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miércoles, 15 de febrero de 2012

SALDREMOS DE ÉSTA (IV): Un rayo de sol uó, uó, uó.


En una economía sana, uno no debe dormirse en los laureles, sino que tiene que poner las bases para asegurar el crecimiento:


- Se preocupará de que los balances de los bancos estén saneados, para evitar que el crédito que están dando a los ciudadanos y las empresas pueda resentirse.


- Flexibilizará el mercado laboral, para que las contrataciones sigan incrementándose.


- Recortará algunos gastos inútiles y no sociales, para asegurar que las cuentas públicas siguen saneadas.


Eso es lo que se está produciendo durante las últimas semanas en nuestra economía: una sucesión de medidas para asegurarnos que la bonanza continúa, y evitar que podamos entrar en crisis.


Sólo hay un pequeño pero, y es que… Ésa no es nuestra economía:


- No se está dando crédito, e incluso el poco que existía está disminuyendo.


- No se contrata, sino que cada día de este 2012 se despiden casi 6.000 personas.


- Nuestras cuentas públicas no están saneadas: tenemos que emitir constantemente deuda para que la compren los mercados, con el consiguiente sobresalto cada vez que lo hacemos.


En definitiva: no se trata de asegurar la continuidad de nuestro crecimiento, sino de evitar nuestra continua caída. De hecho, este año la economía decrecerá un 1,5%. Y si tenemos en cuenta que hemos de crecer en torno a un 2,4% para empezar a crear empleo, podemos juzgar la situación.


Pero dado que nuestro coche económico sigue cuesta abajo –y sin frenos– tal vez la mejor opción sea la de saltar. Siento si ello supone ser políticamente incorrecto: más vale ser incorrectos que accidentados; sobre todo cuando el golpe puede ser mortal.


Aunque son muchas las maneras de saltar, vamos a apuntar dos estilos:


EL SALTO DEL ÁNGEL


Tal vez tú seas la excepción que confirma la regla, y la crisis te pilló con dinero en el banco. Además has superado la tentación de invertir en sellos, pagarés de Nueva Rumasa, e incluso le viste las orejas de lobo a  aquel empleado bancario que te propuso comprar preferentes.


¡Enhorabuena!: Eres la aguja en el pajar de nuestra economía. Incluso si tienes sólo un par de miles de euros, eres un afortunado… Y una presa condiciada.


Ya que has llegado hasta aquí sin caer en las sucesivas trampas, conserva tu tesoro: No se lo des a nada ni a nadie. Y lo siento si soy un antipatriota, pero esto es un blog para lectores, y no todos quieren ser héroes.


¡Ah!, y si lo que tienes es una cantidad mayor, repártela en varios bancos. No te olvides de tener en casa algo por si todo falla. Y si tienes algún billete de dólar mejor, no vaya a ser que alguien llamada Ángela decida que del cuadro europeo lo que le gusta es el marco... alemán.


EL SALTO DE CABEZA


De acuerdo, eres un patriota económico y alguien echado para adelante, que  no claudica ante el mal tiempo, ni se arredra ante las dificultades.


¡Enhorabuena!: Gente como tú son los que ven una oportunidad donde todos ven desgracias, y son capaces de encontrar siempre la botella medio llena en vez de medio vacía.

Y quieres invertir el poco dinero que tienes… Pero no sabes dónde. Así que tratas de vislumbrar por dónde puede haber un rayito de luz en nuestra economía. Ese rayo que tal vez se abra paso en las tinieblas y acabe por iluminar todo.

Analizas nuestra economía real, la de la calle, y surgen muchas preguntas que tú mismo te respondes.

- El Producto Interior Bruto (PIB) de España, es decir, todo lo que se produce, está cayendo.

¿Por qué?

- Entre otras cosas porque nuestra producción industrial ha descendido un 1,7%.

¿Por qué?


- Bueno, la gente no tiene dinero, así que no compra.

¿Por qué?

- Porque muchos están en paro, y otros han visto reducido el dinero que tienen disponible.


¿Por qué?


- Porque no les dan préstamos y además han subido los impuestos para pagar la enorme deuda que tiene el Estado.


Bien. Entonces, si la gente no compra y no hay visos de que les empiecen a dar préstamos a corto plazo, ni que les contraten en masa…. ¿Qué hacer? Porque sigues buscando ese rayito de luz.


No olvides que el sol te ilumina desde fuera… Cuando abres la ventana. Sólo tienes que dejar que entre. O salir a por él.


Pero eso ya es una historia para mañana...