ÚLTIMOS COMENTARIOS

viernes, 30 de septiembre de 2011

jueves, 29 de septiembre de 2011

LA BOLSA ESTOS DÍAS (II): Soy un truhan, soy un señor


(Continuación del artículo de ayer)


Va a dar comienzo la carrera de caballos entre BOLSA, BONOS, ORO y EFECTIVO. Pero antes corres a la taquilla para poner tus apuestas.

Estos son los distintos tipos de inversores que hay:

A) Muy poco arriesgado:


Inviertes el 75% de tu dinero en ORO y EFECTIVO; un 25% en BONOS Y BOLSA.

De esta forma, cuando vaya pasando el tiempo, conservarás lo que tienes; y sacarás algo de beneficio por la subida del oro. Ganarás sólo un poco con tus bonos y la bolsa. Además, caso de que el país de donde son los bonos (Grecia, Portugal, España, etc.) quiebre, te quedarás sin una cantidad pequeña de dinero.

Siendo este tipo inversor, lo normal es que no pierdas dinero, y si lo haces es muy poco.

B) Riesgo medio:

Inviertes un 25% en cada lugar: BOLSA, BONOS, ORO y EFECTIVO.

De esta forma, si todo va bien, ganas un buen dinero. Además, si alguno de esos productos va mal, se compensará con otros que vayan bien. Podría suceder que todo bajase, pero es una probabilidad remota.

Así, este tipo de inversor lo normal es que gane más que el muy poco arriesgado, pero puede perder dinero si las cosas no le van bien.

C) Riesgo alto:

Inviertes un 75% en BOLSA Y BONOS; un 25% en ORO Y EFECTIVO.

De esta manera, puedes hacer mucho dinero si las cosas van bien. Pero siempre que la bolsa suba, y los países que han emitido los bonos que tú has comprado no quiebren.

Si todo va mal, al menos no perderás lo que tiene tienes en oro y efectivo. Pero como has metido en esto poco dinero, las pérdidas serán en general grandes.

¡Y salen los caballos! La carrera es muy interesante, porque está muy igualada; salvo la yegua BOLSA, bastante rezagada desde el principio.

Como la economía va mal, las empresas también. Si te has hecho con acciones de esas empresas en la bolsa, ves cómo van perdiendo valor. Así, cada semana vemos que la bolsa baja y baja. A veces sube un poco, para luego descender de nuevo.

El motivo reside en que ahora los dirigentes y agentes económicos hablan mucho de economía, pero toman pocas medidas. Y sobre todo, no se ocupan de la economía real: el crecimiento, creación de puestos de trabajo, tranquilidad social... Por tanto, las empresas y sus beneficios descienden; y tu dinero invertido en las acciones de esas empresas también.

ORO va el primero, tres cuerpos por delante del resto. El público grita de puro estremecimiento, porque la mayoría ha apostado dinero a ese caballo.

Como nadie se fía de la situación económica, la mayoría de inversores tiene algún dinero metido en oro. Así, hay una gran demanda del metal, y dado que su producción es bastante pequeña (lo que se extrae de las minas), el precio sube mucho.

EFECTIVO, como su nombre indica, no da sorpresas: marcha en segundo lugar, a un ritmo estable. Llegará seguro a la meta en los puestos de cabeza.

El dinero lo tenemos en una cuenta corriente en diversos bancos, y algo en billetes. Por tanto, no sufrirá pérdidas. No ganaremos prácticamente nada (sólo el interés que nos dé la cuenta corriente, que es muy poco), pero no perderemos.

Y BONOS causa inquietud entre sus apostantes, porque tras un inicio prometedor, ahora va casi igualado por atrás con BOLSA. Sus apostadores están temblando, ya que no saben si llegará a la meta.

Hasta ahora parecía que los bonos eran algo muy estable, porque consistían en prestar un dinero a los estados (Grecia, España, Alemania, etc.), para recuperarlo al cabo de pocos años con los intereses. Pero como algunos países están a punto de quebrar ahora, puede que se pierda el dinero invertido.

¡Y termina la carrera! Ha llegado OROS en primer lugar, EFECTIVO en el segundo, luego BONOS, y por último BOLSA muy rezagada.

