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martes, 30 de abril de 2013

QUIÉN SALVA NUESTRA ECONOMÍA: Bienvenido Mr. Ciudadano


Tras años de fuerte gasto, en temas que muchos ciudadanos se preguntan para qué han servido, nuestra deuda se ha disparado a niveles difícilmente sostenibles.

El total de lo que debe el Estado, será pronto igual a lo que produce en un año todo el país, incluyendo empresas y familias. Es decir, que tendríamos que pasar 365 días sin comer ni beber, sin vestirnos y sin ningún gasto, trabajando de sol a sol, para poder pagarla.

Por eso se entiende que los intereses -sólo los intereses- que tenemos que pagar por esa deuda hayan llegado a 40.000 millones de euros al año: más de lo que cuesta todo el desempleo de nuestros parados, y más de lo que gastan todos los ministerios.

Pero tal vez lo más insostenible sea su crecimiento: Cuando parecía que habíamos dejado atrás los años en que nos gastábamos mucho más de lo que ingresábamos, en 2.012 nos permitimos el lujo de pasarnos en más de 100.000 millones de euros, algo que para cualquier persona o familia sería disparatado en los tiempos actuales.

Y mientras nuestros dirigentes -pasados y presentes- se muestran incapaces de frenar esta sangría estatal y autonómica, se han dirigido ahora no ya a Europa, que hace tiempo que dejó de ser una unidad, sino a Alemania para que apoye a nuestras pymes.

No resulta fácil, porque Alemania se opone a facilitar unas ayudas de las que no nos cree merecedores, y su política pasa ahora más bien por mirarse a ella misma y ver lo que más le beneficia. Si Europa no cree desde hace tiempo en sí misma, no va a ser Alemania quien convenza de ello a sus contribuyentes.

Ayer se reunieron el Ministro de Economía español Luis de Guindos y el alemán Wolfgang Schäuble. Al final, lo que se anunció fue que se ofrecería a inversores alemanes entrar en las pymes españolas, invirtiendo su dinero.

Siguiendo con nuestro papel de anticipación a los acontecimientos, queremos aquí hacer una proyección de lo que muchos esperan de tan genéricas intenciones:


No hace mucho, España era una nación autónoma que no necesitaba pedir ayuda a países externos para competir con sus empresas. Ahora necesitamos asistencia para que nuestras pymes no acaben por cerrar todas, como a diario vemos en nuestras ciudades.

Si realmente queremos que nuestros autónomos y pymes sobrevivan, tiene que haber una economía boyante, o al menos no moribunda, que se apoye en el consumo interno: El de los ciudadanos, el de cada día.

Pero si el Estado consume lo poco que tienen en el bolsillo, con impuestos que luego se despilfarran en muchas partidas incomprensibles, no habrá nadie que pueda consumir, y crear economía.

Porque no podemos esperar salvadores externos, sino ayudarnos a nosotros mismos... Dejando respirar a la economía, sin asfixiarla.

Bienvenido Mr. Ciudadano, español.



lunes, 29 de abril de 2013

DIARIO DE LA QUIEBRA DE ESPAÑA: Bailando con lobos


Aquel día de marzo de 2011 bajó la prima de riesgo. Eran tiempos de José Luis Rodríguez Zapatero. Y alguno de los que habitaban en las alturas me llamó para decirme -medio en serio medio en broma- que tenía que cambiarle el nombre a este blog, porque la crisis estaba por acabar.

Y no vio que eran años de lobos...

Amaneció el 21 de noviembre del 2011, y con la victoria del nuevo partido, alguien que iba a habitar en las alturas me llamó para decirme -muy en serio- que ya podía estar pensando en un nuevo nombre para el blog, que la crisis terminaría en breve.

Y no vio que eran años de lobos...

La semana pasada, con la bajada de la prima de riesgo y la escalada en la bolsa, en Madrid alguien que habita en las alturas me recomendó -en serio- buscar otro nombre para el blog, porque la crisis estaba remitiendo.

Y no vio que eran años de lobos...

Este viernes, con el Consejo de Ministros, muchos se dieron cuenta de que son años de lobos; y que tal vez nuestra mayor misión haya sido avisar, gritar:

- Para que ese señor que nos llamó en Málaga sintiera finalmente que sus ahorros estaban a salvo.

- Para que un madrileño nos dijese que cogería un trabajo que miraba con desdén, porque no era ni mucho menos lo suyo.

- Para que ese jubilado catalán nos dijera que dejaría hasta su vinito del mediodía para sacar adelante a su familia, que a esas alturas de la vida incluia a los hijos y a los nietos.

Porque son años de lobos...

Aquí ya lo sabíamos, lo sabemos. Y lo saben todos ahora: Los tiempos que nos ha tocado vivir.

Si no te anticipaste, si no lo has visto venir, si no lo creíste...

Prepárate, porque vamos a bailar con lobos... En la economía. La que viene. La que está aquí.


miércoles, 24 de abril de 2013

ESPAÑA Y SU DEUDA: El abuelo no cree en los castillos


Resulta sorprendente la capacidad del ser humano para tapar la realidad, haciendo verdaderos castillos en el aire; aunque a veces más que castillos hagan falta rascacielos para poder ocultarla.

