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martes, 30 de abril de 2013

QUIÉN SALVA NUESTRA ECONOMÍA: Bienvenido Mr. Ciudadano


Tras años de fuerte gasto, en temas que muchos ciudadanos se preguntan para qué han servido, nuestra deuda se ha disparado a niveles difícilmente sostenibles.

El total de lo que debe el Estado, será pronto igual a lo que produce en un año todo el país, incluyendo empresas y familias. Es decir, que tendríamos que pasar 365 días sin comer ni beber, sin vestirnos y sin ningún gasto, trabajando de sol a sol, para poder pagarla.

Por eso se entiende que los intereses -sólo los intereses- que tenemos que pagar por esa deuda hayan llegado a 40.000 millones de euros al año: más de lo que cuesta todo el desempleo de nuestros parados, y más de lo que gastan todos los ministerios.

Pero tal vez lo más insostenible sea su crecimiento: Cuando parecía que habíamos dejado atrás los años en que nos gastábamos mucho más de lo que ingresábamos, en 2.012 nos permitimos el lujo de pasarnos en más de 100.000 millones de euros, algo que para cualquier persona o familia sería disparatado en los tiempos actuales.

Y mientras nuestros dirigentes -pasados y presentes- se muestran incapaces de frenar esta sangría estatal y autonómica, se han dirigido ahora no ya a Europa, que hace tiempo que dejó de ser una unidad, sino a Alemania para que apoye a nuestras pymes.

No resulta fácil, porque Alemania se opone a facilitar unas ayudas de las que no nos cree merecedores, y su política pasa ahora más bien por mirarse a ella misma y ver lo que más le beneficia. Si Europa no cree desde hace tiempo en sí misma, no va a ser Alemania quien convenza de ello a sus contribuyentes.

Ayer se reunieron el Ministro de Economía español Luis de Guindos y el alemán Wolfgang Schäuble. Al final, lo que se anunció fue que se ofrecería a inversores alemanes entrar en las pymes españolas, invirtiendo su dinero.

Siguiendo con nuestro papel de anticipación a los acontecimientos, queremos aquí hacer una proyección de lo que muchos esperan de tan genéricas intenciones:


No hace mucho, España era una nación autónoma que no necesitaba pedir ayuda a países externos para competir con sus empresas. Ahora necesitamos asistencia para que nuestras pymes no acaben por cerrar todas, como a diario vemos en nuestras ciudades.

Si realmente queremos que nuestros autónomos y pymes sobrevivan, tiene que haber una economía boyante, o al menos no moribunda, que se apoye en el consumo interno: El de los ciudadanos, el de cada día.

Pero si el Estado consume lo poco que tienen en el bolsillo, con impuestos que luego se despilfarran en muchas partidas incomprensibles, no habrá nadie que pueda consumir, y crear economía.

Porque no podemos esperar salvadores externos, sino ayudarnos a nosotros mismos... Dejando respirar a la economía, sin asfixiarla.

Bienvenido Mr. Ciudadano, español.