La gente se agolpa en taquilla para recoger el dinero de sus apuestas. No ha habido grandes ganadores, pero muchos han recuperado lo que metieron, pues había pocos dispuestos a arriesgar.

Pero… Un momento… Hay una persona en el público que no para de dar saltos… ¡Qué raro! Pero si es Juan Lanzado... El hombre más arriesgado del hipódromo.

¿Se ha vuelto loco? Si todo el mundo sabe que siempre apuesta a ese desastre de yegua que es BOLSA, y ha llegado la última: ¡Con cuatro cuerpos de desventaja!

Este Juan está realmente ido... Se va para la taquilla diciendo que se ha "puesto corto"… Pero espera… ¡Que está cobrando mucho dinero!

Estos días se habla mucho de las “posiciones cortas” en bolsa. De hecho, ha habido una famosa aparición de un broker en la BBC (que luego ha resultado ser prácticamente un aficionado) diciendo que gracias a esas posiciones se estaba haciendo millonario con la crisis.

Las "posiciones cortas" o "ponerse corto", no es otra cosa que “apostar” a que la bolsa caerá. Es decir, apuestas a que el caballo pierda.

¿Qué pasa si el caballo no pierde, si la bolsa o las acciones por las que has apostado suben?: Que te quedas sin dinero. ¿Y si efectivamente la bolsa o esas acciones bajan?: Pues ganas; y puede que mucho dinero.

Como Juan Lanzado sabía que la yegua BOLSA era realmente penca, que no estaba bien cuidada, no le daban de comer casi ningún día, y parecía más un galgo que un caballo de lo delgada que estaba…

¡Apostó a que llegaba la última! Y como era de esperar, en ese puesto llegó. Y por esta vez, Juan ganó una montaña de dinero.

En estos momentos en que la economía está tan mal, y no se toman medidas reales que la mejoren, lo normal es que la bolsa y las acciones de la mayoría de las empresas bajen.

Los tachan de malvados, especuladores, carroñeros y otros adjetivos malsonantes; pero indudablemente hay inversores que apuestan a que la bolsa cae... Y ganan.

Cuando salía del hipódromo con los bolsillos llenos de dinero, la gente insultaba a Juan Lanzado.

Él ponía cara de “ande yo caliente y ríase la gente”, mientras murmullaba para sus adentros: “¡Que hubiesen cuidado y dado de comer a la yegua!”

Y Juan Lanzado fue desde ese día un villano, pero feliz.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

LA BOLSA ESTOS DÍAS (I): Una apuesta en la Zarzuela

Seguir la bolsa estos días es una locura. ¿Cómo es posible que suba y baje a cada rato?

Para entenderlo hay que tener presente la situación económica actual, pero también el funcionamiento de la bolsa, que es puro sentido común…

Un día decides ir a las carreras de caballos en el hipódromo de la Zarzuela. En realidad sólo corren cuatro caballos, y tienes que decidir a cuál apostar.

Además vas gastar un millón de euros, porque eres un parlamentario con tres pagas. Los caballos se llaman Bolsa, Bonos, Oro y Efectivo.

Si eres un gran inversor, podemos decir que tienes básicamente 4 opciones donde emplear tu dinero:

- Bolsa: Se trata de acciones de empresas, que se compran en la bolsa, bien la española, alemana, norteamericana, etc. Pero nos centraremos en la española. Esas acciones suben o bajan todos los días, con lo que puedes ganar o perder a diario. Incluso, como en los momentos actuales, puedes obtener grandes beneficios o pérdidas en un solo día.

Cuando vemos que las acciones de una empresa, o toda la bolsa española en su conjunto, han subido un 2% o bajado un 4%, quiere decir que el valor de tus acciones suben o bajan en ese porcentaje.

- Bonos: Aquí inviertes una cantidad a un plazo y unos intereses fijos. Por ejemplo, puedes comprar bonos del Estado españoles, griegos o alemanes. También pueden ser bonos privados: del Banco de Santander, Telefónica, etc.

Por ejemplo, puedes invertir un millón de euros en bonos españoles a cinco años con un interés del 5,5%. Esto significa que dentro de cinco años tendrás tu millón de euros y el dinero ganado por los intereses.