Tal vez por eso en este blog tenemos la costumbre de repetir que el mejor consejo es acudir a nuestros mayores, y si son muy mayores mejor aún, para que nos cuenten cómo deberían ser las cosas; porque ellos ya no creen en castillos.

Uno de esos castillos, que deslumbra por su aparente belleza, es la teoría de que no pasa nada por gastarse más de lo que se tiene.

Curiosamente habitamos un país que viene pagando, muy duramente por cierto, la consecuencia de ese tipo de castillos. Pero ahora va a resultar que cuando el que se gasta más de lo que tiene es el Estado, entonces no pasa nada.

Vayamos a las cifras del 2.012:

- Ingresos del Estado: 382.000 millones de euros.

- Gastos del Estado: 494.000 millones de euros.

- Diferencia: 112.000 millones de euros.

Te aconsejo ahora que vayas a tu abuelo y le expongas eso mismo, pero con cifras más cercanas:

- Ingresas 3.800 euros.

- Te gastas 4.900 euros.

Y entonces, tras explicarle que estás en un situación límite sin que puedas permitirte más deslices por la gran deuda que tienes, trata de preguntarle si estás actuando correctamente.

Pero antes de que responda, escríbele completa la cifra del exceso de gasto del Estado, que técnicamente llamamos déficit:

- 112.000.000.000 euros

Y luego pásaselo a pesetas:

- 18.600.000.000.000 pesetas.

Pero hazlo poco a poco, para que a tu abuelo no le pase nada. No por la edad, sino por el sentido común.


martes, 23 de abril de 2013

JAQUE AL REY ME COMO UNA economía real


Si a algún aficionado al deporte le preguntan por un lugar emblemático del tenis, responderá de manera casi automática Wimbledon o Roland Garros. Si nos referimos a la meca del cine, sin lugar a dudas saldrá el nombre de Hollywood. Y si hablamos de moda diremos París.

Cuando nos referimos al ajedrez, se nos ocurrirá nombrar a Moscú, por aquello de los grandes mitos como Karpov o Kasparov, o acaso algún lugar neutral de Suiza donde se celebrasen las partidas como lugar neutral en época de la guerra fría.

Pues no. Si hablamos de la capital mundial del ajedrez, donde se celebraron sin excepción todas las grandes partidas y finales míticas, donde anunció su retirada el gran Kasparov... Ésa es Linares, en Jaén.

¿Cómo? ¿Un pueblo de Jaén la capital internacional del ajedrez?: Sí.

¿Hasta allí obtenían únicamente permiso para desplazarse -pasando el telón de acero- los jugadores rusos?: Sí.

¿No todo ha sido en España ladrillo?: No.

Lo peor que le puede pasar a alguien es no destacar por nada. Has de ser el mejor en algo: como ministro, arreglando un coche o educando a tus hijos. Ser alguien destacado en tu bloque de pisos, barrio o país.

A nivel económico pasa lo mismo. Como empresa, o como país, lo importante es no convertirte en uno más; sino que te conozcan por algo en lo que destaques.

Si decimos Coca-Cola, está claro en lo que pensamos. Se trata de algo claramente definido. Y de lo mejor en su género con una única competencia. Hablamos de Apple, y nos vienen a la cabeza todos sus productos, fáciles de usar.

Alemania nos suena a coches (Mercedes, BMW...), y China a productos baratos (algo en lo que también se puede destacar).

Y cuando decimos España fuera de nuestras fronteras, ¿a qué suena?: a turismo, deporte y deuda. Esto último es negativo, y las dos primeras cosas buenas. Pero tampoco hemos hecho mucho para conseguirlas o apoyarlas:

- El turismo nos  viene casi dado, por nuestro clima y el hecho de ser una península (con mucha costa). Y respecto al apoyo, ni siquiera tenemos un Ministerio de Turismo en exclusiva para la mayor industria del país.

- El éxito del deporte se debe más que nada al esfuerzo de los deportistas y al apoyo privado, porque a menos que tengan  buenos patrocinadores y se centren en una actividad mediática, poco pueden conseguir. Si no, que pregunten a nuestros olvidados deportistas dentro del atletismo.

Pero... ¿Y no nos suena a nada más España?: No. Bueno sí, a algo que antes era bueno y ahora malo, porque ha generado buena parte de esa deuda: La construcción.

Si ya resulta increíble que durante una década hayamos estado centrados en una actividad frenética de construcción, que además tenía que acabarse a menos que hubiésemos querido construir hasta encima de los árboles...

Peor es comprobar que ahora se ha abandonado no sólo la búsqueda de un nuevo modelo económico para nuestro país (de lo que queremos hacer y en lo que vamos a destacar), sino además una clara referencia a la economía real.

Cogemos los periódicos y oímos hablar de deuda, de Banco Central Europeo, prima de riesgo, rescate a la banca...

¿Algo concreto sobre producción, empleo, tecnología, etc.?: Poco, muy poco.

