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martes, 30 de agosto de 2011

LA ECONOMÍA SIN ENGAÑOS: Sin alfombra duelen los pies

Uno de los seguidores del blog me escribe para decirme que aquí se expone lo que en el fondo todos sabemos, pero de una manera más ordenada. Y estoy totalmente de acuerdo. Es más, creo que cuando la economía real se expone de modo farragoso, puede ser por dos motivos: el que la expone no acaba de entenderla, o trata de engañarnos o liarnos en el mejor de los casos.

Y es lo que está pasando hoy día en España. A veces nuestros líderes hablan de primas de riesgo, techos de deuda, diferencial de tipos… Y no se dan cuenta de que están tratando –consciente o inconscientemente- de liarnos.

En realidad puede que sea una estrategia para transmitir la idea de que lo que ocurre en la economía es algo muy complicado, que no depende de ellos; que no es fruto de sus aciertos o errores. Un ejemplo: si la economía va bien, nos dicen que se han creado 15.000 puestos de trabajo (comprensible); pero si va mal, nos comunican que el mercado laboral se está desestacionalizando (incomprensible).

Y como me piden ejemplificar -sin lenguaje políticamente correcto- lo que sucede en nuestra economía, me centro en tres hechos:

- Modificación de la Constitución para introducir un techo de deuda:

Es como si un alcohólico (España) va todos los días al bar (Banco Central Europeo) y se pide ocho cervezas. Paga 3 y deja a deber 5. Así que poco a poco va dejando acumulada una gran deuda en el bar.

Hasta que un día el dueño del bar (Alemania) se harta y le dice que ya está bien. A partir de ahora le van a servir sólo 3 cervezas, y que se vaya pensando el alcohólico (España) cómo pagarle todo lo que le debe.

Y el alcohólico (España), en un arranque de buena voluntad, va al dueño del bar (Alemania) con un papel firmado (Constitución) diciendo que no pedirá nunca más de 3 cervezas al día, que es lo que se puede permitir.

Y el dueño del bar (Alemania) agradece el gesto, pero sabe que por muchos papeles que firme, como quiera seguirse tomando 8 cervezas al día lo va a hacer. Pero menos da una piedra. Y se queda con el papel a la espera de que esta vez no le vuelva a engañar.

- El crecimiento de la economía española es del 0,2%, pero gracias al tirón del turismo:

Tienes una tienda de chucherías (la economía española), y como vendes muy poco en tu pueblo (España), pierdes un montón de dinero cada día (tienes un crecimiento negativo). Pero llega un mes y -de repente- el autobús de unos niños ingleses que pasaba por allí, se para delante de tu tienda. Se bajan y te compran un montón de chucherías (el consumo del turismo).

Y como estás ya harto de decirle a tu mujer Ángela (Merkel) que la tienda va fatal (los datos estadísticos que se publican), haces la caja del semestre justo cuando se van los niños ingleses (sumas el consumo del verano por turismo con lo anterior para que la media salga más alta).

Entonces esa noche llegas pronto a casa para darle una buena noticia a tu mujer (Merkel), porque sabes que mañana le tienes que pedir algo del dinero que ella tiene ahorrado para extraordinarios.

Con voz entusiasmada le dices: Ángela, este año hemos vendido... ¡Un 0,2% más que el año pasado! Ella te mira con cara de resignación viendo que le toca volver a darte parte de sus ahorros. Y tú piensas: menos mal que no le he dicho lo de los niños ingleses...

- El crédito no fluye en nuestra economía, y los intereses son altos:

Heredas una huerta (un negocio) que tienes que regar cada mes (pedir crédito) comprando agua a la empresa gestora del agua (los bancos). Pero al lado tuyo tienes a un terrateniente (el Estado) que tiene una macro-huerta 10.000 veces más grande que la tuya.

Lo malo es que el vecino (el Estado) cada vez consume más y más agua (gasto de las administraciones), porque la usa para llenar su piscina (gastos en infraestructuras innecesarias), refrescarse con agua pulverizada (coches oficiales, hoteles, restaurantes) y dársela bajo cuerda a sus primos que tienen otras huertas (corrupción).

Y lo que es todavía peor: el vecino tiene las conducciones del agua (cuentas del Estado) llenas de agujeros, por los que se filtra el agua (gastos sin declarar que “afloran” al final).

Pero a tu vecino (Estado) le da igual tanto gasto de agua (deuda), porque la empresa gestora (los bancos) le dan todo el agua que pide, ya que como es tan grande saben que al final acabarán cobrando. Además el terrateniente paga el agua (intereses) a lo que sea; y la empresa gestora (los bancos) aprovecha para poner el precio del agua por las nubes.

Y cuando te acercas tú a la empresa de aguas (los bancos) a fin de mes, va y te dice que no tiene ya mucha agua para darte (crédito), y que además está más cara. Y tú te enfadas y dices: “¿pero cómo es posible? Si apenas gasto agua, y ninguno de mis otros vecinos pequeños tampoco (las pymes)…”

Pero claro, sabes que o el de la macro-huerta (Estado) deja de malgastar el agua, o no hay nada que hacer. Aunque mucho te temes que a estas alturas ya está tan mal acostumbrado que no es capaz ni de cerrar los grifos…

En resumen: Que el sentido común nos dice que es lo mismo dirigir una familia que un Estado, sólo que este último es más grande. Y lo que viene bien a una familia le viene bien al Estado, y lo que le viene mal a la una le viene mal al otro.

Y también sabemos que tanto hablar de Constitución, subir impuestos a unos pocos ricos, o estar pendientes de encuestas electorales, no nos soluciona el problema.

Y por supuesto nos damos cuenta de que lo que nos va a tocar es gastar menos, trabajar más y no tener tantas vacaciones, ni fines de semana de dos días.

Los que nos explican otra cosa no nos dicen la verdad. Y los que sólo nos hablan de grandes conceptos e ideas abstractas nunca han trabajado en la huerta. Ni pisado la tierra. ¿Alfombras?