Aquí el valor no sube ni baja a diario. Y sólo tienes el riesgo de que ese país o empresa que emiten los bonos quiebren. En este caso puedes perder todo el dinero invertido o al  menos buena parte de él, porque no te devuelven ni los intereses ni el dinero que has metido.

Por esto, ahora que se habla de la quiebra de Grecia, hay tanto pánico: porque los que han comprado bonos griegos –fundamentalmente los bancos- perderían su dinero.

Otra solución que está pensando Grecia es pagar sólo el 50% del dinero que debe. En este caso, al pasar los cinco años, no sólo no cobrarías los 55.000 euros de intereses, sino que además recuperarías únicamente 500.000 euros en vez del millón que invertiste.

- Oro: Puedes comprar oro en un mercado especializado en metales. La ventaja de este metal es que como hay poco y su producción es prácticamente la misma cada año, tiene un valor bastante estable. De esta manera, puedes estar seguro de recuperar tu dinero si tienes que venderlo. O de ir ganando un poco cada año, ya que anualmente desde hace muchos años va subiendo.

Pero el oro se considera también un “valor refugio”, es decir, lo que todo el mundo compra cuando no confía ni en la bolsa ni en los bonos. Entonces, como el oro que hay es escaso, sí que sube mucho de valor, porque todo el mundo quiere comprar el que hay.

Luego, cuando la economía se pone mejor, los que han comprado como “valor refugio”, lo venden de golpe, y entonces el oro baja. Pero a largo plazo, aparte de estas compras y ventas del oro para usarlo como refugio, su valor es bastante estable, y sólo va subiendo poco a poco cada año.

- EFECTIVO: Te queda también la opción de tener tu dinero en billetes, o en una cuenta corriente o similar, de forma que no baja ni sube su valor (dejamos fuera otros factores como el tipo de cambio).

Si lo tienes en un banco, tienes el riesgo de que el banco quiebre y no te devuelva todo el dinero de tu cuenta. Así que puedes tenerlo o en billetes o en varios bancos, tanto españoles como extranjeros, para evitar depender de uno solo.

Queda poco para que comience la carrera, y -entre nervios- tienes que decidir a qué caballo apostar:

- BOLSA se trata de una yegua que te puede dar mucho dinero, porque como es un poco mala, apostar por ella es barato. Pero si le da por correr ese día y gana, obtienes un buen montón de dinero.

Ahora que la economía está tan mal, poca gente quiere comprar acciones de empresas. Por eso las acciones están baratas. Pero la ventaja es que si de repente viene una noticia buena, suben mucho. Aunque si viene una mala se hunden. Así que invertir en bolsa es arriesgado, pero con posibilidades de grandes beneficios.

- BONOS es un caballo que últimamente ha dado malas sorpresas. Hasta ahora siempre tenía buenas posibilidades de ganar y la gente apostaba por él. Pero en las últimas carreras se le ha visto bastante agotado, e incluso en la última pareció que no iba a llegar a la meta.

Los bonos privados y sobre todo los del Estado, hasta ahora eran considerados como un valor estable y seguro: metías en ellos tu dinero y lo recuperabas con intereses al cabo de unos años. Ahora con la posible quiebra de Grecia y otros países, han dejado de ser seguros, y la gente ha perdido buena parte de la confianza en ellos.

- OROS es un animal muy seguro. Nunca ha fallado desde que empezó a correr. No corre mucho, pero siempre llega a la meta en una buena posición. Y sobre todo: nunca pierde. Así que casi todo el mundo apuesta por él algo de dinero.

Como hemos dicho antes, el oro está presente en las inversiones de cualquier adinerado, puesto que es una sólida base frente a los vaivenes de la economía.

- EFECTIVO es el caballo seguro. Tiene la gran ventaja de que siempre recuperas el dinero de la apuesta. Así que la gente del hipódromo, cuando no sabe lo que hacer, apuesta por él.

Aparte del dinero que necesitan para vivir, los inversores también tiene parte de su dinero en efectivo como refugio frente a que todo lo demás se venga abajo, y no perder así todo y quedarse sin nada.

