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jueves, 21 de junio de 2012

PODEMOS SALIR DE ÉSTA: Un elefante se columpiaba con Rafa Nadal


Desde hace tiempo, las preguntas que más se repiten cuando se habla de economía son: ¿Podemos salir de ésta?, y ¿cómo hemos llegado a esto?

Y se han repetido tanto, que ya damos por hecho que tengamos que preguntarlas, que hemos tenido que llegar necesariamente a la situación en la que nos encontramos, donde preguntarlas tiene sentido.

Sin embargo, no hay que olvidar que la pregunta “¿podemos salir de ésta?” la estamos haciendo en un país lleno de éxitos… En el deporte: Rafa Nadal, Fernando Alonso, la Selección Española de Fútbol…

¿Pero es que sólo somos los mejores en el deporte? Bueno, podemos nombrar a empresas como Zara, líder textil mundial, expandiéndose y que no tiene un solo euro de deuda pero sí más de 3.000 millones en caja en dinero contante y sonante...

Luego no es un mal intrínseco de España el que nos tengan que ayudar…

- ¿Quién ayudó a Rafa Nadal a ganar los siete Roland Garros?

- ¿Quién le dejó pasar en alguna recta a Fernando Alonso?

- ¿Nos dejarán ganarles los franceses el próximo partido de la Eurocopa?

Y… ¿Quién le ayudó a montar Zara a Amancio Ortega?

Por tanto, la respuesta a la pregunta “¿podemos salir de ésta?, tiene fácil respuesta: Sí, claro que sí.

¿Entonces? ¿Qué hemos de hacer?:

- Ser nosotros mismos.

Pero si no hemos dejado de serlo, dirás.

- Bueno, nosotros somos nosotros, pero… ¿Nos han dejado serlo?

Para resolver esta pregunta, acudamos una vez más a lo seguro: Las canciones infantiles tradicionales; y en concreto ésa que dice…

Un elefante, se columpiaba, en la tela de una araña.
Y como veía que no se caía,
fue y avisó a otro elefante.

Dos elefantes, se columpiaban, en la tela de una araña.
Y como veían, que no se caían,
fueron a avisar a otro elefante.

Tres elefantes…

Pero ahora, con la reciente noticia del nombramiento de Rafa Nadal como abanderado español en el desfile inaugural de los próximos juegos olímpicos, podemos readaptarla:

Un abanderado, ya desfilaba, en el estadio deportivo.
Y como veía que triunfaba,
fueron y le pusieron 5 asesores.

Un abanderado y cinco asesores, ya desfilaban, en el estadio deportivo.
Y como veían que triunfaban,
fueron y le nombraron un defensor del deportista.

Un abanderado, cinco asesores y un defensor del deportista, ya desfilaban, en el estadio deportivo.
Y como veían que triunfaban,
fueron y le pusieron un director general de relaciones institucionales.

Un abanderado, cinco asesores, un defensor del deportista, y un director general de relaciones institucionales ya desfilaban, en el estadio deportivo.
Y como veían que triunfaban,
fueron y les compraron nuevos uniformes emitiendo deuda del Estado.

Un abanderado, cinco asesores, un defensor del deportista, un director general de relaciones institucionales, que han emitido deuda del Estado para comprar nuevos uniformes, ya desfilaban, en el estadio deportivo.
Y como veían que triunfaban,
fueron y les compraron patines para ir más rápido pidiendo un préstamo a la Unión Europea.

¿Dónde ha quedado nuestro abanderado?: Muy lejos, casi oculto entre tanta gente y deudas; y con unos patines, que no necesitaba…

Ya tenemos la respuesta a la segunda pregunta: ¿Cómo hemos llegado a esto?