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viernes, 9 de marzo de 2012

CANCIONES DE LA CRISIS: "Vivo en la carretera"


Para los que viven a pie de calle, la publicación de distintas cifras y datos económicos sólo les sirve para constatar lo ya sabido y observado a diario: en este caso, que las carreteras están vacías.
El consumo de combustible para automoción ha descendido a niveles de 2002.
Porque los que vivimos en la carretera -como dice la canción- llevamos mucho tiempo viendo qué pocos nos adelantan o adelantamos en unas vías medio desiertas cuando nos salimos del horario punta.

También dejamos de hacer cola en los surtidores hace ya tiempo, porque ahora siempre hay varios de ellos vacíos cuando llegas a repostar.
El consumo de gasolina ha descendido un 20% desde 2007. Un 8% tan sólo en el último año.
Lo más grave de la situación es que la economía de un país, su movimiento económico y comercial, puede medirse en camiones por las carreteras. Y resulta obvio entonces el descenso de nuestra actividad.

Pero además, los impuestos a la gasolina suponen un recurso fácil para las arcas públicas, al ser un producto  de consumo generalizado.
El 50% del coste de los combustibles son impuestos.
De todas formas, cuando el precio se eleva demasiado, la recaudación por esos impuestos baja, porque la gente opta por moverse menos, o hacerlo por otros medios.
De los 28 millones de vehículos en España, 4 están parados.
Eso puede ser bueno desde el punto de vista ecológico -al usar transporte público-, pero con respecto a las mercancías produce una disminución de su movimiento por el precio excesivo del combustible.

Gravar la gasolina supone en último extremo subir los precios de los productos, pues el coste se repercute en ellos, y provoca entonces que la gente consuma menos, con lo que habrá una menor recaudación por IVA: al final pueden anularse ambos efectos.

Estamos ante un tema muy sensible y que a veces se toca con gran frivolidad.
Las eléctricas han pedido que se cobre un impuesto adicional a las gasolinas de 4 céntimos para ir pagando el déficit acumulado en el sistema eléctrico en nuestro país.
Hay que tener cuidado con el tema de los combustibles, especialmente en un país como el nuestro, donde las exportaciones permiten seguir con vida a sectores como la agricultura, y dan un pequeño respiro a nuestra economía. 
Por primera vez en mucho tiempo, el número de tractores en España ha descendido de 200.000.
Y si los precios suben por el elevado precio de las gasolinas, nuestras exportaciones dejarán de ser competitivas.

Ya lo decía Miguel Ríos: "Vivo en la carretera". Por ella cruza nuestra gallina de los huevos de oro: el sector exterior. Cuidado con atropellarla.