Están nuestros dirigentes tan entretenidos en reuniones al máximo nivel en lugares importantes, tratando de banca, finanzas, deuda, etc., que se han olvidado de la economía real. La de la calle. La que mueve el país, las ciudades y los pueblos.

Menos mal que a pesar de todo existe Linares, y también otros linares:

- Tenemos a Zara, líder mundial textil desde que alguien decidió llevar más allá los productos de su tienda en una ciudad gallega.

- La mayor huerta en Europa se encuentra en Murcia y Almería, porque pensaron que el desierto era más bien una ventaja.

Y también encontramos:

- El bar de la esquina, que pone los mejores desayunos de la ciudad.

- A María Dolores: esa señora que todos conocemos, que deja a los niños en el colegio, trabaja por las mañanas en una gestoría, hace la compra y la comida,  recoge a los niños, cuida a su madre enferma sin ayuda, y consuela al marido que está en el paro. Y que es la mejor mujer, madre, hija y administrativa.

Economía real. Y si no tenemos un modelo general, porque nuestros dirigentes andan ocupados en temás "más importantes", intentemos ser en nuestro entorno los mejores en algo. Como profesionales, empresa o país.

O esto, o continuar con el desastre. Durante muchos años (*).

(Este artículo se publicó en octubre de 2011, con otro Gobierno. Mientras seguimos sin modelo económico para España, muchos ciudadanos siguen esforzándose por ser los mejores)


lunes, 22 de abril de 2013

LA HISTORIA Y LA ECONOMÍA SE REPITEN (II): En España no hay sheriffs... Ni bandidos


El sheriff de Dodge city, Kansas, tenía el sombrero cubriéndole los ojos. Dormitaba; ajeno a la pérdida del futuro del pueblo a manos de los hermanos Dalton.

Su indolencia aumentó más si cabe el enfado de los habitantes, ya de por sí alterados por el robo de las cabezas de ganado. Pero ahora parecía que la autoridad iba a tomar cartas en el asunto.

La insistencia del pueblo hizo que el sheriff desapareciera en el horizonte, al encuentro de los hermanos Dalton; y algunos se esperanzaron con ver de vuelta las vacas: ¿Acaso no eran suyas?

No había aún caído la tarde cuando regresó la autoridad con cara complaciente, como queriendo transmitir una buena noticia. Y en tres minutos estaba todo Dodge City en la plaza de la iglesia convocado por el pastor; de almas en este caso.

- Vengo con buenas noticias, vaqueros -gritó el sheriff con la fuerza de quien parece decir verdad-.

- Menos mal que tendremos por fin nuestro ganado, que mi vaca Molly estaba a punto de parirme -repuso la viuda O'Hara ante la envidia de los vecinos.

- A ti nunca te parieron: ¡Saliste dando tiros! -le soltó Jimmy, el tendero y su eterno pretendiente-.

Y mientras se apagaban las risas, continuó el sheriff:

- Bueno, todo el ganado no lo recuperaréis, pero casi todo sí.

¡¡¡ Spaaaannnnkkkk !!! Sonó así de fuerte la campana, como nunca antes, ante el asombro de los habitantes al comprobar que era fruto del impacto de una bala.

Y se oyó entonces a lo lejos la voz del viejo Harry:

- Somos vaqueros pero no tontos, sheriff; y aquí lo que se espera es recuperar lo nuestro: Ni más... ni menos.

Se abrió entonces un pasillo entre la multitud de afectados por los Dalton, para que pasara Harry mientras seguía con su retahíla:

- Y si no nos dan lo nuestro, sentimos amenazadas nuestras vidas, como ahora tú -sheriff- ves amenazada la tuya tras lo de la campana. Así que cuenta ese trato que propones, que espero consista en traer de vuelta el ganado.

El sheriff respiró hondo, lo necesitaba: Había acordado con los Dalton la devolución del 30% de las vacas, en el mejor de los casos.

En el fondo esperaba que esta película del Oeste se hiciera española; donde los inversores en preferentes podían recuperar tan sólo el 30% de su dinero -como las vacas- sin que pasara nada.

Necesitaba un final español, donde no se sabe quién es el bueno y quién el malo. Pero él estaba en Dodge City, Kansas, y no en Madrid.

Y allí todavía había buenos y malos. Sheriffs y bandidos...


viernes, 19 de abril de 2013

LA HISTORIA Y LA ECONOMÍA SE REPITEN: Los Dalton y el viejo Harry con el 30%


Dodge City, Kansas
Far West
1.878

Los habitantes de este lejano pueblo vieron llegar a lo lejos al corpulento sheriff State, que venía a quedarse.

Todos se alegraron con su presencia, hartos de los continuos robos de cabezas de ganado, que les hacían perder el poco beneficio que sacaban para mantener a sus familias.

Pero al viejo Harry se le vio escupir en el suelo cuando el sheriff pasó a su lado, con ancho sombrero y estrella de autoridad. Desde entonces decía cada día -a quien le quisiese escuchar- que no había estrellas suficientes como para cambiar su opinión de ése y todos los sheriffs.

