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lunes, 13 de mayo de 2013

LA ECONOMÍA, COMO MI CALLE, REAL COMO LA VIDA MISMA


Los que llevan rondando por el blog desde el principio, saben las muchas veces que hemos hablado de los comercios en nuestras calles. De hecho, es uno de los principales índices que manejamos sobre la economía real y su marcha.

Desde hace tres años, he ido siguiendo la evolución de esos comercios en calles concretas de varias ciudades distintas a las que suelo viajar por motivos de trabajo. Me ha servido para tener una referencia real frente al devenir de los datos abstractos que suelen aparecer en las noticias, y sobre todo en boca de nuestros dirigentes.

A lo largo de estos tres años, con dos gobiernos distintos, se nos ha hablado de brotes verdes, rayos de esperanza y síntomas de recuperación; de primas de riesgo que bajaban y crédito que se reactivaba.

Pero una cosa ha sido siempre la misma: El inexorable cierre de comercios en esas calles, como en tantas otras de España.

Ese hecho ha provocado que aquí permaneciéramos indiferentes antes supuestas evoluciones maravillosas de las variables abstractas, porque veíamos tantas pymes y autónomos cerrar, y a personas con nombres y apellidos irse al paro.

Es cierto que algunos -pocos- de esos comercios han sido sustituidos por otros: Si me fijo en las calles que he seguido en esas ciudades, ahora veo que varios bancos han sido sustituidos por perfumerías y alguna cafetería; varias tiendas de moda por todo a 100 chinos, y dos restaurantes por locales de comida rápida para llevar.

Pero ahora el ritmo de cierre parece aún mayor. Y la sustitución por otros comercios -aunque sean de menor nivel económico- no se sucede tan rápido. Por eso ayer, cuando una señora de avanzada edad me preguntó cómo veía "la cosa", le dije que "la cosa" podía verla si trataba de recordar su vida en los años 60. Porque el panorama de nuestras calles está volviendo a esa época, al menos en lo comercial.

Por ese motivo, no nos cansaremos de repetir que hay que centrarse en la economía real, en las pymes y en los autónomos. Para tratar de salvar lo existente. Mientras llega esa recuperación económica como a finales de los 60.

Porque podemos seguir con planes etéreos para que mucha gente cree supuestas empresas que mejoren la economía. Pero la primera economía real es que dejen de cerrar nuestros comercios.

Y para eso hay que hacer en primer lugar una única cosa: Dejar de agujerear el bolsillo de los ciudadanos para sacar impuestos que se dedican a temas inútiles o escandalosos.

Para que puedan comprar. En esos comercios. Donde hay pymes y autónomos concretos. Y personas con nombres y apellidos trabajando.

Reales. Personas, pymes, autónomos. Para una recuperación económica real.