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miércoles, 5 de octubre de 2011

LA CRISIS TIENE SOLUCIÓN: Pero no perdón, para todos

Con el artículo del lunes "RELACIÓN DEUDA-BANCA: El círculo de la leche", dejamos nuestro pueblo y nuestras vacas, en un autobús rumbo a una nueva vida… Pero pensando si no era posible superar esa situacíón.

Esa historia era un espejo de lo que está sucediendo a nuestro alrededor:

- Las fábricas están cerrando, porque no tienen acceso a los créditos de la banca.

- Los negocios, sin clientes, van desapareciendo poco a poco.

- El Estado está endeudado y le cuesta cada vez más recaudar impuestos para correr con los gastos sociales que el paro origina; y además tiene que seguir pagando la deuda anterior.

- Los bancos tienen préstamos dados que no pueden cobrar, porque las fábricas y negocios están cerrando, y no los devuelven.

Y ése es el círculo de la recesión, que no hay quien rompa:

- Si el Estado recorta sus ayudas sociales, la gente se queda sin dinero. Gasta menos, y los negocios siguen cerrando.

- Para que el Estado no recorte sus ayudas, ha de endeudarse más, y absorbe el poco dinero que tienen los bancos disponible. Y no queda para los negocios.

- Si el Estado no quiere endeudarse tanto, ha de subir los impuestos. Pero entonces deja a los particulares con menos dinero, gastan menos en los negocios, y éstos cierran y despiden gente. Con lo que habrá más paro, más gasto social y más deuda del Estado.

¿Entonces qué puede hacer el Estado?:

- Si se endeuda, malo: tiene que pagar intereses muy altos que le asfixian, y no deja dinero en los bancos disponible para las empresas.

- Si no se endeuda, malo también: como tiene que pagar el enorme gasto social de la crisis y la gran deuda que ya tiene, tendrá que subir impuestos y recortar gasto social, con lo que la gente tendrá menos dinero para gastar en consumir lo que producen las empresas.

Efectivamente, nuestros dirigentes lo han hecho mal. Pero si analizamos lo anterior, parece que ahora es que ni queriendo ni pudiendo se alcanza a ver la solución… Y está claro que a estas alturas todos querrían una salida a nuestra grave situación.

Solución sencilla tal vez no la haya, pero si observamos un poco todo el proceso, nos daremos cuenta de lo siguiente:

Todos hemos disfrutado y sufrido una regla básica del mercado:

- Si arriesgas tu dinero y te va bien, ganas.
- Si arriesgas y te va mal, pierdes.

Eso está claro en los ciudadanos de a pie:

- Si pediste una segunda hipoteca en el 2007 para comprar un piso que no necesitabas, y lo vendiste ese mismo año -incluso antes de que se acabara de construir-, ganaste tu buen dinero.

- Si te parecía poco lo mucho que te ofrecían por él, porque querías ganar aún más, y lo aguantaste hasta 2008: te quedaste con el piso sin vender, y ha perdido ya mucho valor. Eso si no te lo han embargado, y además te exigen que completes la hipoteca con un pago adicional, porque el piso no cubre la hipoteca.

También el Estado ha disfrutado y sufrido las leyes del mercado:

- Antes de 2008: podía endeudarse todo lo que quería. El dinero estaba barato y los bancos le prestaban sin límite. Hizo todo tipo de infraestructuras y eventos, y no tuvo ni que subir los impuestos.

- Ahora que le debe mucho dinero a los bancos: le obligan a hacer recortes, subir impuestos, no consigue colocar su deuda, y cuando lo consigue paga unos intereses muy altos.

Pero… ¿Y qué pasa con los bancos? ¿Han disfrutado y sufrido las reglas del mercado?

- Antes de 2008: Concedían préstamos e hipotecas a todo aquél que se acercase a menos de 100 metros de la puerta de una sucursal. Como era la época dorada, y todo el dinero se invertía en pisos que se vendían más caros al instante, el banco cobraba su dinero y los intereses sin problema.

- Después de 2008: La gente dejó de pagar lo que le debía a los bancos, porque no vendían los pisos que habían comprado con el dinero prestado por ellos. Los bancos embargaron esos pisos, que valían mucho menos que las hipotecas, y exigieron a los dueños pagar la diferencia. Pero los dueños, ya sin pisos, no la pagaban -porque no tenían dinero-.

Entonces los bancos se encontraron con un enorme agujero dentro de ellos, porque habían dado préstamos por valor de 1.000 y ahora tenían unos pisos que valían 500. Por tanto, estaban arruinados. Así que… El Estado les repuso los 500 que faltaban.

Un momento… Nos han cambiado el final de la película…

- ¿No bajaron los bancos el precio de los pisos que tenían, para venderlos rápidamente y coger algo de dinero con que cubrir su agujero?: No.

- ¿No intervino rápidamente el Estado, cesó a los banqueros, les pidió cuentas, y cerró esos bancos antes de que el agujero fuese más grande?: No.

- ¿No quebraron los bancos, se embargaron sus bienes, y salieron al mercado a precio de saldo?: No.

Pero cómo es eso posible… ¿Y por qué no se ha hecho? Bueno, porque… No es bueno -dicen- que quiebren los bancos, porque cundiría el pánico.

Una pregunta: Cuando estamos yéndonos del pueblo, sin negocio, sin casa, sin nada. ¿Te daría mucho pánico que la sucursal bancaria que ha quedado allí cerrase?

Ahora nos servirá de ejemplo Irlanda, que, dentro de la catástrofe de la crisis, está viendo algo de luz al final del túnel:

- Los bancos irlandeses han puesto masivamente en el mercado los pisos que habían embargado, provocando una bajada de precios.

- Los pisos han bajado en la capital -Dublin- casi un 60% desde que comenzó la crisis. En España no llega a un 20%.

- Los bancos españoles han mantenido la mayoría de sus pisos, y han seguido valorándolos a precios pre-crisis. Y lo que es peor, siguen dando hipotecas del 100% -o incluso más- por comprar esos pisos suyos: ¿De nuevo el mismo error?

- Los pisos más baratos en Irlanda han hecho que los bancos se saneen al menos un poco, que comprar un piso no suponga un desembolso enorme, y que la gente tenga más dinero para gastar en otras cosas. Además, el impuesto de sociedades irlandés es del 12,5%, frente al 30% nuestro: También más dinero disponible para las empresas.

- Y sobre todo: Irlanda está creciendo a una media del 1,75%; España no crece prácticamente nada. 

No es todo perfecto allí: el paro es gigante (menos que el nuestro, por supuesto), y están emigrando 3.000 personas al mes, fundamentalmente jóvenes, que se supone son su futuro.

Efectivamente, no hay solución perfecta, sino menos mala.

Eso mismo se preguntaban los directivos de la Caja de Ahorros del Mediterráneo hace unos meses en el hotel María Cristina, cinco estrellas, de San Sebastián: que no hay solución menos mala…

…Por eso se fueron luego al Grand Hotel du Palais, cinco estrellas, de París.

Y luego ha habido que rescatar esa caja, y la de Galicia, y la de Cataluña... De hecho, ahora se ha realizado una última entrega de 7.551 millones de euros para salvarlas. Sin olvidar que el eufemismo "rescatar" significa "entregar dinero público".

Esto ha comentado el Presidente del Banco de España:

“A un ciudadano normal le parece mucho, y… no es ninguna tontería. Pero cuando uno va a otros foros, ésta parece una cantidad muy pequeña”

Es ahora cuando se puede pensar que, efectivamente, no tenemos solución. Ni perdón.

Si hay reglas de mercado, que sean para todos.