Y transcurrieron los días tranquilos, sólo alterados por la larga sequía que ya había diezmado las vacas. Si al menos el sheriff trajese agua, decían algunos, cansados de que sólo se le viera contar los vasos de whisky que vaciaba en la cantina.

Pero una mañana de primavera fue cuando apareció la polvareda; no de un tornado, sino el anuncio de la llegada de los hermanos Dalton, montados en sus brillantes caballos.

No entraron en el pueblo: se dirigieron directamente a los cercados, abriendo las puertas principales y llevándose el ganado. En pocos minutos el polvo había desaparecido, y con él la supervivencia del pueblo.

Todos se preguntaron entonces por el sheriff State, que no se encontraba ni siquiera en el saloon. Y alguno avisó que estaba dormitando en la hamaca del porche de la prisión.

Cuando todo el pueblo se dirigió corriendo a por la autoridad, se vio de nuevo al viejo Harry escupir en el suelo; y dándose media vuelta musitó una frase de la que sólo se entendió algo sobre un 30%.

El pueblo, los Dalton y el sheriff; y el viejo Harry de Dodge, Kansas. Y un final económico que queda para el lunes. Porque es actual.


miércoles, 17 de abril de 2013

ORO PARECE PLATA NO ES... Ahora necesitamos comer


- Oro parece, plata no es: ¿Qué fruta es?

- ¡Naranja!

O poniéndolo en económico:

- La economía no tiene crecimiento: ¿Qué tengo que hacer?

- ¡Dar más dinero público a los bancos!

O en términos más reales:

- Vamos a llegar este año al 27% de paro: ¿En qué tengo que centrarme?

- ¡En la prima de riesgo!

Ayer el Fondo Monetario Internacional empeoró la previsión de crecimiento de España, desde un -1,5% a un -1,6%. Además, subió la previsión de paro hasta el 27%.

Hemos dedicado tantas fuerzas a tratar de sanear el sistema financiero, en vano, que se nos ha olvidado lo que realmente crea economía, crecimiento y empleo.

En el fondo no se trata de algo casual: Siempre resulta más sencillo, aunque aparente lo contrario, hablar de grandes magnitudes macroeconómicas, y sobre todo financieras -desde un despacho-, que enfangarse los zapatos en temas agrícolas, ganaderos, pesqueros, comerciales…

Y al final la realidad siempre se impone:

- La fruta es el plátano.

- Tengo que hacer crecer la economía.

- Hemos de centrarnos en crear empleo.

Pero para ello hemos de conocer cómo se cultivan los plátanos, hacer crecer su producción y que se creen así más puestos de trabajo. Todo ello desde un conocimiento sobre el terreno y, sobre todo, con un plan: real, concreto y creíble.

Mientras en las altas esferas se producen grandes reuniones, que normalmente culminan en planes etéreos sobre variables igualmente vaporosas, los ciudadanos vemos cómo día a día cierran más comercios en nuestras calles, más empresas en los despoblados polígonos, y se van al paro más familiares y amigos.

Estamos haciendo grandes esfuerzos, que nos hacen llegar al límite de lo soportable, pero los españoles estamos acostumbrados a realizarlos. El problema aparece cuando no se ve un horizonte, porque cada vez que llegamos a la anunciada fecha de la recuperación, esa fecha se corre más adelante y se dice que se producirá dentro de otro año.

España no puede tener una economía que, a estas alturas y después de tantos esfuerzos, siga contrayéndose en vez de crecer, y un paro que se acerca ya al 30%.

Hace falta que nuestros dirigentes salgan a la calle y vean lo que pasa, para que arreglen la situación, con un plan real, concreto y creíble.

No tenemos tiempo para seguir discutiendo si la culpa fue de unos o de otros. Porque ahora toca comer, toca vivir; y toca hacerlo ya.


lunes, 15 de abril de 2013

YO PARA SER FELIZ QUIERO UN CAMIÓN... No una prima de riesgo, Cristina


Como muchos ya sabéis, la semana pasada estuve varios días fuera de España. Lástima que sin tiempo de ver nada, pero lo bueno es que uno siempre coge perspectiva.

Lo primero que me llamó la atención fue la cantidad de locales llenos que puede tener una ciudad. Esto, que no debería ser digno de mención, viniendo de España puede resultar algo mayúsculo.

Durante los días fuera, sólo me encontré con tres locales vacíos. De ellos dos por reformas (había gente trabajando en el interior), y uno simplemente cerrado.

Cuando volví a mi ciudad, traté de realizar el mismo experimento: Fui a comprar el periódico y, a lo largo de una calle mediana, ya había batido el récord.

No creáis tampoco que he perdido comba de lo que se cocía en España, pues fui testigo del brote de optimismo ahogado después por el mandato de Bruselas: Hay que acelerar las reformas, o lo que es lo mismo, apretar más la soga.

En definitiva se trata, como apuntamos en el último artículo, de seguir dando martillazos a ver si alguno da en el clavo. El problema es que ya no nos quedan dedos donde golpearnos; tal vez por eso sería más bien el momento de cambiar de estrategia.

