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miércoles, 19 de diciembre de 2012

EL RESCATE: María, me fui al Himalaya


8:35 p.m. Suena el móvil de María, una española cualquiera.


- ¿Qué tal, Francisco?

- Me estoy congelando, María. Apenas puedo respirar y no sé hacia dónde avanzar...

- ¿Pero adónde estás? ¿No te habías ido de fin de semana de trabajo con la empresa?

- Bueno, es una larga historia, pero el caso es que al final cambié de planes, me animé y me vine de excursión al Himalaya con unos amigos.

- ¿Al Himalaya? ¿Pero qué haces ahí? Si tú no sabes escalar…

- Es que decían que tenía unas vistas espectaculares, y me quería hacer unas fotos allí. Pero para mandártelas a ti, cariño.

- Pues vaya. Pero, ¿cómo estás? ¿qué hacemos?

- Mira, van a ir unos señores para que les des el talonario del banco, y así podrán rescatarme.

- ¿El de la cuenta de ahorro?

- Sí, amor.

- Bueno, lo que tú digas.

- Busca también la escritura del piso, que la necesitan.

- Bien, ahora mismo la busco.

- Y dales los papeles del coche, que me los han pedido.

- ¿Los papeles del coche?

- Sí, tú hazme caso. ¿Quieres que me rescaten o no?

- Claro, yo sólo quiero que todo sea como siempre.

- ¿Y te acuerdas del anillo que te regalé cuando nos conocimos?

- Vaya cosas que dices, Francisco: Cómo no me voy a acordar.

- Pues dáselo también, que lo necesitan.

- Bueno, se lo daré.

- Mira, y cuando lleguen vete con ellos, que necesitan una secretaria que trabaje doce horas por la mitad de sueldo.

- Ya. Oye, Francisco.

- Dime preciosa.

- Que en vez de todo eso he pensado que te voy a mandar los papeles del divorcio…