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miércoles, 25 de enero de 2012

LA RECESIÓN: Tengo un tractor amarillo... Lleno de ladrillos

La economía es como muchas cosas en la vida: si no avanzas, retrocedes. Y lo que es peor: una vez que empiezas a retroceder, es muy difícil recuperar la marcha hacia adelante.

Ya hemos dejado de discutir en España acerca de si va a haber o no recesión, dándola por hecho y centrándonos en si la economía decrecerá un 1,5% o un 1,7% el año que viene.

¿Pero por qué hemos llegado a esto? ¿Por qué cuesta tanto volver a crecer?

La economía es una cuesta muy larga, donde no cabe pensar sólo en el corto plazo: hay que mirar al horizonte pensando que tenemos un largo camino. Por tanto, es más importante una velocidad sostenida que ir dando acelerones.

El boom inmobiliario, por ejemplo, supuso un gran acelerón, y de hecho hemos estado viviendo de ese impulso que tomó nuestro coche económico incluso cuando dejamos de acelerar.

Pero claro, una vez pasado ese gran empujón -y ese tiempo de bonanza que nos hizo tunear el coche y hacerlo más pesado- , nos encontramos con que moverlo cuesta mucho. Es más, nos empezamos a cuestionar si no hubiera sido mejor tener un coche más pequeño, y por tanto más fácil de hacerle subir la cuesta de la economía.

EL CONSUMO

La gasolina es el consumo, que hace que todo el coche funcione: Entra gasolina cuando las personas gastan.

EL GASTO PÚBLICO

Cuando el Estado gasta, también entra más gasolina, pero si es a cambio de luego cobrar más impuestos, acabamos en "lo comido por lo servido": El Estado pone más gasolina, pero hace que los consumidores echen menos.

LA INVERSIÓN

Cuando las empresas invierten, mejoran el motor del coche de nuestra economía: la hacen más eficiente. Es muy importante a largo plazo esa inversión, pues de otra forma nuestro coche quedaría pronto anticuado y gastaría mucha gasolina que podríamos ahorrarnos.

LOS BANCOS

Son las gasolineras, que pueden darte gasolina a crédito. Pero tienes que tener cuidado, porque luego tendrás que devolverla.

LA RECESIÓN

Pero de repente llega la crisis, y las personas empiezan a consumir menos, con lo que ponen menos gasolina. Y como estás en una cuesta arriba, notas que el coche empieza a avanzar menos.

El Estado, que nota esa desaceleración, comienza a gastar más para compensar la gasolina que no ponen los consumidores, y al principio eso hace que la marcha continúe.

Pero al cabo de un tiempo, tiene que subir los impuestos para compensar la deuda que tiene, y hace que la gente consuma menos y ponga aún menos gasolina: El coche comienza no sólo a pararse, sino que quiere ir marcha atrás.

Las empresas dejan de invertir, y el motor del coche no se revisa, y consume más gasolina de la que debiera. Y además, la gasolinera, que nos ha estado prestando gasolina a crédito, comienza a sacarla de nuestro depósito para cobrársela.

Y el coche empieza a ir marcha atrás: estamos en recesión. Los esfuerzos que hace el conductor son vanos, pues los acelerones ya no sirven ni para frenar la caída. Por eso las recesiones son tan largas, porque detener esa marcha atrás cuesta mucho, por el impulso que vamos tomando


Desde luego hay que ser muy cuidadoso con la gasolina que nos queda, para aprovecharla bien. Por lo pronto hay que apagar el aire acondicionado: No podemos permitirnos gastar la gasolina en lujos mientras vamos hacia atrás... Nosotros y el Estado.

Y mientras retrocedemos nos damos cuenta de lo grande y pesado que es nuestro coche, con el maletero lleno de ladrillos...