempo oímos que España acude a los mercados para conseguir dinero, pues tiene que financiar sus enormes gastos. El resultado casi siempre es el mismo últimamente: "Gran éxito de España a la hora de colocar su deuda, pues ha conseguido todo el dinero que necesitaba para financiarse".

Pero no se dice tan fuerte que esa deuda española es comprada (financiada) en buena medida por los bancos españoles, "animados" a ello por el propio Estado. Tampoco tiene que animarles tanto, porque el dinero que usan para la compra se lo da el Banco Central Europeo a un bajo interés (0,5%), y pueden así invertirlo en comprar una deuda española que tiene un alto interés(5%), ganando un 4,5% sólo con el pase.

Además, podemos entender así por qué no hay dinero para financiar a esa pyme y a ese autónomo que conoces en tu barrio, y adónde va el dinero que presta el Banco Central Europeo a nuestros bancos: A la deuda del Estado, que siempre es más segura para ellos que préstarselo a otros.

Pero claro, siempre hay que cubrir el expediente con préstamos a algunos clientes de toda la vida y gran confianza -como tú, Andrés-. Y si echáis cuentas, podéis ver el beneficio:

El banco pide dinero prestado al Banco Central Europeo al 0,5%
El banco presta el dinero al autónomo o pyme de confianza al 26%
Beneficio = 25,5%

Ya lo decía la canción: Yo para ser feliz quiero un camión... O un banco mejor.