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jueves, 12 de septiembre de 2013

EL PANADERO, EL TURISTA Y EL BOLSILLO DE MARÍA


La vuelta de las vacaciones está marcada por los continuos anuncios de la mejora de nuestra economía.

La prima de riesgo ha bajado incluso más que la italiana, la bolsa sube, y todo parece un jardín… Para todos aquellos que no pisan mucho la calle; esa calle poblada de autónomos y pymes que componen el 95% de nuestra economía.

Supongamos que tenemos una panadería. Nuestras mayores ventas se dirigirán a las personas del barrio: La barra de pan de toda la vida. También podemos tener croasanes, por si viene algún extranjero o turista -más caprichoso- a llevárselos.

Las exportaciones están subiendo en España con fuerza. Ello se debe en buena medida a que muchas empresas tienen que buscar clientes fuera, al haberlos perdido en nuestro país por la falta de poder adquisitivo. 

Pero por muchos croasanes que vendamos, que son sólo la guinda de nuestro negocio, si no conseguimos vender un elevado número de barras de pan no podremos llegar a fin de mes para pagar el alquiler, el sueldo de los dependientes, la materia prima, etc.

El consumo interno es de vital importancia para un país, lo que hace que tenga una economía sólida. Ciertamente se puede sustituir en parte por las exportaciones, pero es imposible que éstas se comporten como el verdadero motor.

Desde luego hay países –normalmente tercermundistas- que viven de las exportaciones, porque su población no puede permitirse los productos que salen, o porque está tan empobrecida que apenas tiene dinero para comprar. Pero no creo que ése deba ser el modelo a seguir.

Incluso China, país que tradicionalmente se ha apoyado en sus exportaciones, lleva un tiempo rectificando el camino, tratando de que el mayor nivel de vida de su población sostenga su economía con el consumo.

Por tanto, lo que más nos debe importar para nuestra panadería, aparte de la momentánea alegría de alguna venta de croasanes, es que nuestros clientes María López, Antonio Pérez y Pilar García, sigan llevándose cada mañana su barra de pan.

Por tanto, nadie estará tan interesado como los panaderos, los autónomos y pymes, en que se cuide el bolsillo de los ciudadanos, que llevan en su interior la salvación de los negocios, del país.

Defender sus bolsillos no sólo de los amigos de lo ajeno, sino también de los agujeros.

Porque lo siguiente será hablar de los agujeros…