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martes, 13 de noviembre de 2012

EL MINISTRO Y LA ABUELA ECONOMISTA EN FRANKFURT


Una ventaja de ser economista es que cuando dices las mismas cosas que afirmaban nuestras abuelas, puedes evitar que te miren con cara de suficiencia pensando: “Éste no tiene ni idea de lo nuestro”.

Y claro, siendo economista, parece que afirmas algo que no han dicho todas las abuelas del mundo desde hace siglos. Pero he de reconocer que las copio; las vengo copiando desde el principio:

1) SI DEBES MUCHO DINERO, LO PRIMERO QUE TIENES QUE HACER ES GASTAR MENOS

Ya sé que lo correcto hoy en día sería decir que si gastas mucho lo que tienes que hacer es recaudar más dinero, o refinanciar tu deuda. Pero yo prefiero optar por la solución de la abuela: Si debes mucho dinero, reduce tus gastos al mínimo, y trata de ahorrar para ir pagándola.

Un ejemplo práctico puede ser lo ocurrido estos días con los coches oficiales: Si España tiene una gran deuda y posee 25.000 vehículos oficiales, no se trata de eliminar 150, sino más bien quedarse con 150 para todo el país. De esta forma podemos pasar de ahorrar 10 millones de euros a eliminar 165 millones.

Otro tema es que las abuelas no saben hacer grandes números, y tendrían serias dificultades en pasar de 150 a 25.000 a la hora de saber quiénes son los muchos que necesitan de esos coches.

2) DEDÍCATE A LO QUE SABES HACER BIEN, Y NO TE PIERDAS EN OTRAS COSAS

España tiene buen clima y mejor geografía, con una gran extensión de costa y miles de sitios que visitar. Además, no hay persona mayor en Europa que no aspire a quedarse o al menos visitar España próximamente. Por no hablar de lo buenos que somos en tecnología e ingeniería.

Viendo todo ello, nuestras abuelas se fijarían en las pymes y autónomos, que mayoritariamente desarrollan esas actividades, y buscarían la manera de ayudarles.

Pues bien, nosotros les subimos los impuestos y la burocracia, y además no les devolvemos el IVA de facturas que no han cobrado. Y no hacemos nada para que les llegue un euro de crédito, o toleramos que lo poco que les llega sea al 9%, cuando las entidades lo piden prestado al 1% con la ayuda del Estado.

3) LO PRIMERO ES TU FAMILIA Y LOS TUYOS

Aquí tampoco hay mucho que glosar, pues sinceramente no me imagino a mi abuela ayudando al vecino para que arregle su casa, mientras echan a sus hijos de sus hogares.

No es cuestión de preferencias, sino de supervivencia y elemental justicia: Si hay miles de millones de euros para ayudar a una entidad bancaria, el Estado, que le deja a manos llenas el dinero público, ha de exigir soluciones para sus ciudadanos.

Podríamos seguir así sin parar, y como digo, a nuestras abuelas les pondrían cara de suficiencia, como diciendo: “No entiendes de esto”. Aunque pensándolo bien, fue bueno que nuestras abuelas no estudiaran economía.

Tal vez a alguna de ellas le habría tocado asistir a la reunión de ayer en Frankfurt, y hubiese oído al Ministro de Economía decir que “ve signos positivos”, mientras la abuela pensaría en las pymes, autónomos y ciudadanos.

Yo tengo el recuerdo de mi abuela sentada en un sillón, tranquila y con cara risueña. Si ella hubiese oído eso, tal vez el recuerdo hoy sería distinto…