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martes, 9 de octubre de 2012

LOS TRES CERDITOS Y EL RESCATE


Ángela era una cerdita hacendosa, que se pasaba todo el día trabajando para construir unos fuertes muros de piedra para su casa, a prueba de cualquier mercado.

Constantino, por contra, prefería dedicar el tiempo también a otras cosas. Así que usaba paja para edificar su vivienda. Y pronto estuvo terminada.

Mariano no usaba paja en la suya, sino palitos que iba colocando uno tras otro, y que daban una mejor impresión; con la esperanza de que fuesen suficientes para evitar la caída de la casa.

Llegó el invierno, y con el no sólo el mal tiempo, sino la venida del terrible lobo rescate, que amenazaba con terminar con las casas y sus habitantes.

Se puso el animal frente a la casa de paja de Constantino y le dijo que le dejara rescatarle, que no le pasaría nada. Pero él se dio cuenta de que era mentira, y le gritó: "No te abriré, porque luego me pondrás unas duros recortes".

Y el lobo rescate sopló y sopló hasta que la casa de paja derribó, rescatándola y convirtiéndola en su sitio de recreo.

Llegó en segundo lugar a la casa de muros de piedra de Ángela. Y el lobo rescate sopló, sopló, hasta que Ángela abrió la puerta y se fundieron en un abrazo los dos viejos amigos, que se conocían desde que ella reunificó la vivienda hace años.

Finalmente, se dirigió el lobo rescate a la casa de palitos de Mariano. Pero cuando iba a soplar, se detuvo ante el gran silencio que había en la casa.

¿Estarían agazapados para evitar el rescate con un movimiento sorpresa? ¿Tal vez preparándose para no perder la casa y todo lo que era suyo?

Perplejo se encontraba el lobo rescate, al no saber qué preparaban. Hasta que al cabo de un minuto oyó con voz firme y clara: ¡Goooooolllllllll!