Y es que el dato de los comercios vacíos es tan significativo como ignorado, puesto que últimamente nuestros éxitos se miden en valores lejanos o extraños, normalmente del mundo financiero: Que si la prima de riesgo baja, que si España se financia más barato...

Precisamente me viene ahora a la cabeza una de las primeras críticas que recibí en los medios de comunicación al poco de surgir el blog, cuando me dispararon que hablar de tomates y zapaterías, de autónomos y pymes, tal vez no me dejaba ver la importancia de las grandes cifras y la mejora de nuestra economía.

Lo único que siento es no haber tenido entonces 18 años más, falda y chaqueta llamativas, y haberme llamado Christine Lagarde, Directora Gerente del Fondo Monetario Internacional. Porque tal vez al decir lo mismo que ella afirmó la semana pasada hubiera sonado con más fuerza a mi interlocutor:

"La mejora en los mercados de capitales no se está trasladando a la economía real y, por consiguiente, a la vida de los ciudadanos"

Pues sí, esa conclusión puede encontrarse de muchas formas en este blog. Y si le añadimos algún ejemplo de tomates, zapaterías, autónomos llamados María y Gonzalo, y parados como Pilar y Antonio, casi que pensaría que es ella la que escribe aquí.

Economía real. Y todo lo demás para ella. Para los ciudadanos. Para María y Gonzalo, Pilar y Antonio.

Si queremos salir de ésta...


martes, 9 de abril de 2013

SOLUCIONANDO A LA CRISIS: El cubo, el martillo y el suegro


Después de tanto tiempo de crisis, y sucesivos gobiernos tal vez con buenas intenciones pero escaso éxito a la hora de solucionarla, queremos proponer desde aquí varios ejercicios didácticos que les puedan ayudar en esa labor.

Se trata de algo que nuestros lectores conocen bien, y que tal vez por ello no se sorprenden del poco resultado de las medidas que se llevan adoptando en estos años. Sólo haría falta entender la vida cotidiana de la gente, y sus implicaciones económicas.

Un excesivo tiempo en la resolución de los ejercicios puede revelar el síndrome de la alfombra, de urgente tratamiento.


EJERCICIO 1: ELECCIONES ALTERNATIVAS.

Situación cotidiana:

Estás viendo el partido de la Champions en tu casa. A pesar de la ley antitabaco no has dejado de fumar, y estás echándote un “pito” en el tresillo nuevo ahora que tu mujer no te ve. Sacan a Casillas y de la tremenda sorpresa prendes fuego al sofá: ¿Qué haces?

a) Coges el extintor y lo apagas.

b) Buscas un viejo cubo con agujeros, lo llenas de agua y tratas de llevarlo rápidamente al salón para que quede algo de líquido.

Correspondencia económica:

España tiene casi seis millones de parados y miles de empresas que están cerrando: ¿Cómo ayudarías a solucionar este problema?

a) Ayudando a los parados y a las empresas.

b) Dando dinero rápidamente a los bancos, cuyas cuentas están llenas de agujeros, y ver si así llega crédito a las familias y a las empresas.


EJERCICIO 2: RAZONAMIENTO LÓGICO.

Situación cotidiana:

Para demostrarle a tu pareja que eres una persona autosuficiente y no necesitas de nadie, decides colgar tú solo unos cuadros en la pared, para adornar la casa que habéis heredado y que está hecha un desastre.

Coges un martillo de grandes dimensiones y golpeas fuertemente, con tan mala suerte que te das en un dedo y te acuerdas del marido de Ángela Merkel, sin que puedas ni desahogarte al  no conocer su nombre: ¿Qué haces a continuación?

a) Usar otro método, ya que el primero no te ha funcionado.

b) Golpear aún más fuerte el clavo a ver si ahora lo consigues, y es entonces cuando te destrozas toda la mano.

Situación económica:

Heredas una economía maltrecha y que no funciona. Comienzas a adoptar medidas rápidamente, pero no mejoran los valores fundamentales y que más afectan a las personas: ¿Qué haces?

a) Buscar otra manera de hacer las cosas, implantando medidas diferentes a la vista de los malos resultados cosechados.

b) Insistir con las mismas medidas, incluso acentuándolas, para ver si así mejora la economía por insistencia.


EJERCICIO 3: AGUDEZA RESOLUTIVA

Situación cotidiana:

Has dejado la hierba del jardín sin cortar, y esa noche están invitados tus suegros a cenar en casa. Tu suegro te tacha siempre de inútil y dejado en las reuniones familiares, y tú quieres evitar a toda costa que tu orgullo quede herido tomando una solución rápida y realista al tema. ¿Qué haces?

a) Vas inmediatamente al garaje, coges la cortadora y te pones sin más tardanza a cortar la hierba.

b) Te asomas por la valla al jardín del vecino y esperas con gran ansiedad que él corte su hierba, con la esperanza de que la tuya –por imitación– quede también cortada automáticamente.

