ÚLTIMOS COMENTARIOS

jueves, 26 de abril de 2012

LO SIENTO, PERO NO: Un "banco malo", no


Tras la batalla que hace unos meses algunos presentamos contra la creación de un "banco malo", que se quedase con los activos considerados "malos" de la banca -y así solucionar su problema a costa del dinero de los ciudadanos-, se calmaron las aguas y la idea quedó aparcada.

Entonces nos felicitamos por haberse evitado esa injusticia contra todos aquéllos que se han visto desposeídos de sus pisos al no poder pagar las hipotecas, y que una vez en los balances de los bancos, estos pretendían que el Estado se los comprase.

Pero la victoria era solo temporal: Después de estos meses, y tras los miles de millones de euros inyectados en una banca incapaz de tapar sus agujeros, vuelve a surgir la propuesta.

Hay un refrán que caracteriza al nuevo intento y presiones por parte de algunos cuando tratan de disfrazar esa voluntad de deshacerse por la vía rápida -y cobrando del Estado- lo que antes se ha arrebatado a otros: "Aunque la mona se vista de seda, mona se queda".

Se le llame "banco malo", "vehículo inmobiliario" o de otra manera, sabemos -y saben sus impulsores- que la realidad es la misma: ayudar con dinero público a la banca; dinero que no se usa para ayudar con los que la banca se muestra inflexible.

Es una injusticia que el dinero público se use para auxiliar a los que se metieron en un piso que no podían permitirse, se argumenta. Es razonable. ¿Pero por qué ayudar entonces a los bancos que les facilitaron el dinero para comprar un piso que no podían permitirse, una vez que les han quitado ese piso?

En cualquier caso, nos parece más transparente la postura de Christine Lagarde, Directora Gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), cuando a las claras ha dicho que la banca española "necesita ayudas públicas": Al menos ella no viste de seda a la mona.

Sabemos que estamos ante una batalla difícil, si no imposible, donde incluso podemos avanzar lo que sucederá:

1) Segregación de los activos malos de los bancos y agrupación en entidades que, siendo similares, evitarán el nombre de "banco malo".

2) Exposición pública de las bondades de las nuevas entidades por "sanear los bancos".

3) Declaración de que las nuevas entidades "tal vez" necesiten apoyo público.

4) Otorgación de ayudas públicas a las nuevas entidades evitando el nombre "ayudas" y usando términos del tipo "financiación temporal", y asegurando que ello no costará dinero a los contribuyentes.

Traemos hoy a nuestro blog de nuevo el vídeo colgado en Youtube el 10 de diciembre explicando lo que es un "banco malo"; y el artículo del 26 de octubre sobre el mismo tema.

La batalla continúa...


10 DE DICIEMBRE

Vídeo en Youtube: LA CRISIS EXPLICADA A MI SOBRINO. El banco malo



26 DE OCTUBRE

"SOLUCIONES INTELIGENTES A LA CRISIS: Mauricio está feliz, ¿qué tendrá Mauricio?"

Me llama una familiar para decirme qué me parece que su hijo estudie Económicas. Me quedo pensativo, porque en esta época de escasísimo trabajo, es muy importante elegir bien nuestros estudios.

Le pregunto por los intereses futuros del vástago. "Trabajar de directivo en una empresa, montar su propio negocio...", responde. "Mala cosa", pienso. "¿Se pelea el chaval con su hermana?", disparo.

"¿Y qué tiene que ver eso?", me comenta. "¿Se pelea mucho?", insisto. "Pues sí, como cualquier niño de su edad", me contesta al fin. "Que se dedique a otra cosa, no sirve para economista", le aconsejo.

Ser economista es ser experto en el arte de no crear conflictos. Evitar que nadie se sienta ofendido por nuestras acciones. Y pongo un ejemplo.

Imaginaos que os digo:

Hoy estoy muy contento. Acabo de volver de la oficina de Hacienda. Desde hace más de cinco años tengo un cliente que me debe 10.000 euros, y no hay manera de que me pague. Me tiene desesperado. Sobre todo porque necesito el dinero.

Total, que hoy -harto de perseguir a mi moroso- he ido a la oficina de Hacienda de mi ciudad. Me he plantado en una de las ventanillas, y le he dicho al funcionario que me atendía:

"Mira, ¿sabes qué?: que ya estoy harto de un cliente que me debe 10.000 euros. Así que subes ahora mismo a ver a tu jefe. Le dices de mi parte que me vais a dar ahora mismo los 10.000 euros. Y os encargáis vosotros de cobrarle a ese moroso. ¡Ya estás tardando!"

Al poco aparece de nuevo el funcionario. Y me dice: Mire señor, comenta mi jefe que 10.000 no, pero que le podemos dar 9.000 euros. Y nosotros nos quedamos con su deuda.

Bueno, me ha fastidiado que no me den todo. Pero he aceptado. Así que me he vuelto a casa con los 9.000 euros y un dolor menos de cabeza. ¡Y que ellos se las arreglen con mi moroso! Yo ahora me voy a las Islas Mauricio una semana para celebrarlo.

¿Cómo os habéis quedado? Pensaréis: vaya cara que tienes. O sea, que has ido a Hacienda, te han dado 9.000 euros, y te has vuelto a tu casa con ellos. ¿Pero cómo es posible? ¡Qué injusticia!

¿Veis? Por eso es muy importante saber Economía. De esta forma no se hubiera producido este conflicto. Porque habría empleado unos términos más técnicos y elegantes. Y vosotros no os hubiéseis sentido afrentados. Ni con derecho a reclamar lo mismo.

Tal y como acaba de expresar el Consejero Delegado de un banco en España, siguiendo lo que es una petición más amplia en círculos financieros, habría dicho lo siguiente:

Hoy la banca tiene tiene una solución a la crisis. Se la hemos planteado al Ministerio de Economía y Hacienda.

Desde hace más de cinco años tenemos activos inmobiliarios por valor de 175.000 millones de euros, y no hay manera de colocarlos en el mercado. Los bancos necesitan ese dinero para sanearse.

Como no es viable recuperar en dinero el valor de esos activos, hemos acudido al Ministerio, y le hemos dicho a los responsables económicos que la solución sería crear un "banco malo". Dicho banco agruparía todos los activos de difícil venta que tiene la banca en su poder.

El banco malo sería adquirido por el Estado, y pagado a los bancos. A cambio se haría un descuento del valor de los activos. Y así, el dinero entregado por el Estado serviría para sanear los balances bancarios.

Una buena elección: Económicas. Una buena solución: un "banco malo" costeado con dinero público. Y un buen destino: Vacaciones en las Islas Mauricio... Para unos pocos.