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lunes, 12 de septiembre de 2011

LA ECONOMÍA A LA DERIVA: Tranquilos, el capitán se va “por motivos personales”…

Vamos por el Atlántico de viaje en barco. La travesía está siendo algo más movida de lo que esperábamos, porque hay muchas olas. También ha habido una gran tormenta; pero parece que ya ha pasado.

Estamos en la cubierta tratando de coger un poco de aire, y pensamos que lo peor del viaje ya quedó atrás. De repente suena por el altavoz la señal de aviso:

“Señores pasajeros, les comunicamos que el capitán ha decidido dejar el barco... Por motivos personales”.

Pues eso pasó el viernes, cuando el Economista jefe del Banco Central Europeo decidió abandonar el Banco. ¿Por qué?: Motivos personales...

Cuesta entender que, cuando se trata de la economía, se nos trate a los ciudadanos como a niños pequeños; a los que no se puede decir toda la verdad en tiempos malos para que no se traumaticen.

Pero el problema es más profundo: cuando se trata de instituciones oficiales, los verdaderos dueños somos los ciudadanos, que soportamos con nuestros impuestos dichas instituciones, o votamos a sus integrantes. O en el caso del Banco Central Europeo, votamos a los dirigentes de los países que luego los eligen.

¿Cuáles son los motivos personales?

Tal vez ese dirigente ha sufrido la muerte de su esposa y no puede trabajar, abatido por la tristeza. O sus padres enfermos no tienen persona que les cuide, y en el deseo de darle los mejores días finales a sus progenitores, decide estar todo el día pendiente de ellos…

Pero si hay otros motivos, los ciudadanos tenemos que saberlos. Porque ese Banco Central Europeo, que parece tan lejano, es el que marca en buena medida la marcha de nuestra economía. Pero no en abstracto: lo que te cuesta la cuenta del supermercado, si llegas a fin de mes para pagar la hipoteca, y hasta los libros de tus hijos.

Y lo peor es que todos saben que las razones son otras, pero lo "correcto" es decir que se va por motivos personales.

¿Cómo puede el capitán del barco decir que se va “por motivos personales”, cuando resulta que se va en un bote salvavidas porque el barco hace aguas?

Acaso no tenemos derecho a saber los ciudadanos, que lo hemos nombrado, temas como:

- Que el Banco Central Europeo no para de comprar deuda española e italiana; que eso está prohibido pero que se ha hecho por la mala situación de esos países; y que se ha comprado –y se compra- tanta deuda, que pueden irse a pique los demás miembros de la Unión Europea.

- Que los bancos tienen depositados buena parte de sus fondos en el Banco Central Europeo, porque no se atreven a prestárselos a los ciudadanos ni a sus empresas, a los Gobiernos para que paguen sus deudas, y ni siquiera a los otros bancos, por si quiebran.

- Que Grecia está al borde de la bancarrota porque ha sido incapaz de reducir su gasto público como se le había exigido; que las personas mandadas allí por los organismos que le tienen que prestar dinero para sacarla del agujero se han marchado del país, ya que sus dirigentes no les hacen ni caso (porque claro, ellos también están asfixiando al país con sus medidas…)

Si son estos motivos… ¿Es que no tenemos derecho nosotros también a montarnos en un bote salvavidas antes de que el barco se hunda?

Nos dirán que intentan que no cunda el pánico en el barco... cuando la tripulación ya está a salvo en sus botes. Pero, ¿por qué no dar toda la información -descarnada, al desnudo- para que luego los ciudadanos tomemos las decisiones que estimemos oportunas?.

Y así, como la economía no son grandes números, sino los números de cada uno, que cada cual haga lo que estime conveniente: para él y para su familia. Y que no pidan pensar en la economía general a los que sufren las decisiones, pero no las toman.

Por tanto, la verdad. Y si cunde el pánico, porque la gente se lanza a buscar un bote salvavidas… Será porque no hay para todos.

Y, ¿Por qué no hay botes salvavidas para todos? ¿Quién o quienes eran los encargados de construirlos?

El pánico para ellos. No para nosotros.