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martes, 29 de noviembre de 2011

VAMOS A SALIR DE ÉSTA (I): La baja de la prima enferma

La tristemente famosa prima de riesgo española, o lo que es lo mismo, lo que España debe pagar en intereses por su deuda con respecto a Alemania, es como el termómetro de nuestra economía.

Hasta ahora, no hemos dejado de preocuparnos en ponerle hielo al termómetro para que baje: haciendo -por ejemplo- que el Banco Central Europeo compre nuestra deuda, cosa que no debería hacer por sus estatutos; y provocar así un descenso artificial de la prima de riesgo.

Es tanta la preocupación por hacer parecer bueno al enfermo -nuestra economía-, y que no se vea que tiene fiebre, que todos se entretenienen en buscar hielo.

Pero... ¿Alguien se ocupa de que el enfermo sane? Está claro que sólo así bajará definitivamente la fiebre; y no haciendo descender el termómetro artificialmente.

Pero hablemos ahora de la fiebre, es decir, de la deuda que tiene España y los intereses que pagamos, pues los calificativos que a menudo se usan para ellos son tan alarmantes como: astronómicos, disparatados, impagables...

Como nos gusta hablar de barcos, hoy vamos a ir contracorriente, y diremos -superando ese oleaje de pesimismo- que... ¡Nuestra deuda pública no está tan mal! Es más, hasta cierto punto tiene una salud aceptable.

1) Astronómica:

España tiene una deuda pública equivalente al 70% de lo que el país produce anualmente (el PIB). Alemania alcanza un 83%, Francia  85%, Italia 120%, EEUU 100%...

Por tanto, desde este punto de vista, no es tan elevada.

2) Disparatada:

De acuerdo, se ha disparado en los últimos años debido a una política de excesivas alegrías, incluso con gastos del todo injustificables: lo disparatado ha sido sobre todo no pensar en los malos tiempos que se nos venían encima, manteniendo a raya el gasto de la Administración.

Por eso es una pena tener ahora unos niveles de deuda que, aun asequibles, podrían ser mucho menores tras el boom inmobiliario, donde el Estado recaudó mucho dinero.

3) Impagable:

Estos días hemos oído cómo tenemos que pagar hasta un 7% de interés por nuestra deuda, lo cual es insostenible.

Ello resulta totalmente cierto: no podemos pagar un 7% por toda nuestra deuda, porque sería imposible generar cada año el dinero para pagarla. Pero no hay que olvidar que sólo estamos pagando esos altos intereses por la deuda que emitimos ahora -que las cosas están tan mal-, pero no por la anterior.

De hecho, la media de los intereses que pagamos por nuestra deuda es del 3,9%. Y si tenemos en cuenta que los precios están subiendo un 2,9% (el IPC), los intereses reales se quedan en el 1%. Y esto por ahora sí es llevadero.

Por tanto, nuestra economía tiene la fiebre alta, pero no de muerte. Así que no tiene sentido estar únicamente centrados en bajar ese termómetro -la prima de riesgo-: hay curar su enfermedad.

¿Y qué enfermedad es ésa? La veremos mañana, pero seguro que ya la estáis adivinando...