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jueves, 27 de junio de 2013

LOS AFECTADOS DE BANKIA: Pedro al desnudo


Esta semana ha tenido lugar la Junta General de Bankia en Valencia.

A pesar del fuerte dispositivo de seguridad, numerosas personas se agolparon a las puertas para protestar por lo que consideran un atropello de la entidad a sus ahorros por las preferentes, y una indefensión por parte de los poderes públicos.

Por la mañana, Bankia nos desayunaba con el siguiente tweet de su cuenta oficial:

“Hoy, contamos con una entidad capitalizada, un balance bien provisionado y con una excelente situación de liquidez”

TRADUCCIÓN: Tras los 20.000 millones de euros de dinero público que los españoles han tenido que meter en Bankia, hoy –obviamente- tenemos mucho capital, unas cuentas saneadas y mucho dinero líquido.

Volvemos a traer al blog una de nuestros primeros artículos, que sigue siendo el más leído: Seguiremos aquí del lado de todos aquéllos que han visto cómo unas finanzas mal entendidas han puesto a las personas al servicio de unos intereses económicos que nunca debieron separarse de las personas; y menos aún aprovecharse de ellas.

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Pedro López (podrías ser tú). Aparejador. 43 años. Casado. Compró un piso en la nueva zona de Madrid -Sanchinarro- en 2006. Hipoteca a 30 años, por valor de 70 millones de pesetas, el 110% del valor de tasación.

Se quedó en el paro -su mujer ya lo estaba- hace 1 año. A los 3 impagos de hipoteca, ante la amenaza del banco por embargarlo, propuso devolver el piso. El banco le respondió que lo sentía, que su valor real actual era de 45 millones. Quedaban por pagar 63.

Le embargaron, porque "no es responsabilidad del banco su situación de paro, pero el piso debe pagarse"; y además le quedó una deuda de 18 millones. Pedro, mujer e hijo, se fueron a vivir a un pueblo de Ávila, de donde era la familia de ella.

El banco embargó durante los 6 meses siguientes a 6,000 pedros, se quedó con 6,000 pisos... Todos ellos contabilizados en su balance a precio de tasación inicial: Ahora que la vivienda era del banco, decía que el ex-piso de Pedro valía 70 millones, no los 45 que le había tasado a Pedro para calcular lo que le debía.

Pero al poco tiempo, el Banco de España obligó a los bancos a actualizar sus balances, y a rebajar los valores de tasación de los pisos que tenían en propiedad un 20% (todos sabían que los precios estaban inflados). Nuestro banco estalló en cólera: "¡Cómo es eso posible! ¡¡Nos van a llevar a la ruina!!".

Así que el banco se vio forzado a rebajar el valor en su balance del ex-piso de Pedro de 70 a 56 millones. "¡¡Indignante!!", decían; olvidando que ellos se lo habían retasado a Pedro en 45. Pero el hecho es que ahora al banco le faltaban 14 millones en su balance que reponer hasta los 70; tenía ese primer agujero.

Pero como el banco tenía 6.000 pisos de 6.000 pedros, esos 14 millones de agujero se convirtieron en 84.000 millones de pesetas. Gran expectación: ¿Qué diría el Banco de España al antiguo banco de Pedro? ¿Le soltaría lo mismo que ellos a Pedro? ¿ Que "no es responsabilidad del Banco de España vuestros números rojos y debéis pagarlos"? ¿Le quitaría el Banco de España al banco sus pisos y la licencia bancaria?

Pues no. El Banco de España, el Estado, acudió al rescate del banco. Porque claro, Pedro puede irse a un pueblo de Ávila, pero que caiga un banco está feo.

Así que el Estado acudió primero a los fondos de la seguridad social (del paro), y le quitó parte del subsidio a Pedro para poder rescatar al banco que le había quitado su piso. Pero como no era suficiente, emitió bonos que le vendió a "los mercados". Y con el dinero que le dieron los mercados al Estado, pudo rescatar al pobre banco. Bonos –junto con los intereses- que tendrían que pagar Pedro, sus hijos y hasta sus nietos. Por un piso que su abuelo compró y que ya no tenía.

Pero el tiempo pasó, y llegó el momento de devolver el dinero a "los mercados"; y el Estado no lo tenía. Así que decidió emitir más bonos, para pagar los primeros y sus intereses, y luego más... Hasta que había tantos bonos que cada vez valían menos, y ya nadie los quería.

Entonces "los mercados" –ellos sí–, le dijeron al Estado lo que el banco le había dicho a Pedro: Que "no es responsabilidad de los mercados que el Estado les deba dinero, que la deuda debe pagarse".

El Estado se indignó. Llamó especuladores a los mercados, ¡ruines!, y acudió al Banco Central Europeo para que comprara sus bonos –que ya nadie quería– y poder pagar así a los mercados. Pero entonces Europa impuso al Estado unas condiciones muy duras, y tuvo que hacer grandes recortes. Ahora Pedro, sin piso y con menos paro, no podía tomarse ni siquiera la cerveza de los domingos.

¡Qué malos son los mercados! Que piden al Estado lo mismo que el banco pidió a Pedro antes de quitarle su piso. ¡Qué bueno es nuestro sistema financiero!, al que hay que ayudar para evitar la mala imagen que daría que un banco cayera. Por eso, Pedro, no te preocupes: En Ávila, sin tu piso y sin la cerveza del domingo, puedes estar tranquilo, porque el sistema financiero –que te los quitó y te endeuda a ti, tus hijos y nietos- será rescatado por el Estado.

Y ahora nos preguntamos: ¿Por qué no le damos el dinero del rescate a Pedro, para que se tome la cerveza del domingo y no cierre el bar de la esquina; para que busque trabajo y lleve a la mujer al cine alguna vez y no cierre el centro comercial; y para que se quede con su piso de Madrid y no haya que rescatar al banco por haberse quedado con ese piso de Pedro?

Los que nos dirigen hablando de teorías y de grandes cifras, haciendo pactos y organizando reuniones... Y el pobre Pedro en Ávila abandonado a su suerte... Porque no es un gran número, la bolsa ni una prima de riesgo… Sólo un ciudadano normal. Y pobre.