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viernes, 23 de agosto de 2013

LA ECONOMÍA ESPAÑOLA: El póster y el cocotero


La economía española viene sufriendo desde hace mucho tiempo el síndrome del "cocotero".

Todos tenemos en mente esas maravillosas fotos que las agencias de viajes suelen poner en los escaparates: verdaderos paraísos de fantásticas playas sembradas de cocoteros y felices personas que disfrutan de sus aguas cristalinas.

Además, dado que son extranjeros, reciben todo tipo de atenciones de la población local, con exquisitos lujos que les resultan muy asequibles por baratos.

Y ni se irán esos dichosos visitadores sin comprar algún que otro recuerdo de dicho paraíso, para llevárselo a sus distintos países.

Pero si esos pósters llevaran  en el reverso la imagen de la vida diaria de los habitantes de dicho supuesto paraíso, ¿qué imagen veríamos?

Posiblemente apareciera un nivel de vida escaso, con una población que sufre un elevado paro y que está dispuesta a trabajar por lo que sea con tal de llevar algo a casa.

Además, veríamos que esos habitantes no pueden costearse los lujos que ofrecen a sus visitantes, sino que se esfuerzan por producir bienes y ofrecer servicios a los extranjeros que les visitan.

Descubriríamos que el póster paradisíaco, lleva un reverso de las penurias de la población que habita dicho paraíso, en una economía que vive de las exportaciones y del turismo, ya que sus ciudadanos no pueden comprar y resulta una débil demanda interna.

Por eso, cuando ahora tantos se alegran de la buena marcha de nuestras exportaciones (han crecido un 9%) y del turismo (8 millones de visitantes en julio)...

... Algunos, aún a costa de ser llamados "aguafiestas", insistimos en que la demanda interna está precipitándose porque la gente ni tiene dinero, con unos salarios en caída y asada a impuestos; que la morosidad de la banca es alarmante porque no se pueden pagar los préstamos (más del 10% de ellos), y que por primera vez en nuestra historia la esperanza de vida ha caído.

Y es que las agencias de viajes se quejan de que la gente ya no viaja a esos paraísos del tercer mundo. Porque no tiene dinero. ..

... O porque el paraíso está aquí. Para los que vienen de fuera. Porque nosotros estamos en el otro lado del póster.