¡Y comienza la carrera! Pero como nuestros seguidores tienen tiempo limitado para leer este blog, decimos como en las películas…

Continuará… Mañana

martes, 27 de septiembre de 2011

DEUDA DEL ESTADO: El calvo pasa de largo

“Hemos acompañado tus ilusiones durante muchos años”
“Ya es hora de que tus sueños se cumplan”
“Porque tus ilusiones van a hacerse realidad”

Con semejante introducción, podemos imaginar que nos van a nombrar parlamentario en excedencia con pensión vitalicia… Pero no. Se trata de un anuncio que nos lleva martilleando unos cuantos días, y que finaliza así: “Sale a bolsa Loterías del Estado”. Sí, la del famoso calvo que anunciaba el Premio Gordo por Navidad.

¿Qué significa esto? Pues que como tenemos una deuda enorme, hemos tenido que empezar a vender bienes públicos para pagar los intereses. De esta forma, si en un momento dado el Banco Central Europeo deja de comprar nuestra deuda, podremos aguantar algo más.

Vender una plaza en Madrid, el puerto de Barcelona o el acueducto de Segovia llamarían mucho la atención, así que se han empezado a vender bienes menos comprensibles por el público en general. Y tras poner en manos privadas la gestión de los aeropuertos, ahora le ha tocado el turno a la empresa pública Loterías del Estado.

Podemos consolarnos con que peor le ha ido a Grecia, que ya no guarda ni las formas: ha tenido que vender a una empresa estatal China su puerto más importante: el Pireo. Pero a nosotros nos está llegando el turno.

Así que el Gobierno ha decidido vender el 30% de Loterías del Estado. Y de esa forma, en vez de cobrar año tras año los beneficios que saca de los ciudadanos (con nuestras bonolotos, primitivas, quinielas y no digamos ya con el sorteo de Navidad), ahora vende un buen trozo para hacer caja.

¿Qué va a ganar el Estado con esa venta?: Pues si la valoración estimada de Loterías es de 21.000 millones de euros, ganará unos 7.000 millones.

Tengo que decir que, en cuanto me enteré de la noticia, me puse muy contento. Podría llamar a mi primo Antoni, médico en un hospital público de Tarragona, para decirle que no se preocupase por la paga de Navidad que la Generalitat de Cataluña va a quitarle para ahorrarle a las arcas autonómicas 70 millones de euros.

Si el Estado va a recaudar 7.000 millones con la privatización de Loterías, que ha “acompañado nuestras ilusiones durante muchos años”, seguro que podrá dedicar tan sólo el 1,1% a pagar los 77 millones de euros. Y así la Navidad seguirá siendo para el personal sanitario catalán sinónimo de paz, felicidad y el Gordo; y no del gran recorte.

Pero pensé llamar antes a mi amigo Luis, camionero, y que cada día sufre las obras inacabadas en las carreteras de Granada, porque no hay dinero para terminarlas. Si el Estado invirtió el año pasado únicamente 12.000 millones de euros en las infraestructuras de toda España, ahora que recibe un extra de 7.000 millones, se podrán terminar esas obras.

Y también se completarán las infraestructuras de Almería, toda Andalucía, media Galicia, llevar el AVE a Extremadura, y darle un poco a Portugal para que financie el suyo hasta Lisboa… Le diré: primo, “ya es hora de que tus sueños se cumplan”.

Finalmente, como estaba viendo las noticias, me enteré de que 50 niños tienen que cruzar peligrosamente cada día la N-VI por el arcén para llegar a su colegio. Pues nada, “vuestras ilusiones van a hacerse realidad”, y el millón de euros que cuesta el paso elevado, se podrá costear seguro con el 0,001% (vamos, calderilla) de la venta de Loterías…

Pero… Vaya, nos ha pasado como con el sorteo de Navidad: siempre toca lejos. Parece que de la venta de Loterías no nos va a tocar ni el reintegro.

¡Qué mala suerte! Resulta que el conjunto de todas las administraciones públicas en España tuvieron más déficil del permitido el año pasado. En concreto se pasaron por 60.000 millones de euros. Vamos a ponerlo en pesetas: 10.000.000.000.000. Y en letras: diez billones de pesetas.

Ahora tenemos que pagarlo con Loterías, los aeropuertos, las pagas extras y una posible rebaja de las pensiones. Y también con una subida del IVA, el IBI, y el tabaco si fumas… Y no nos toca ni la pedrea de la actualización del sueldo.

