ÚLTIMOS COMENTARIOS

martes, 3 de enero de 2012

TORNANDO A LA REALIDAD: Ángela returns

Dicen que cuando se acerca un tornado hay que tener un doble cuidado: cuando viene y cuando crees que ya ha pasado porque reina la calma. Ése es el momento en el que estás en el centro del tornado, donde no hay movimiento, pero tienes que coger más fuerzas que nunca porque en breve volverá a pasar por encima de ti.

¿Has oído hablar de Ángela Merkel o Nicolás Sarkozy en las últimas semanas?

¿Dónde están las noticias sobre Grecia o nuestra prima de riesgo?

¿Por qué no hemos sabido nada de la amenaza de de la Presidenta del Fondo Monetario Internacional -Christine Lagarde- ("la economía mundial está en peligro")?

El 14 de noviembre, tal y como apareció aquí, mi amigo Ricardo acabó comprándose unos cuantos dólares ante los problemas que se cernían sobre el euro.  ¿Fue un consejo políticamente incorrecto?: Tal vez, pero en Navidad le tocó pagarme una cena con el dinero que ha ganado con la subida del dólar.

Y entre vino y vino, tocó hablar de lo que puede venir:

LA POLÍTICA DEL SÁLVESE QUIEN PUEDA

En una economía sana, se puede decir que hay tres agentes que tiran del mismo carro:

- Empresas y personas: creando negocio y alimentándolo con el consumo.

- Bancos: dando medios económicos a los negocios para crecer aún más, y generar beneficios mayores para ellos mismos y los bancos que les prestan.

- Estado: creando los medios para que la economía se desenvuelva con soltura y atendiendo a aquéllos que quedan desprotegidos.

Pero cuando las cosas vienen duras, cuando estamos en el centro del tornado, rápidamente todos se buscan un refugio antes de que pase de nuevo su fuerza destructora:

- Bancos: dejan de prestar, pues corren el riesgo de no recuperar su dinero. Y da igual lo que puedan obtener por prestarlo: simplemente no se lo dejan a nadie.
Hace diez días el Banco Central Europeo prestó 489.000 millones de euros a los bancos con el supuesto objetivo de hacer llegar crédito a la economía.
Al día siguiente los bancos depositaron 450.000 millones de euros en sus cuentas en el mismo Banco Central Europeo, porque han preferido quedárselo para cubrir sus propias necesidades futuras antes que prestárselo a las empresas o a otros bancos.
- Estado: Empieza a cobrar más impuestos y a recortar todos los gastos posibles; y deja de invertir en infraestructuras, educación y todo lo que no sea "rentable" a corto plazo.
En estas circunstancias ya sólo le importa reducir su déficit y cumplir como sea -y a cualquier coste- sus compromisos exteriores.
- Empresas y personas: al no tener crédito las primeras y contar con menos dinero las segundas (por el mayor paro y los impuestos más elevados), no sólo no se crea negocio sino que se destruye.

¿Y qué hacer entonces?

Bueno, mi amigo Ricardo y yo habíamos apurado ya la botella de tinto. Por eso no estábamos para teorizar demasiado sobre la economía.

Pagó él la cuenta -por algo había ganado su buen dinero-, y llamó a un taxi. Le deseé un feliz año. Y mientras le daba un abrazo, le comenté al oído:

"Dile a Juan -tu hijo- que se atornille al trabajo, que no lo pierda por nada del mundo, ya tenga que hacer el pino: porque va a ser difícil que encuentre otro. Y a Mercedes -tu mujer-: que el negocio que me consultó tal  vez mejor para dentro de dos años. Cuídate, Ricardo, y sigue guardando el dinero".

Pero vamos, que tenía un par de vinos encima. Así que no creo que le dijese eso, sino más bien que lo que hay que hacer es anhelar un trabajo acorde con nuestra formación, invertir nuestros ahorros en un negocio y gastar -no ahorrar- para que funcione la economía; porque además seguro que en breve fluirá el crédito de los bancos.

En qué estaría yo pensando... Ya he vuelto a lo políticamente correcto.  He tornado. ¡Eh tornado!.