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lunes, 22 de septiembre de 2014

COGER LA ECONOMÍA POR EL MANGO: ¿Y usar disolvente?

Basilio llevaba más de 15 años al frente de su frutería en la calle de la Esperanza. Fruta barata ahora, si es que la compran, solía pensar, mientras se cuestionaba la salud de las generaciones futuras que no crecían comiendo naranjas, manzanas y el más exotico kiwi, sino "brebajes" artificiales con sabor a ellos.

Emilio era más nuevo en el barrio, pues había venido a la vez que la sucursal de su banco, que con sus ventanales enormes e impecable aspecto, invitaba a pasar. Por no decir de sus enormes carteles con personas sonrientes que afirmaban haber recibido todos los créditos del mundo. 

Y entre señora y señora llevandose melocotones, y otros de más caro vestir que apuntaban a los mangos, Basilio se animó un día a entrar en la vecina sucursal:

- Emilio, que necesito un crédito, disparó como queriendo parecerse a los de los sonrientes carteles.

- ¿Y para qué lo quieres, Basilio?

- Pues para qué va a ser, para poder llegar a fin de mes.

- Sabes que me encantaría, respondió con algo de suficiencia Emilio, pero si no consigues llegar a fin de mes con tu propio negocio, nosotros no podemos ayudarte.

- ¿Y eso, Emilio?

- Pues porque tú no eres lo que se llama "demanda solvente de crédito"

Y mientras Basilio se preguntaba si en vez de solvente necesitaría disolvente que usar en la sucursal, nosotros nos quedamos esperando al jueves para el fin de nuestra historia.