ÚLTIMOS COMENTARIOS

miércoles, 26 de febrero de 2014

LUIS, EL GUSANO Y LA FRUTERÍA SIN DEBATE


En el barrio tenemos a Luis Fernández, uno de esos tenderos de toda la vida; de los que no te venden un kilo de manzanas, sino el gustazo de comprarlo en una tienda de las de antes.

Su cara, siempre alegre, da los buenos días a sus clientes vecinos, y tal vez a algún que otro forastero que pasa por delante de la puerta de “Frutas Fernández”; aunque los que lo conocemos sabemos que cada vez su sonrisa se le dibuja más forzada.

La crisis…

“Mi clientela se muere, y con ella el negocio”, suele decir últimamente. Pero el morir no es sólo físico, sino porque cada vez menos gente cruza su puerta. Aunque lo más doloroso ha sido ver salir por ella a los dos empleados que antes lo ayudaban.

La marcha de María y Antonio fue un verdadero trauma. "Pero si nadie viene a por fruta, no hay manera de que tres bocas vivan de lo poco que se vende en el local", como bien dice el frutero.

Nadie compra…

A Luis Fernández siempre le han preocupado dos cosas: La calidad de la fruta y el bolsillo de sus clientes.

"Jesús -me viene diciendo desde hace demasiado tiempo-, de mi fruta me encargo yo, pero del bolsillo han de ocuparse los de arriba: Mi fruta no tiene gusanos, pero los bolsillos sí porque se los meten".

No me tiene que explicar que si la gente no tiene dinero en su bolsillo, por mucha calidad que tenga el producto -la fruta-, no hay quien la compre.

Los gusanos…

Los peores gusanos son los que se comen el dinero de la gente, bien de golpe -como sucedió con los malditos productos bancarios con trampa-, o poco a poco, con impuestos que no se sabe exactamente adónde van.

Y si a los altos impuestos le sumas los bajos salarios, entonces no hay dinero en esos bolsillos para comprar un kilo de fruta.

Que vuelvan María y Antonio…

Y si no se van los gusanos, no habrá dinero en los bolsillos, y entonces será imposible que vuelvan los antiguos empleados: Para ello tiene que venderse más fruta.

Porque el frutero, y todos, sabemos que o la gente tiene dinero para comprar fruta, o ya pueden abaratar todo lo que quieran las contrataciones, que no podrán venir empleados a vender la fruta que no se compra.

“El Gobierno reduce las cotizaciones sociales para nuevas contrataciones indefinidas a 100 euros al mes durante los dos primeros años”