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martes, 20 de diciembre de 2011

TRASPASO DE PODERES: Tocad música y fregad el suelo

Mientras el Titanic hacía aguas de una manera preocupante por un costado, con una brecha que pocos confiaban ya en poder tapar, se advertía un gran movimiento en cubierta.

Tocaba cambio de turno en el puesto de mando. Tal y como se acostumbraba, y sin tener en cuenta la grave situación a bordo, se habían engalanado las estancias; y se procedía a hacer el traspaso del  timón con calma y elegancia.

Iban llegando el capitán saliente, el nuevo capitán, y los ayudantes salientes y entrantes. Ocupaban sus sitios entre saludos, siguiendo el protocolo. Y se disponían a leer sus discursos respectivos.

Mientras tanto, el agua ya había anegado la tercera clase, y las personas allí hacinadas luchaban por escapar de un ahogamiento seguro. Cuando ya los muertos se contaban por decenas, algunos habían hallado algún resquicio por el que salvarse, al menos temporalmente.

El nuevo capitán comenzó enumerando las medidas que se tomarían para mantener la travesía, que incluían aligerar el peso del barco, ahorro de combustible y cambiar la disposición de los muebles. Pocas menciones al iceberg y a la grieta, y a los que se ahogaban: Allá arriba era un día de fiesta.

Los pasajeros se esforzaban en encontrar un bote salvavidas, alarmados por las noticias que traían los supervivientes de tercera clase, que habían visto la tremenda brecha en el casco. Pero pronto se dieron cuenta de que no habría sitio para todos, porque además había un número elevado reservado para que la tripulación y la primera clase no tuviese problemas.

El capitán saliente hizo una defensa de su labor al frente del timón, comentando las malas condiciones en que se hallaba el mar, que había provocado la zozobra de muchos navíos. Además, ofreció al nuevo timonel ayuda en el desarrollo de su labor.

Terminados los discursos, comenzaron a salir los asistentes a la ceremonia de traspaso de mando. Algunos se sorprendieron de que hubiese agua por el suelo. Inmediatamente se pidieron informes detallados del motivo de dichas humedades... A la vez que se ordenaba tocar música alegre.

El traspaso de poderes había terminado. Y con él los grandes discursos. Mientras, los pasajeros se ahogaban; gritando que alguien hiciera algo de una vez...

En el Titanic. En España.