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jueves, 10 de julio de 2014

GOWEX: Cuando los bomberos te pegan con la manguera


Ayer iba por la calle y me encontré con una casa de la que salía un fuerte resplandor. Me acerqué un poco, y para mi sorpresa vi que había unas enormes llamaradas en su interior.

Asustado, llamé inmediatamente a los bomberos, mientras me preguntaba cómo era posible que nadie se hubiese dado cuenta del fuego.

Pasó un buen rato y, como nadie venía, me puse a gritar a todo el mundo que se alejara, porque la casa podía derrumbarse.

En ese momento, apareció un coche de la policía que, de malas maneras, procedió a detenerme por desorden público.

Ante mis quejas insistentes diciendo que lo único que había querido era avisar del fuego en la casa, el jefe de la policía comentó de una manera displicente que a él le daba igual el fuego, y que ni siquiera conocía aquella vivienda.

Gowex era una empresa típica de dar pelotazos, que con un negocio minúsculo sacaba –o se supone que sacaba- grandes beneficios.

Tan necesitados como están algunos políticos de dar buenas noticias económicas, se presentó a Gowex durante mucho tiempo como un modelo a seguir, como la verdadera marca España de la recuperación.

Hace unos días una empresa pequeña del sector de la auditoría sacó un informe negativo sobre Gowex, que hizo que se hundiese en bolsa.

Inmediatamente muchos dirigentes empresariales y políticos se echaron encima de la auditora diciendo que sólo buscaba dañar a la buena empresa Gowex, para sacar beneficio.

Pero no había pasado ni un día, cuando el mismo presidente de Gowex admitió que había falseado las cuentas durante años, y que no reflejaban la realidad.

El Gobernador del Banco de España ha declarado que Gowex no afecta a la marca España, y que ni siquiera sabía que existiese esa empresa.

Ahora las autoridades intentan acusar a la auditora que destapó el escándalo, en vez de centrarse en el escándalo de la existencia de una empresa así.

Porque Gowex se ha llevado el dinero de miles de personas que invirtieron en ella sin que nadie se diera cuenta. 

Y las autoridades tampoco...