Bueno, nos queda un consuelo. Si los niños pasan por Ciudad Real o por Castellón, podrán cruzar las pistas de aterrizaje de sus nuevos aeropuertos sin peligro… Porque no hay nadie que los utilice a pesar de los 1.500 millones de euros invertidos en ellos.

Pero me parece que no cruzan por ahí… ¡Qué mala suerte!

En fin, a ver si otro año nos toca algo…

lunes, 26 de septiembre de 2011

DECISIONES ECONÓMICAS: el turbante de nuestros dirigentes

Ayer, entre un par de cervezas, un amigo me contó el extraño sueño que había tenido pocos días antes:

Iba un señor con con traje y corbata caminando por el desierto. Bueno, en realidad no caminaba, porque sus pies estaban como a un palmo del suelo. Hacía un calor insoportable

De repente se encontró con un beduino sentado en la arena. Estaba mirandole fijamente a los ojos, mientras el del traje observaba el cubo lleno de agua que el habitante del desierto tenía a sus pies.

Iba nuestro personaje a abalanzarse sobre el preciado bien, cuando el beduino le soltó: "Extranjero, tengo para ti tres noticias: Una es mala, otra buena y la última tal vez mortal".

El de la corbata se quedó perplejo. No estaba precisamente para juegos. Pero se llenó de paciencia y le siguió la cuerda al sedente, mientras se achicharraba de calor:

- ¿Cuál es la mala?

Sacó entonces el beduino un pequeño frasco y vació su contenido en el cubo y su agua. Al ver la cara de sorpresa de su interlocutor, el árabe comentó al extranjero que acababa de echar un potente veneno en el agua.

Reprimiéndose las ganas de estrangular al beduino con su propio turbante, el encorbatado continuó:

- ¿Y cuál es la buena?

Que este veneno sólo te afecta a ti –siguió el beduino–, así que te llevarás el cubo con el agua y tendrás que vaciarlo en el lugar más apropiado. Si actúas con sabiduría y sentido común, el cubo volverá a llenarse de agua fresca y vivirás...

Pero si malgastas el agua y la pierdes, morirás. Ésta es la tercera noticia.

Cogió el del traje el cubo deseando estampárselo al beduino. Pero no pudo, porque había desaparecido.

Siguió entonces el protagonista caminando por el desierto maldiciendo su suerte y la centenaria historia de sus habitantes. La cabeza le estallaba, por el calor y de darle vueltas a las tres noticias. Estaba él como para pensar mucho…

Así, medio mareado, se topó con un bereber. “Lo que me faltaba –pensó- otro adivino”. Pero éste no le propuso más acertijos, sino que le pidió un poco de agua para echar en su tinaja.

Aparte de que el entrajetado no tenía ninguna gana de compartir su agua, vio que la tinaja tenía agujeros por todos lados. Así que despachó al nuevo personaje con una mueca de desprecio. “¡Vas tú listo!” -murmulló-, y siguió caminando.

Al poco, se encontró con un tuareg. “Vaya, otro que me pide algo; seguro” -pensó-. Estaba el nuevo habitante del desierto debajo de un palo largo y delgado. Seco. Y mientras nuestro protagonista lo miraba, le dijo el tuareg: “Mi palmera. O lo que era mi palmera. Se ha secado”.

“Lo siento, amigo”. Dijo entre condescendiente y displicente el de la corbata. “¿Me la riegas un poco?” –suplicó el tuareg-. Como el protagonista no se desenvolvía bien en el lenguaje del desierto, le respondió en español: “Ya si eso te digo luego”. Y continuó su camino.

Al fin, se encontró con varias gallinas. Pensó que era un espejismo… Pero no. Cuando cogió los tres huevos que habían puesto, se convenció de que su suerte podía cambiar.

Y aunque ya no le quedaba ni media neurona fresca, pensó: “si me como los huevos que hay y le doy el agua a las gallinas, tendré más huevos, con lo que no me moriré de hambre”.

¡Perfecto! Así que cogió el cubo, y cuando lo iba a volcar en el bebedero de las gallinas... Salió corriendo, buscó al hombre de la tinaja agujereada, y volcó el agua en ella. Perdió el agua. Y murió. Tal y como le había avisado el beduino.

