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lunes, 10 de septiembre de 2012

EL RESCATE (I): La venta de una herencia que fue España


"Vaya regalito", decían en el pueblo el día que heredaron la finca de olivos. Si es que podían llamarse olivos esos árboles medio secos, en una tierra largamente descuidada por su padre.

Finca = España
Herederos = Nuevo gobierno
Padre = Anterior gobierno

Pero eran gente capaz, como todos reconocían, y los lugareños esperaban ansiosos contemplar de nuevo el verde oscuro de unos olivos que pronto darían la cosecha de antaño.

Olivos = Economía

Unos decían que comenzarían por arreglar el sistema de riego, otros por abonar, y algunos que habría poda. Pero todos se equivocaban, más que nada porque los herederos no acaban de aparecer, lo cual provocaba una mueca de resignación entre los más viejos, que ya habían visto pasar muchas buenas intenciones y poco realismo por esa finca.

Sistema de riego = Bancos
Abono = Impulso de la economía real
Poda = Recortes

Y llegaron. Aparecieron en el mismo coche de su padre, que tanta impresión causara años atrás por su tamaño, y su consumo. "Los olivos secándose y ahí dentro con aire acondicionado", volvieron a repetir los que ya criticaran ese armatoste.

Coche = Gastos políticos

Recorrieron la finca sin prisa los herederos; que seguían siendo muchos para una tierra que necesitaba más trabajo que supervisores. Pero a ver quién iba a querer marcharse. Del coche. Del aire acondicionado.

Lo primero fue abrir los grifos del riego. Y lo segundo marcharse a casa porque consideraban que sería suficiente. Pero no lo fue: Apenas entrada el agua en las cañerías, fue a todos lados menos a los olivos. La mayor parte se escapó por los agujeros -tantos- que tenía el sistema, y hasta una poca siguió alcanzando la piscina que años atrás se construyera junto a la finca.

Agua = Crédito
Cañerías = Sistema bancario
Agujeros = Despilfarro
Piscina = Proyectos inútiles

Cuando volvieron los herederos y vieron que no había llegado el agua, decidieron entonces podar. De un lado y de otro, de casi todos. Parecían ahora muñones, más que olivos, esos troncos pelados.

Al regresar tras varias semanas, en el mismo coche, comprobaron lo que ya se sabía desde toda la vida en esas tierras: si no hay agua, ni abono, por mucha poda que hagas no habrá cosecha. Sólo los mismos árboles secos. Y ahora podados.

"¿Cáctus?", "¿palmeras?", eran las dos expresiones que más se oían en el bar del pueblo, después de que alguno se enterara de que los herederos iban a plantarlos en la finca, provenientes de Estados Unidos y Brasil.

Cáctus = Eurovegas
Palmeras = Nuevos parques temáticos de Barcelona

Y los más viejos del lugar meneaban sus cabezas, dando la finca por perdida: "Si quieren, que la adornen con plantas exóticas; pero lo que es comer, comerán sólo de los olivos. El resto en todo caso de postre".

Pero daba igual, porque estaba todo tan seco, que los herederos ya sólo pensaban en vender la finca. Aunque ellos preferían llamarlo rescate.

La finca = España
Nuevos compradores = Los que a partir de ahora decidirán nuestro destino