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miércoles, 21 de noviembre de 2012

UNA BUENA NOTICIA: Un Renault, Papa Noel y las chuletas


Ahora que se va acercando la Navidad, podemos evocar un pensamiento de esas fechas: Si quieres algo, deséalo con todas tus fuerzas.

Pero hablando de economía, podemos quedarnos en un pensamiento más moderado: Si quieres algo, al menos no lo impidas.

Sabemos que nuestra economía necesita crecer. Mientras esto no suceda, todo lo demás será fuegos de artificio: Ni se creará empleo, ni el Estado conseguirá recaudar los suficientes impuestos para poder pagar su inmensa deuda.

El problema aparece cuando se intenta recaudar esos impuestos sin esperar a que la economía crezca; o lo que es peor: recaudarlos impidiendo que la economía pueda crecer.

Incluso podemos encontrarnos con la sorpresa de que tratando de recaudar menos impuestos conseguimos más, porque la economía crece y hay más de dónde agarrar.

¿Qué pasa cuando el Estado decide pagar 1.000 euros a todo aquél que se compre un coche? Pues que los fabricantes ponen otros 1.000, y además el Estado recauda más IVA, impuestos de matriculación, etc.

Al final, algunos cálculos hablan de que por cada 1.000 euros que pone el Estado, recauda 3.000.

Pero podemos ir más allá: ¿Qué ocurre cuando se estorba poco por parte de las asociaciones de empresarios y trabajadores, se deja respirar a una industria y no se la asfixia con regulaciones absurdas?

Pues que España se convierte en el segundo país europeo en producción de coches este año, sólo superado por Alemania.

Incluso podemos apuntarnos la medalla de que Renault nos ha eligido frente a la propia Francia para aumentar su fabricación a partir de ahora.

Ejemplos como ése nos hacen pensar que España no es sólo turismo, que tanto nos está salvando a pesar de las pocas ayudas que tiene, o la subida del IVA que castiga a los que aún tienen intención de ir a hoteles y no son extranjeros.

Ejemplos como ése nos hacen pensar que no podemos seguir sangrando a nuestras empresa y ciudadanos para ayudar a un sistema financiero que supuestamente ayudará en el futuro a esas empresas y ciudadanos: hay que fijarse en el presente.

Ejemplos como ése nos hacen pensar qué pasaría en España si se dejase de castigar a los autónomos y las pymes, que no tienen ayudas, pero sí más impuestos y facturas sin cobrar de ese mismo Estado que les recauda.

Pasaría que la economía respiraría, se podría contratar a alguien o al menos no despedirlo; y todo aquél con ánimos para emprender lo haría.

Lo estamos deseando, España está deseando salir adelante. Sólo espera que no le impidan hacerlo.

Quitar obstáculos. Ése es el deseo. De Navidad.

Papa Noel tiene que dar de comer a los renos. O al menos no quitarles la comida.

Y desde luego no puede hacerlos chuletas...