Mi amigo se despertó del sueño-pesadilla en ese momento. ¡Qué historia más rara! Y con final tipo Almodóvar... Desde luego pensó que la cena a base de arroz con dátiles le había sentado realmente mal. Para qué habría ido a un restaurante libanés...

Pero sobre todo se decía: "¡Será tonto el del traje y corbata del sueño! Vamos para estrangularle...", se dijo. "Aguantándole toda la pesadilla, para que luego el tío vaya y le dé todo el agua al de la tinaja agujereada". Ya estaba de mal humor, y eso que sólo había sido un mal sueño...

Tras arreglarse para ir al trabajo, se compró un periódico económico. Agarrado a su taza de café en el bar de siempre, leyó las noticias de portada antes de salir disparado a su despacho:

- La Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM) necesita una inyección de 10.000 millones de euros antes de fin de año, para poder cumplir con sus compromisos de deuda.

- Las hipotecas han caído un 47% en julio con respecto al mismo mes del 2010.

- El turismo en España crecerá este año en número de personas un 9%, y el gasto de cada turista un 8%. El crecimiento más alto de toda la historia.

Y por fin:

- El Gobierno y la Unión Europea se comprometen a hacer lo que sea por asegurar los recursos necesarios a la banca.

Mi amigo se puso indignado:

- ¿¡Es que nuestros dirigentes no tienen sentido común!? ¿Cómo es posible que le den más dinero público a la banca, a la CAM?

- ¿Pero a qué se dedican? ¿Van a echar nuestros recursos en la tinaja agujereada que son los bancos? Y eso después de haber fomentado y regado el sector inmobiliario, que ahora estaba seco…

- Pero si no paramos de darle todos los recursos públicos a la banca..., y el agua se les va por los orificios tapando sus deudas, sin que el resto veamos ni un préstamo…

- ¿¡Quén va a poner coto a la barra libre de dinero para los bancos!? ¿No tendría más sentido volcar nuestros recursos en el turismo y otros sectores que tiran de nuestra economía?

- Y sobre todo: ¿Cómo iba a crecer la economía? ¡Si estamos todo el día viendo cómo tapamos el agujero del Estado y el de la banca, y las gallinas muertas de sed y muriéndose! Hoteles, restaurantes, bares... Caso de dar ayuda a alguien, ¿no habría que centrarse en nuestros sectores más competitivos?

Cerró mi amigo el periódico y se dispuso a pagar... Pero se le fue la cabeza a la foto de portada: La última sesión del Parlamento. Los diputados despidiéndose entre ellos... De traje y corbata. Caminaban, pero como a un palmo del suelo... De la vida real.

viernes, 23 de septiembre de 2011

EUROPA TRES DELICIAS: Economía a domicilio

Nos disparan estos días los medios de comunicación la ayuda que países de la Unión Europea como Italia (España ya lo hizo) están pidiendo al gobierno chino: Intentan que les financie la gran deuda que tienen.

Pero claro, luego ellos vienen con exigencias, que son chinos y no tontos: Ya han pedido que se derriben las pocas barreras que quedan en Europa a sus productos. Pero sobre todo han pedido una cosa: Que les dejemos ser débiles.

¿Débiles? Sí, como suena. O más precisamente: que dejemos que el yuan –su moneda– sea una moneda débil. Han entendido perfectamente el juego de las monedas a nivel internacional.

Y esto no es un cuento chino…

Antonio López iba hace poco tiempo por una carretera secundaria conduciendo a casa de sus padres. Tenía que pedirles parte de su escasa pensión, y poder así pagar los libros escolares de sus hijos.

Tras esquivar tres socavones, finalmente encalló en uno. Su coche, con más de seis ITVs, murió. Y Antonio tuvo que echar mano también de los ahorros de sus padres: 10.000 euros. Para comprar uno nuevo.

Tenía dos opciones: utilitario Seat o un enorme coche chino –por el mismo precio–. Se dirigió al concesionario nacional, donde el comercial, tras casi darle un abrazo por entrar, le mostró un coche. 10.000 euros. Justo.

A continuación, se marchó al concesionario de la marca china. Tras guardar –aquí sí– unos minutos de espera, un amable vendedor le enseñó un coche que parecía de lujo. Y enorme.

