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lunes, 15 de abril de 2013

YO PARA SER FELIZ QUIERO UN CAMIÓN... No una prima de riesgo, Cristina


Como muchos ya sabéis, la semana pasada estuve varios días fuera de España. Lástima que sin tiempo de ver nada, pero lo bueno es que uno siempre coge perspectiva.

Lo primero que me llamó la atención fue la cantidad de locales llenos que puede tener una ciudad. Esto, que no debería ser digno de mención, viniendo de España puede resultar algo mayúsculo.

Durante los días fuera, sólo me encontré con tres locales vacíos. De ellos dos por reformas (había gente trabajando en el interior), y uno simplemente cerrado.

Cuando volví a mi ciudad, traté de realizar el mismo experimento: Fui a comprar el periódico y, a lo largo de una calle mediana, ya había batido el récord.

No creáis tampoco que he perdido comba de lo que se cocía en España, pues fui testigo del brote de optimismo ahogado después por el mandato de Bruselas: Hay que acelerar las reformas, o lo que es lo mismo, apretar más la soga.

En definitiva se trata, como apuntamos en el último artículo, de seguir dando martillazos a ver si alguno da en el clavo. El problema es que ya no nos quedan dedos donde golpearnos; tal vez por eso sería más bien el momento de cambiar de estrategia.

Y es que el dato de los comercios vacíos es tan significativo como ignorado, puesto que últimamente nuestros éxitos se miden en valores lejanos o extraños, normalmente del mundo financiero: Que si la prima de riesgo baja, que si España se financia más barato...

Precisamente me viene ahora a la cabeza una de las primeras críticas que recibí en los medios de comunicación al poco de surgir el blog, cuando me dispararon que hablar de tomates y zapaterías, de autónomos y pymes, tal vez no me dejaba ver la importancia de las grandes cifras y la mejora de nuestra economía.

Lo único que siento es no haber tenido entonces 18 años más, falda y chaqueta llamativas, y haberme llamado Christine Lagarde, Directora Gerente del Fondo Monetario Internacional. Porque tal vez al decir lo mismo que ella afirmó la semana pasada hubiera sonado con más fuerza a mi interlocutor:

"La mejora en los mercados de capitales no se está trasladando a la economía real y, por consiguiente, a la vida de los ciudadanos"

Pues sí, esa conclusión puede encontrarse de muchas formas en este blog. Y si le añadimos algún ejemplo de tomates, zapaterías, autónomos llamados María y Gonzalo, y parados como Pilar y Antonio, casi que pensaría que es ella la que escribe aquí.

Economía real. Y todo lo demás para ella. Para los ciudadanos. Para María y Gonzalo, Pilar y Antonio.

Si queremos salir de ésta...