ÚLTIMOS COMENTARIOS

miércoles, 8 de mayo de 2013

UNA SALIDA FABULOSA A LA CRISIS: De bancos y pymes


- Papá, cuéntame un cuento…

- Muy bien, hija, te contaré una fábula; pero luego prométeme que te duermes.

- De acuerdo, papá.

Hace no mucho tiempo, en un campo cerca de aquí, vivían una hormiguita y una cigarra.

La hormiga era muy trabajadora. Se levantaba cada día temprano y trataba de conseguir toda la comida posible, para que no le faltase de nada a ella y a su familia durante el invierno.

La cigarra, por el contrario, era poco previsora. No trabajaba prácticamente nada, y sólo agarraba la comida que le llegaba sin esfuerzo adonde ella estaba.

Y mientras la hormiga trabajaba de sol a sol, la cigarra la miraba y le decía: “Pareces tonta, ¿no te das cuenta de lo bien que se vive aquí tirada sin hacer nada?” Pero la hormiguita seguía con su labor, sin atender esas malas palabras.

La hormiga iba juntando poquito a poco comida en su casa, contenta porque no le faltaría nada en el invierno. Pero la cigarra derrochaba todo lo que iba consiguiendo, y no guardaba nada para más adelante.

Y la cigarra le seguía diciendo a la hormiga: “Pareces tonta, ¿no te das cuenta de que yo vivo feliz, mientras tú trabajas duro y consigues muy poco?” Pero la hormiguita seguía sin hacer caso, y continuaba con su trabajo contenta.

Llegó el invierno, tan frío y duro que hasta a la hormiga se le acababa la comida que tenía acumulada. Al ver cómo la cigarra pasaba más alegre y contenta que nunca le preguntó: “Cigarra, ¿cómo no estás hambrienta y triste como yo?” Y ella le respondió: “Pues porque me han llenado mi despensa de comida: Me la reponen cada vez que se me acaba y ¡más barata!”.

Y continuó: “Ya te lo dije, hormiga: eres tonta, te matas a trabajar de sol a sol, y yo soy la que disfruto”. Así que la hormiga se fue triste, sin entender nada…

- Papá, ¿y cómo se llamaba la hormiguita?

- Pyme, hija mía.

- ¿Y la cigarra?

- Banca.

- Papá, ¿y tienen mamás la hormiguita y la cigarra?

- Sí, hijo: La mamá de la cigarra Banca se llama Banco Central Europeo… Pero la hormiguita Pyme está huérfana.

(…)

- Papá no puedo dormirme.

- ¿Por qué, hija?

- Tengo pesadillas…