Situación económica:

La economía española no sólo no crece, sino que está decreciendo a un ritmo del 1,5%. Los comercios en nuestras calles cierran cada semana, todos los días nos enteramos de otra persona que ha ido al paro, y la gente no compra en las tiendas porque no tiene dinero y el poco que tienen lo conserva por miedo. ¿Qué haces?:

a) Centrarte de modo urgente en todo aquello que repercuta en la economía real, haciendo que llegue de manera inmediata crédito a las empresas sin esperar a que el sistema financiero tape sus agujeros, y evitando recaudar más dinero de los ciudadanos y empresas para tapar el agujero de las cuentas públicas, sino más bien cuidando que el poco dinero que hay en la economía circule para hacerla crecer.

b) Esperar a que el contexto mundial mejore a ver si así consigue acabar con los 6 millones de parados que hay en España, que se dejen de cerrar empresas, y que nuestro país sea un auténtico vergel.


lunes, 8 de abril de 2013

¿DÓNDE ESTÁN NUESTRAS PENSIONES?: Las tiene Juan Palomo


Hay un famoso dicho que puede aplicarse en gran medida a la economía, concretamente a las finanzas, y es aquel de "Juan Palomo, yo me lo guiso y yo me lo como".

Puede servirnos de ejemplo lo que sucede con la ya gigantesca deuda del Estado, que hace pocos años era tan sólo el 36% de lo que España producía en un año, pero en breve llegará al 100%.

Para entendernos: si producimos aproximadamente un billón de euros todos los españoles juntos en un año, en breve el Estado va a deber un billón de euros.

Esto quiere decir que si quisiéramos pagar nuestra deuda de golpe, tendríamos que trabajar los más de 40 millones de españoles durante un año entero sin gastar nada, y no comer, beber, vestir... Por eso resulta casi impagable.

Sin embargo, el Estado sigue gastando a todo tren, lo cual significa que tiene que haber alguien que le preste dinero, ya que lo que ingresa por impuestos no es suficiente.

Para hacernos una idea: este año España tiene previsto gastarse 60.000 millones de euros más. Y esos millones se sumarán por tanto a los que ya debemos.

¿Quién será el atrevido que le preste ese dinero? ¿Quién le puede seguir prestando a un país con una deuda desbocada?: Aquí es donde el dicho "Juan Palomo, yo me lo guiso yo me lo como" entra en juego:

El Fondo de Pensiones, controlado por el Estado, contiene en teoría dinero con el que poder pagar a los pensionistas en caso de que lo que ingrese la Seguridad Social no sea suficiente. Se trata de una especie de reserva por si lo que todos cotizamos no da para pagar esas pensiones.

Pero ese dinero no se deja allí guardado (lo cual no estaría mal en los tiempos actuales), sino que se va inviertiendo.

Pues bien, ¿en qué invierte ahora el Fondo de Pensiones su dinero?: ¡En prestárselo a España!

Por tanto, si uno entra en la caja fuerte de ese Fondo, se encuentra con que un 97% de lo que había se ha invertido en financiar los gastos Estado.

Podemos imaginarnos entonces la escena cuando España necesita dinero como una especie de subasta:

- A ver, ¿quién de los presentes quiere prestarle dinero a España? ¿Alguien? ¿Nadie? A ver, sí, parece que hay una señora del fondo... ¿Cómo se llama usted? ¿España?

- ¡Adjudicado! España le presta a España con el dinero de los pensionistas españoles.


Todo es perfecto, salvo si uno se pregunta por qué nuestras futuras pensiones tienen que estar invertidas en algo que los demás no quieren tanto.

Si es algo tan bueno, ¿tendrán también los pensionistas alemanes, finlandeses y franceses invertido el 97% de su dinero en prestárselo a España? ¿O acaso en prestárselo siquiera sus propios países?

Porque si no es así, entonces no se está invirtiendo nuestro dinero futuro con criterios de seguridad y rentabilidad, sino de conveniencia...

... O en alimentar a las palomas. De un gasto del Estado desbocado. Que se lleva el dinero volando. Y nuestras pensiones. Y nuestro futuro.


jueves, 4 de abril de 2013

LA ECONOMÍA, EL CONSUMO Y EL FARY: Ay toro, torito...


Dicen que  los heridos por asta de toro en San Fermín suelen ser extranjeros –sobre todo norteamericanos- porque confunden el toro bravo español con los bueyes de los rodeos. Estos últimos topetea y da coces, pero el toro español cornea y mata.

Tal vez por eso, los que corren delante de los toros lo hacen con mayor confianza, confianza irreal, pensando que no ocurrirá nada, pero los que están alrededor saben que es cuestión de tiempo… Para que la bestia le alcance.

En economía podemos decir que el auténtico toro es el consumo interno. Ese término no es más que una manera técnica de llamar a lo que gastan los ciudadanos dentro del país, no lo que se exporta fuera.

Cuando ese consumo disminuye, el toro se vuelve bravo. Y entonces nos puede pillar, malherir y hasta matar; a nuestra economía, se entiende.

Ahora no paran de bombardearnos con el dato de las exportaciones, y nos dicen que van muy bien, lo cual es cierto, aunque hay que matizarlo mucho, tal y como haremos próximamente. Pero con ello podemos pensar que el toro ya no es bravo, sino un buey de rodeo. Y es un gran error.

