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lunes, 25 de febrero de 2013

EXPORTANDO ESPAÑA (II): Pintor, que pintas con amor


Manuel estaba muy contento: Ese mes por fin había conseguido ahorrar después de muchos de penurias y esfuerzos; pero los frutos estaban surgiendo y quería contárselo cuanto antes a Dolores, su mujer.

Y el caso es que no vendía muchos más cuadros, aunque desde que colocaba una parte a los "guiris", como él llamaba a los extranjeros, las cosas parecían mejorar.

Pero cuando llegó a casa tan contento, se encontró con la misma cara de resignación de Dolores.

- Venga, arriba el ánimo Dolores, que por fin la vida nos está sonriendo.

- ¿Sí? Pues explícamelo, que me lo estoy perdiendo...

- A ver, ¿cuánto ahorramos el mes pasado?

- ¿Algo así como nada?

- Pues este mes tenemos... ¡500 euros en la hucha! ¿No está genial?

- ¿Y cómo lo has conseguido? ¿Has vendido más cuadros?

- Bueno, en realidad los mismos, lo cual es un logro, porque los vecinos no compran y se los he tenido que colocar a los "guiris".

- Pues mira, Manuel: Has sustituido las ventas a los vecinos por ventas a extranjeros, por lo que en el fondo no has aumentado el negocio.

España está exportando más, y nos alegramos por ello, tal y como nos insisten ahora.

Pero como los españoles consumen menos, en realidad la producción es la misma.

Y al ser la producción la misma, no aumenta el empleo.


- Bueno, Dolores, pero al menos tenemos ahora los 500 euros ahorrados.

- Claro Manuel, porque no hemos gastado nada en las rebajas, y ya no vamos al teatro ni nos damos el capricho de la cervecita...

- Pues mira, eso que ganamos nosotros con nuestros 500 euros ahorrados.

- Sí, claro, pero ¿de qué van a vivir esas tiendas, bares y teatros? Echarán a gente a la calle. Y no te comprarán cuadros porque no tienen dinero.

- Vaya, no había caído.

- Ay Manuel, que los extranjeros van y vienen, pero hasta que no veas a nuestros vecinos volver a llevarse los cuadros las cosas no mejorarán.

El consumo interno de los españoles no para de caer. Por eso no sólo no compran a las empresas españolas, sino que tampoco adquieren productos extranjeros (importaciones).

Las empresas españolas no tienen más remedio que vender fuera (exportaciones), pero no porque produzcan más, sino porque tienen que colocar fuera lo que no consiguen hacer dentro.

Por tanto, aunque nos alegramos de que España exporte más, no es una gran alegría, puesto que es una exportación de supervivencia, porque la gente ya no consume dentro.


Parafraseando a Antonio Machín: "Pintor que pintas con amor, y que dejarás de pintar, si el cuadro sólo lo colocas en el exterior"