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martes, 21 de mayo de 2013

EL MERCADO LABORAL (II): El contrato y la talla de tu camisa


Dejamos ayer a mi comunidad de vecinos a grito pelado como respuesta a la aplastante lógica del portero sobre la escasez de agua.

Tras hacer un costoso estudio, arreglar las cañerías y cambiar los modelos de grifos, vino a decirnos que "el agua no puede llegar porque no hay".

Tras calmar el presidente los ánimos, el portero pudo continuar:

- Miren, el agua es como el trabajo, que para que haya tiene que haberlo.

Desde luego el razonamiento seguía con su lógica aplastante, tanto que el presidente tuvo que evitar que algunos optaran por aplastar al portero junto con su lógica. Pero al final pudo continuar:

- Pueden ustedes encargar costosos informes acerca de por qué no hay trabajo, arreglar las cañerías para que haya una mayor movilidad de los trabajadores, unificar los contratos laborales y hasta implantar los minijobs, que si no miran lo que pasa en las empresas nada cambiará.

Ahora algunos empezaban a hundirse en las sillas viendo que el portero tonto no era, más bien superaba a más de uno y de tres en la reunión. Y prosiguió:

- Veo que algunos de ustedes llevan una camisa más que gastada -de nuevo caras de "lo aplasto"-. Si ahora les digo que han cambiado el tallaje de esas prendas, ¿será ése el motivo por el que se comprarán otra?

Silencio en los presentes...

- Obviamente, lo importante para que el agua corra en sus grifos es que llegue al edificio, y para que el dinero corra en la economía que llegue a las tiendas; para eso los clientes ha  de tener dinero en el bolsillo. Pero si se lo quitan con impuestos, no irán a comprar camisas.

El portero iba poco a poco aproximándose a profesor particular no ya de los hijos de los vecinos, sino de los propios vecinos.

- Por tanto, pueden cambiar el modelo de grifos, que si no llega el agua a la comunidad, no la tendrán en sus hogares. Y pueden cambiar o unificar los modelos de contrato, e incluso poner minijobs, que si no llega dinero a las tiendas, éstas no contratarán gente; es más, echarán a los que tienen en plantilla y cerrarán.

No había acabado de hablar, cuando muchos salían ya disparados a comprobar la llave de entrada del agua en el edificio. Y con la precipitación no oyeron la importante advertencia del portero.

Que queda para mañana...