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martes, 16 de julio de 2013

LA SITUACIÓN ESPAÑOLA: Metida en una bolsa


Hoy tocaba hablar de crecimiento, pero lógicamente nuestro blog no es ajeno a otras circunstancias, que sin duda afectan a la marcha de la economía; y por supuesto la de la calle.

El inicio de la década de los 90 me pilló estudiando economía. Época aquella en la que todos querían ser Mario Conde, y donde el telediario era lo más visto por idénticos motivos que los actuales: La corrupción.

Como no es nuestra misión aquí hacer juicios políticos, sólo apuntaremos que sí, que el ambiente reinante repercute –y mucho– en la marcha de la economía. Entonces y ahora.

Y tal vez el mejor termómetro de esa marcha sea la bolsa.

La bolsa, como sabemos, es el mercado adonde algunos acuden a vender acciones de empresas, y otros a comprarlas.

De hecho antes era un lugar físico, en el sentido de que las personas se juntaban en un mismo lugar y se intercambiaban los papeles que eran esas acciones. Pero hoy día se hace electrónicamente, por medio de ordenadores.

Además, la bolsa es un mercado abierto, porque cualquiera puede comprar esas acciones o venderlas desde ordenadores en Madrid, Barcelona, Albacete, Pekín o Boston, dirigiéndose al mercado electrónico de la bolsa española.

Por tanto, ahora viene la cuestión más importante: ¿Qué es lo que mueve a todas esas personas, españolas o no, a meterse en nuestra bolsa para comprar o vender acciones?

Pues muy sencillo: La confianza en unos beneficios futuros.

Pero lo más importante en esa frase es precisamente la confianza: Si hay confianza, mucha gente querrá comprar acciones de empresas españolas; y si no la hay no vendrán a comprar, o venderán las que tienen para marcharse.

Y mientras te preguntas si ahora mismo, aquí y ahora, España y sus empresas dan confianza a los que pueden comprar esas acciones, nosotros vamos preparando la continuación de mañana.