- España exporta aproximadamente un cuarto de todo lo que produce. Lo cual quiere decir que tres cuartos se queda dentro del país para que lo compren los españoles.

- Por tanto, si los españoles dejan de comprar, por mucho que se exporte más, muchas empresas cerrarán, y más personas se irán al paro.

- No hay que olvidar además que España es un país de pymes y autónomos, que colocan los productos entre los ciudadanos.

- Así, la frutería de la esquina es poco probable que mande sus manzanas a Holanda. Y si los vecinos del barrio no se las compran, posiblemente tenga que echar a uno de los dos dependientes que tiene.

Pues el consumo interno, lo que compran los españoles, se ha vuelto un toro bravo que amenaza a nuestra economía, porque no para de bajar.

Ese hecho es fácilmente constatable y se veía venir, porque si el paro no para de aumentar (la gente no cobra sueldo y gasta menos), y si los que trabajan cobran cada vez menos (empleados privados y no digamos los funcionarios), entonces no hay mucho dinero que gastar, y la gente comprará menos manzanas en esa frutería.

Y mientras muchos se alegran de que crezcan las exportaciones, y yo con ellos, pueden llegar a olvidar que detrás del buey de esas exportaciones, viene el toro bravo del escaso consumo interno.
Que se lleven aquel toro del agua,
que se lleven aquel toro del río,
que se lleven aquel que hay en la sombra,
que se lleven aquel que hay escondido.
 

Pero aquel de la fuente que nadie lo toque,
que lo dejen tranquilo,
y no lo provoquen...

... Porque es el consumo interno. Y nos va a pillar; nos ha pillado.


miércoles, 3 de abril de 2013

LA CIGARRA DÉFICIT Y LA HORMIGA CIUDADANA: El cuento de nunca acabar


- Papá, cuéntame un cuento…

- Muy bien, hija, pero luego prométeme que te duermes.

- De acuerdo, papá.

Hace no mucho tiempo, en un campo cerca de aquí, vivían una hormiguita y una cigarra.

La hormiga era muy trabajadora. Se levantaba cada día temprano y trataba de conseguir toda la comida posible, para que no le faltase de nada a ella y a su familia durante el invierno.

La cigarra, por el contrario, era poco previsora. No trabajaba prácticamente nada, y sólo agarraba la comida que le llegaba sin esfuerzo adonde ella estaba; sobre todo se dedicaba a pasárselo bien.

Y mientras la hormiguita trabajaba de sol a sol, la cigarra la miraba y le decía: “Pareces tonta, ¿no te das cuenta de lo bien que se vive aquí tirada sin hacer nada?” Pero la hormiguita seguía con su labor, sin atender esas malas palabras.

La hormiga iba juntando poquito a poco comida en su casa, contenta porque no le faltaría nada en el invierno. Pero la cigarra derrochaba todo lo que iba consiguiendo, y no guardaba nada para más adelante; sólo se preocupaba de organizar fiestas con sus amigas.

Llegó el invierno, tan frío y duro que hasta a la hormiga se le acababa la comida que tenía acumulada. Entonces vio cómo la cigarra estaba más alegre y contenta que nunca, mientras seguía oyendo el ruido de sus fiestas.

Fue entonces a su puerta y le preguntó: “Cigarra, ¿cómo no estás preocupada y triste como yo?” Y la cigarra le respondió: “Pues porque ya te dije que no me faltaría de nada, que la despensa me la llenarían siempre que me hiciese falta”.

Y continuó: “Eres tonta hormiga, te matas a trabajar de sol a sol, y yo soy la que disfruto”. Así que la hormiga se fue triste, sin entender nada…

- Papá, ¿y cómo se llamaba la hormiguita?

- Ciudadana, hija mía.

- ¿Y la cigarra?

- Déficit.

- Papá, ¿y cómo consigue la cigarra llenar su despensa sin trabajar?

- Pues pidiéndole dinero a los bancos.

- ¿Y quién le devuelve ese dinero a los bancos?

- La pobre hormiguita Ciudadana.

El déficit aparece cuando el Estado se gasta más de lo que ingresa.
En 2.013 España tenía previsto gastarse 45.000 millones de euros más de lo que ingresa
Acaba de pedir a Europa poder ampliarlo a 60.000 millones de euros.
Ese dinero se lo prestarán los bancos.
Y lo pagaremos todos.

- Papá, no puedo dormirme.

- ¿Por qué, hija?

- Tengo pesadillas…


lunes, 1 de abril de 2013

AYUDANDO A LOS BANCOS: ¿Sustrayendo nuestros depósitos?


Comentario recibido, que por su interés publico, acerca de las ayudas públicas a la banca, y la posible sustracción de los depósitos de los ciudadanos.

