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miércoles, 29 de febrero de 2012

CANSADOS DE LA CRISIS: A derecha e izquierda la victoria es nuestra


Estos días hemos oído decir a un ex-ministro y ex-candidato a Presidente del Gobierno que las medidas tomadas por la derecha deberían haber sido adoptadas por la izquierda.

También hemos escuchado la extrañeza de algunos por el hecho de que un juez de tendencia sexual considerada progresista haya sido votado para su cargo por el bloque conservador.

Referido a la economía, se discute si un ministro de esconomía de la escuela de chicago (liberal), puede tomar medidas keynesianas (que se dicen de izquierdas).

Y mientras tanto, los que cada día salen a trabajar -ahora con el miedo de la crisis en el cuerpo-, ¿se preguntan continuamente si ellos son liberales, progresistas, conservadores, keynesianos, de derechas o de izquierdas?.

¿Hay que empeñarse en esas clasificaciones, normalmente ideológicas, de la realidad? Sobre todo en estos tiempos difíciles, donde lo que urge es evitar que la nave se hunda, con todos nosotros dentro: Tal vez necesitamos que en vez de grandes discursos de intenciones y clasificaciones haya hechos; y hechos útiles para el ciudadano de a pie.

Pero como es difícil evitarlas, podemos hacer una nueva clasificación: cansados y no cansados.

Cansados son los que llevan trabajando igual desde hace años: muchas horas y escaso sueldo.

Los que tenían el mismo piso antes, durante y después de la burbuja inmobiliaria.

Los cansados no han cogido un avión en estos años, y muchos menos en Ciudad Real o Castellón.

Les preocupa a los cansados su vecina en paro y la hipoteca impagada de uno de sus hijos; y cómo llegar a fin de mes. Los no cansados, en cambio, desde sus puestos hablan de las cosas de los cansados, sin haberlas vivido; pero tratando de solucionarlas como si las conocieran, de forma tantas veces irreal.

Por eso los cansados lo están de las propuestas abstractas que saben no acabarán con sus problemas. Y se preguntan si alguien aliviará esta crisis (ya han perdido la confianza en que se solucione), con medidas que lleguen a su mundo cansado.

Pero en el fondo, los cansados saben que la crisis sólo la solucionarán ellos. Y que esos ocurrirá cuando los otros también empiecen a cansarse, de tanto vociferar, y hagan lo que ellos:

Trabajar cada día, o ver la manera de encontrar un trabajo; por sus méritos y esfuerzo, y no por su clasificación.

Intentar llegar a fin de mes mirando el bolsillo con cada gasto, porque se lo pagan ellos, y se lo trabajan ellos, y no por su clasificación.

Ganarse el aprecio de sus familiares y vecinos, por ser personas de bien, y no por su clasificación.

Ésa es la gente cansada, gente normal, que no aparece en la foto vociferando a los demás, inaugurando cosas, quemando un contenedor o yendo a los juzgados. Que sólo ha vivido la burbuja cuando baña a sus hijos con jabón al llegar del trabajo,

Los cansados siempre han sacado y sacarán el país adelante. Y lo saben. Sólo hace falta que no se lo impidan. Que no les cansen más; los que no están cansados.

El capitán del crucero hundido en Italia (el Costa Concordia), se fue corriendo el primero en cuanto vio el peligro. No sabemos si era de derechas o de izquierdas, pero sí que se fue. Y que llegó a tierra firme sin cansancio.

La tripulación se quedó, y muchos –a pesar de su cansancio- consiguieron sacar a  tantos de aquel naufragio…

Porque no olvidaron que las guerras las ganan los soldados cansados. Como no debemos olvidar nosotros que vamos a salir de la crisis. Cansados, pero saldremos. Y que la victoria será nuestra.