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lunes, 19 de septiembre de 2011

LA CRISIS Y LOS BANCOS: Cerveza 0,0

Me encontré hace poco con un amigo extranjero. Me contó que en su país -fundamentalmente agrícola- el Gobierno encarga a una serie de empresas la gestión del agua, para que llegue con abundancia tanto a las casas como a los propietarios de huertas.

Pensé yo en la similitud que eso tiene con el sistema bancario en Europa y España, donde los gobiernos encargan al sistema financiero -los bancos- que el dinero llegue tanto a los particulares como a las empresas.

Aunque en el país de mi amigo las empresas gestoras del agua tienen sus propios pozos, el Gobierno –propietario de los pantanos– pone a disposición de esas empresas su agua, para asegurarse de que no les falte a los consumidores finales en tiempos de crisis.

Los bancos se nutren del dinero que los particulares y empresas depositan en las cuentas bancarias. Pero los gobiernos ponen también a disposición de dichos bancos el dinero público a través de los bancos centrales.

Estos bancos centrales son los bancos estatales, que gestionan el dinero público. Así, el Banco de España, el Banco de Italia o, por encima de ellos, el Banco Central Europeo. Ellos son los que velan para que el sistema bancario tenga siempre dinero que prestar a los particulares y empresas, también en momentos de crisis.

Me contó también mi amigo que, durante los últimos años, las empresas gestoras del agua pensaron en la manera de sacar más dinero, aparte de la venta de agua a las casas y las huertas.

Por ello, habían animado a algunas personas a construir campos de golf, e incluso las mismas empresas gestoras del agua habían construido sus propios campos. En esas instalaciones se consumía mucha agua, y las empresas gestoras obtenían grandes beneficios.

Los bancos, durante los últimos años, se han salido de su negocio principal: que la gente deposite su dinero en las cuentas bancarias, y usar este dinero para prestarlo a otras personas o empresas; y así obtener un beneficio por los intereses que cobran.

Así, la banca se ha lanzado a dar dinero para grandes proyectos de construcción (que luego quebraron y no pudieron devolverle el dinero prestado), comprar deuda de países con riesgo (que les daba un interés más alto que la de otros países más estables, pero que si quiebran no devuelven tampoco el dinero prestado), etc.

Pero en el país de mi amigo llegó una sequía hace cuatro años. Al principio parecía que duraría poco, pero se había ido prolongando mucho. Los pozos de las empresas gestoras de agua se habían secado, y el Gobierno de su país había tenido que darles mucha agua de los pantanos, para que llegase a los ciudadanos y agricultores.

Cuando se empezó a ver la crisis en el 2007, nadie pensaba que sería tan extrema y duradera. Como la gente dejó de depositar dinero en los bancos, y retiraba buena parte del que tenía en sus cuentas, los gobiernos europeos tuvieron que acudir en ayuda de esos bancos.

Así El Banco Central Europeo puso a disposición de la banca grandes cantidades de dinero, para que pudiesen seguir prestando a los particulares y a las empresas, y que así la economía no se paralizase.

Sin embargo, mi amigo me contó que, por mucho que su Gobierno inyectaba el agua de sus pantanos en las cañerías de las empresas gestoras del agua, ésta no llegaba a los ciudadanos y agricultores.

Y entonces se descubrió que esas empresas estaban usando el agua para su propio consumo, y para mandarla a los campos de golf: se habían construido tantos, que absorbían toda el agua que el Gobierno enviaba desde los pantanos públicos.

Los bancos se han metido en tantos grandes proyectos que no son rentables, han comprado tanta deuda de países que ahora no pueden devolverla, y han hecho inversiones tan ruinosas, que todo el dinero público que se inyecta en ellos lo usan para tapar sus agujeros.

Por ello, las empresas tienen que cerrar, porque no les llega dinero alguno. Y para los particulares es una utopía tener acceso a préstamos.

Pero el Gobierno del país de mi amigo seguía dando más y más agua a las empresas gestoras de ella. Y la gente había empezado a protestar, porque veía como –a pesar de que el Gobierno vaciaba los pantanos– a ellos se les secaban las huertas. Tampoco llegaba el agua a las casas.

Su Gobierno siempre decía lo mismo: que las empresas gestoras del agua eran muy importantes para el país, porque si no existiesen no podría funcionar el sistema de riego. Así que seguía ayudándolas.

El Banco Central Europeo ha seguido inyectando cada vez dinero en los bancos, supuestamente para que los particulares y las empresas no se queden sin dinero.

Pero el dinero no sale después de los bancos. Y eso a pesar de que se ha puesto a disposición de la banca todo el dinero que necesiten, sin límite y sin que los bancos tengan que pagar prácticamente nada. La razón que se esgrime es que el sistema financiero resulta crucial para nuestra economía.

Además, la semana pasada los principales bancos centrales del mundo: el Banco Central Europeo, la Reserva Federal Americana (el Banco Central de EEUU), el Banco de Inglaterra, el Banco de Japón y el Banco Nacional Suizo, decidieron para poner a disposición de los bancos europeos todo el dinero en dólares que precisen.

El motivo de esta inyección de dinero público en dólares en los bancos europeos, se debe a la mala situación e imagen fuera de Europa de nuestros bancos.

Hay que tener en cuenta que, aunque los bancos europeos funcionan en euros, dan préstamos en dólares a algunos clientes, para proyectos fuera de la Unión Europea. Y para eso nuestros bancos piden dólares a los bancos fuera de Europa.

Pero como el resto de bancos ve la posibilidad de que los bancos europeos quiebren, han dejado de darles dólares. Ante ello, para que los bancos europeos no tengan problemas, se han unido todos los bancos centrales mencionados, para darles a los bancos europeos los dólares que necesiten, y cobrándoles muy poco por ello.

Total, que los bancos europeos, a pesar de su mala gestión, disponen ahora de todo el dinero público que necesiten, tanto en euros como en dólares.

Y mi amigo me contó que la gente de su país se había hartado. Ya no aceptaban el argumento de que había que ayudar a las empresas gestoras del agua, para que el sistema de riego funcionase.

“Porque –me decía– ¿qué más le da a los agricultores que tienen ahora los campos secos, y a las personas que ya no reciben agua en sus casas, si las empresas gestoras del agua son importantes o no?: ¡Si no les dan agua ni para beber!” 

Mientras nuestras empresas y particulares ven cómo es imposible acceder a ningún crédito, el Gobierno no para de inyectar dinero en el sistema financiero –los bancos–, con el argumento de la gran importancia que tienen los bancos para la economía; y bajo la premisa de que al final ese dinero llegará a los destinatarios finales. Pero eso no ocurre.

Mi amigo y yo estuvimos de acuerdo en que las cosas no podían seguir así. Y nos preguntábamos cómo habíamos podido llegar a esa situación: estábamos desamparados por el sistema financiero, que encima era ayudado con nuestro dinero público.

Fuimos a consolarnos con unas cervezas al bar de siempre.

Estaba cerrado…