PREGUNTA:

"Algunos pedíais hace un año que no se dieran ayudas públicas a los bancos españoles, y criticáis ahora la 'quita' a los ahorradores en Chipre. ¿Cómo pensabais que se pagaría entonces el rescate de nuestra banca? De alguna forma hay que hacerlo"

RESPUESTA:

Lógicamente, aquí cada uno tiene su visión e ideas, y mi argumento no es el único posible; pero así es cómo veo yo este problema, junto con otros economistas:

1) Los bancos son empresas privadas, y como tales, pueden tener beneficios o pérdidas.

2) Cuando tienen beneficios los reparten entre sus dueños, y cuando tienen pérdidas han de asumirlas, sin que tengamos los demás que solucionarlas, de la misma manera que no participamos de sus beneficios.

3) Es verdad que el sistema bancario es muy importante para una economía y un país, pero ello no se traduce en que hay que ayudarlo con nuestro dinero público -pues ya hemos dicho que son empresas privadas- sino en un mayor control.

4) Ese control se realiza (supuestamente) por muchos organismos, como el Banco de España, el Ministerio de Economía... Y ello porque esas empresas privadas (bancos) son muy importantes, y podrían causar un grave perjuicio a la economía y al país.

5) Por eso, decimos siempre que un agujero no empieza de golpe con 22.000 millones de euros como ha sucedido en Bankia, sino con 1, 2, 10, 1000... El problema surge cuando no se hace nada y nos encontramos luego con ese inmenso agujero, y entonces se pide que se tape con el dinero público.

6) Por tanto, la falta de control nos lleva a un agujero inmenso en un banco. Pero, ¿qué hacer entonces?

7) En España se opta por taparlo con dinero público, y además con dos graves inconvenientes:

- Por un lado, los que lo han creado no se hacen responsable de él, y nos trasladan a nosotros su problema (insisto en que no nos trasladaron sus beneficios cuando todo les iba bien).

- Por otro, se hace una grave injusticia al resto de empresas privadas: ¿Por qué no tapan también con dinero público las pérdidas del frutero de la esquina? ¿O por qué no las de mi vecino? Obviamente si hay un agujero es porque las cosas se han hecho mal, y entonces si se decide ayudar con el dinero de todos, todos tenemos derecho a esa ayuda.

8) Hay que añadir que la falta de control y diligencia nunca es casualidad, sino fruto de otras cosas como la elección de los directivos de los bancos o cajas no por criterios profesionales sino por cercanía personal o ideológica.

9) Si encima de ayudarles con dinero público, hago que paguen los que han depositado allí su dinero, entonces podemos preguntarnos: ¿Dejaremos que otras empresas privadas, como los parkings, se queden con los coches allí depositados si tienen problemas financieros?

10) Es un caso tremendamente similar: Vas a recoger tu coche al parking al final de la mañana y te dicen que se lo quedan, y que además tú elegiste el riesgo de tener el coche allí en vez de en tu casa.

- No estoy de acuerdo: lo aparqué allí pensando que no le pasaría nada, y como el coche es de mi propiedad, tú no tienes derecho a quedártelo. Igual que los depósitos bancarios.

11) Entonces si el agujero se ha hecho inmenso, y no podemos usar el dinero público para taparlo a la ligera, ni coger los depósitos, que son propiedad de otras personas: ¿Qué hacer?

Insisto en que aquí entran consideraciones personales, y cada uno tendrá su visión. Yo haría lo siguiente (al igual una serie de economistas que piensan lo mismo):

a) Localizar a los responsables de ese agujero, y que asuman su responsabilidad, tanto jurídica (juzgándolos) como económica (con su patrimonio).

b) Localizar a los responsables de controlar que ese agujero no se hubiera producido, y que asuman las dos responsabilidades anteriores también.

c) Como su patrimonio no será posiblemente suficiente para tapar el agujero, vender todo lo que ese banco tenga para sacar el máximo dinero posible.

No puede ser que cajas que han sido ayudadas con dinero público, sigan teniendo en propiedad grandes edificios, participaciones en otras empresas, lujosas oficinas... Mientras los ciudadanos hemos tenido que darles nuestro dinero. Lo dijimos hace tiempo: que lo vendan todo antes, hasta los ordenadores y folios.

d) Si todo lo anterior no fuese suficiente, entonces tal vez no tendremos más remedio que poner dinero público. Pero mucho ojo, que a veces se habla como si no fuese de nadie: Será el dinero nuestro, el de los pensionistas, el de nuestros hijos...

Por eso hay que controlar tanto a los bancos, para luego no se nos vaya nuestro futuro en sus agujeros.

Por tanto, no podemos admitir que se nos traslade sus problemas, problemas de una empresa privada, con ligereza: Si tenemos ese agujero, primero quieremos saber quién lo ha causado y quién no lo ha controlado, porque además esas personas tuvieron grandes sueldos y beneficios por estar ahí en los tiempos buenos.

Luego, cuando trate de solucionar ese problema que no es de los ciudadanos, tendré mucho cuidado en cómo uso el dinero de mis vecinos, de los jubilados, de nuestros hijos...

Y por supuesto, no usaré el dinero de todos mientras veo que esas empresas privadas siguen ahí, con sus propiedades e incluso lujos, que no pueden permitirse aquéllos que han aportado el dinero público de sus impuestos para tapar el agujero de otros.