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viernes, 1 de marzo de 2013

LO QUE ESTÁ POR VENIR (III): ¿Y quién se ocupa de ti?


COMENTARIO RECIBIDO AYER

Hoy he salido a la calle sin tenerme lástima pero sí enojada conmigo y en estos momentos estoy enojada contigo, Jesús.

Me estás llamando loba herida y me estás diciendo que nadie vendrá a socorrerme y lo sé. Me dices que busque ese pelo que me falta porque el frío no ha hecho más que comenzar y además que lo que tenga que hacer lo haga ya.

No tengo paro acumulado de más de un año sencillamente porque nunca he tenido paro, Jesús.

No me puedo plantear ir al extranjero porque allí ya no me quieren, como no me quieren en las empresas o en los lugares de trabajo porque para ellos soy una mujer mayor, por la misma razón no puedo poner mi cuerpo a trabajar, ya no despierta deseos que se compensen económicamente.

Para mí ya todo está ocupado.

No soy de las que acumulan pérdidas mes a mes, ni día a día por que mi negocio ya no existe. No espero ayudas del Gobierno ni espero a que suba el mercado de la vivienda porque no tengo nada que vender.

Sobreviviré o quizás no...

No puedo conseguir pelo para el frío, y mira que lo tengo, de donde has dicho, porque no estoy retrasando decisiones a la espera de mejores tiempos, ojalá tuviera la opción de decidir, de actuar...y créeme nadie me engaña sobre mi situación porque no es necesario, ya no pueden exprimirme más, ya no significo nada para los vampiros de turno que ahora se acomodan en otros cuellos listos para la mordida.

"Y si tienes que hacer algo, hazlo. Pero hazlo ya". 

A veces es más fácil predicar que dar trigo... No, decididamente hoy no puedo seguir tus consejos, hoy estás hablando para personas que aún tienen mucho o algo que perder o ganar, mi tesitura está a años luz de la de tu amigo lobo herido, yo ya estoy en ese peldaño en el que es imposible descender sin lanzarse al vacío.

Me gustaría que alguna de tus reflexiones nos la dedicases a los últimos parias entre los que me encuentro.

Hoy no has contado con gente como yo.


Querida lectora anónima:

Puedes pensar que un comentario así queda perdido en la nada. Y que a nadie le importa: A mí sí.

Eres una loba malherida, y te crees casi muerta. Incluso puedes sentirte abandonada. Pero déjame que te diga varias cosas, sabiendo que otros muchos lo harán mejor. Pero me has preguntado a mí:

No estamos viviendo cosas normales. Porque la sociedad no es normal. Tal y como está ahora.

Podríamos hablar de muchas cosas. Pero como este blog es económico, me ceñiré a aspectos económicos.

Ayer supimos que la economía al final del año cayó más de lo previsto: Decreció un 1,4%. ¿Y por qué?: Pues porque el consumo privado está en caída libre.

Lo anterior suena muy técnico, pero es lo que todo el mundo sabe: Que nadie compra nada.

Y me dirás: ¿Esto qué tiene que ver conmigo? Pues tiene que ver en que tu situación es lo que sienten, lo que sentimos tantos: La separación de la sociedad respecto a todos aquellos que la dirigen; a todos los niveles. Porque parecen no enterarse de la realidad.

No hablo de política, hablo del desamparo que sienten tantos ciudadanos a nuestro alrededor, que palpamos cada día. Y los que pueden ayudar en algo sienten que todo aquello que podrían hacer lo engulle un Estado burbuja.

¿Adónde van todos los recursos de la sociedad? ¿Adónde se van tantos miles de millones de euros? ¿Qué tiene preferencia sobre nuestros vecinos que están desesperados?

No me vale que digan que para eso están Cáritas, las ONGs… Porque si el Estado recauda, si el estado organiza, es por el bienestar de los ciudadanos. Y en tiempos de emergencia, para acudir a las emergencias.

Si los bomberos no salen a apagar los incendios: ¿De qué nos vale el dinero que les damos, que tengan buenos camiones o que consigan tapar sus deudas?

Tú, ciudadana anónima, has de ser el objetivo de nuestra sociedad, de los que nos dirigen.

Si eso no es así, todo falla. Y todo ha fallado. Al final quedamos los ciudadanos, que nos vemos heridos y vemos heridos a nuestro alrededor.

Por supuesto que aquí me tienes: Sabes que me tienes. Pero adónde van a ir tantos ciudadanos.

Y por eso no he dejado de hablar de lobos heridos. Porque los lobos heridos aguantan. Pero hasta un límite.

O solución, inmediata, o dentelladas. Que vendrán. Así.