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martes, 27 de septiembre de 2011

DEUDA DEL ESTADO: El calvo pasa de largo

“Hemos acompañado tus ilusiones durante muchos años”
“Ya es hora de que tus sueños se cumplan”
“Porque tus ilusiones van a hacerse realidad”

Con semejante introducción, podemos imaginar que nos van a nombrar parlamentario en excedencia con pensión vitalicia… Pero no. Se trata de un anuncio que nos lleva martilleando unos cuantos días, y que finaliza así: “Sale a bolsa Loterías del Estado”. Sí, la del famoso calvo que anunciaba el Premio Gordo por Navidad.

¿Qué significa esto? Pues que como tenemos una deuda enorme, hemos tenido que empezar a vender bienes públicos para pagar los intereses. De esta forma, si en un momento dado el Banco Central Europeo deja de comprar nuestra deuda, podremos aguantar algo más.

Vender una plaza en Madrid, el puerto de Barcelona o el acueducto de Segovia llamarían mucho la atención, así que se han empezado a vender bienes menos comprensibles por el público en general. Y tras poner en manos privadas la gestión de los aeropuertos, ahora le ha tocado el turno a la empresa pública Loterías del Estado.

Podemos consolarnos con que peor le ha ido a Grecia, que ya no guarda ni las formas: ha tenido que vender a una empresa estatal China su puerto más importante: el Pireo. Pero a nosotros nos está llegando el turno.

Así que el Gobierno ha decidido vender el 30% de Loterías del Estado. Y de esa forma, en vez de cobrar año tras año los beneficios que saca de los ciudadanos (con nuestras bonolotos, primitivas, quinielas y no digamos ya con el sorteo de Navidad), ahora vende un buen trozo para hacer caja.

¿Qué va a ganar el Estado con esa venta?: Pues si la valoración estimada de Loterías es de 21.000 millones de euros, ganará unos 7.000 millones.

Tengo que decir que, en cuanto me enteré de la noticia, me puse muy contento. Podría llamar a mi primo Antoni, médico en un hospital público de Tarragona, para decirle que no se preocupase por la paga de Navidad que la Generalitat de Cataluña va a quitarle para ahorrarle a las arcas autonómicas 70 millones de euros.

Si el Estado va a recaudar 7.000 millones con la privatización de Loterías, que ha “acompañado nuestras ilusiones durante muchos años”, seguro que podrá dedicar tan sólo el 1,1% a pagar los 77 millones de euros. Y así la Navidad seguirá siendo para el personal sanitario catalán sinónimo de paz, felicidad y el Gordo; y no del gran recorte.

Pero pensé llamar antes a mi amigo Luis, camionero, y que cada día sufre las obras inacabadas en las carreteras de Granada, porque no hay dinero para terminarlas. Si el Estado invirtió el año pasado únicamente 12.000 millones de euros en las infraestructuras de toda España, ahora que recibe un extra de 7.000 millones, se podrán terminar esas obras.

Y también se completarán las infraestructuras de Almería, toda Andalucía, media Galicia, llevar el AVE a Extremadura, y darle un poco a Portugal para que financie el suyo hasta Lisboa… Le diré: primo, “ya es hora de que tus sueños se cumplan”.

Finalmente, como estaba viendo las noticias, me enteré de que 50 niños tienen que cruzar peligrosamente cada día la N-VI por el arcén para llegar a su colegio. Pues nada, “vuestras ilusiones van a hacerse realidad”, y el millón de euros que cuesta el paso elevado, se podrá costear seguro con el 0,001% (vamos, calderilla) de la venta de Loterías…

Pero… Vaya, nos ha pasado como con el sorteo de Navidad: siempre toca lejos. Parece que de la venta de Loterías no nos va a tocar ni el reintegro.

¡Qué mala suerte! Resulta que el conjunto de todas las administraciones públicas en España tuvieron más déficil del permitido el año pasado. En concreto se pasaron por 60.000 millones de euros. Vamos a ponerlo en pesetas: 10.000.000.000.000. Y en letras: diez billones de pesetas.

Ahora tenemos que pagarlo con Loterías, los aeropuertos, las pagas extras y una posible rebaja de las pensiones. Y también con una subida del IVA, el IBI, y el tabaco si fumas… Y no nos toca ni la pedrea de la actualización del sueldo.

Bueno, nos queda un consuelo. Si los niños pasan por Ciudad Real o por Castellón, podrán cruzar las pistas de aterrizaje de sus nuevos aeropuertos sin peligro… Porque no hay nadie que los utilice a pesar de los 1.500 millones de euros invertidos en ellos.

Pero me parece que no cruzan por ahí… ¡Qué mala suerte!

En fin, a ver si otro año nos toca algo…