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viernes, 19 de abril de 2013

LA HISTORIA Y LA ECONOMÍA SE REPITEN: Los Dalton y el viejo Harry con el 30%


Dodge City, Kansas
Far West
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Los habitantes de este lejano pueblo vieron llegar a lo lejos al corpulento sheriff State, que venía a quedarse.

Todos se alegraron con su presencia, hartos de los continuos robos de cabezas de ganado, que les hacían perder el poco beneficio que sacaban para mantener a sus familias.

Pero al viejo Harry se le vio escupir en el suelo cuando el sheriff pasó a su lado, con ancho sombrero y estrella de autoridad. Desde entonces decía cada día -a quien le quisiese escuchar- que no había estrellas suficientes como para cambiar su opinión de ése y todos los sheriffs.

Y transcurrieron los días tranquilos, sólo alterados por la larga sequía que ya había diezmado las vacas. Si al menos el sheriff trajese agua, decían algunos, cansados de que sólo se le viera contar los vasos de whisky que vaciaba en la cantina.

Pero una mañana de primavera fue cuando apareció la polvareda; no de un tornado, sino el anuncio de la llegada de los hermanos Dalton, montados en sus brillantes caballos.

No entraron en el pueblo: se dirigieron directamente a los cercados, abriendo las puertas principales y llevándose el ganado. En pocos minutos el polvo había desaparecido, y con él la supervivencia del pueblo.

Todos se preguntaron entonces por el sheriff State, que no se encontraba ni siquiera en el saloon. Y alguno avisó que estaba dormitando en la hamaca del porche de la prisión.

Cuando todo el pueblo se dirigió corriendo a por la autoridad, se vio de nuevo al viejo Harry escupir en el suelo; y dándose media vuelta musitó una frase de la que sólo se entendió algo sobre un 30%.

El pueblo, los Dalton y el sheriff; y el viejo Harry de Dodge, Kansas. Y un final económico que queda para el lunes. Porque es actual.