Al ser un concesionario recién instalado, el comercial le dijo que los precios estaban aún marcados en moneda china. El coche valía 10.000 yuanes. Como un yuan valía un euro, se quedaba en 10.000 euros.

Entonces Antonio pensó: “Para eso me compro el Seat, que me da más confianza y sirve para crear trabajo en España”. Y decidió marcharse del concesionario chino. Sin coche.

Pero el comercial chino resultó ser un espía de ese país. Con un micrófono instalado en el botón de su camisa: Toda la conversación había sido escuchada por un funcionario del Ministerio de Economía chino en Pekín.

Al temer el funcionario que comenzase una bajada de la venta de coches chinos, llamó inmediatamente a su  Ministro de Economía, que rápidamente modificó el tipo de cambio del yuan: ahora un euro valía dos yuanes en vez de uno.

El director del concesionario chino en España, recibió al instante un sms de la embajada de China en Madrid (cómo se coordinaban los chinos…), y cerró herméticamente las puertas del concesionario. Para que Antonio no se fuera sin el coche.

Se le acercó entonces por la espalda de nuevo el comercial, que le dijo con cara muy sonriente: “Perdone señor. El coche vale 10.000 yuanes, pero como ahora le damos dos yuanes por cada euro, se le queda en 5.000 euros”.

Antonio se quedó de piedra. Casi abrazó al empleado, pero se acordó de que eso no se hacía en su cultura. Sacó 5.000 euros y se llevó el coche chino, con los otros 5.000 en el bolsillo. Ya no se acordaba de los beneficios que tendría para España la compra del Seat.

Inmediatamente, el director del concesionario envió los 5.000 euros a China, y llegaron al Ministerio de Economía. Allí el funcionario contó los 5.000 euros, vio que cada euro valía ahora 2 yuanes, y firmo el recibí de 10.000 yuanes.

Y el funcionario acabó condecorado con la Medalla de Honor del Partido Comunista Chino, porque vendía todo y no se quedaba con nada: Siempre anotaba 10.000 yuanes por cada coche que vendía (aunque a veces fuesen a cambio de 10.000 euros y otras de 5.000).

Cuando volvía el funcionario chino con su Medalla de Honor para ponerla en la mesa de su despacho, se dio cuenta de otra cosa: como un Kg. de naranjas españolas valía 2 euros, cuando el yuan estaba a un euro había que comprarlo por 2 yuanes. Y ahora que necesitabas 2 yuanes por cada euro, las naranjas españolas salían por 4 yuanes.

¡Perfecto! Los ciudadanos chinos dejarían de comprar naranjas españolas, que eran ahora más caras, y comprarían fruta china. Con lo que el funcionario se marchó a que le diesen otra Medalla de Honor.

Y fue entonces cuando Europa se dio cuenta del truco chino: bajar al máximo su moneda –el yuan– de tal forma que a los europeos les compensase comprar productos chinos y no europeos: ¡habían inundado Europa y el mundo del "made in China"!

Ahora se podía entender por qué los chinos estaban felices con poder subir y bajar el valor del yuan según les conviniese. Y por qué arrugaban la frente cuando les insistían en que dejasen de usar ese truco.

Y lo peor de todo: Europa no podía hacer lo mismo, porque el euro, el dólar, y todas las monedas occidentales, subían y bajaban por las leyes del mercado –oferta y demanda-. Y China lo hacía a su antojo.

Pero Europa se hartó, dio un golpe en la mesa, e hizo lo que no había hecho hasta ese momento: se unió por algo…¡Por la causa anti-china!

Juntó entonces todos los barcos de guerra europeos que pudo, y los envió rumbo a Asia, para que el Presidente chino entrase en razón. “¡Y que se entere de quién manda aquí!”, se decían los dirigentes europeos unos a otros.

Pero entonces, de repente, se recibió un fax en Bruselas, en chino con traducción al alemán:

“Queridos europeos:

Ayer vuestro Antonio López compró un coche chino en España. Por cierto, un coche maravilloso.

Iba a pagarnos 10.000 euros por él. Pero le dijimos que nos diera sólo 5.000. Esos euros los recibí al día siguiente de parte de nuestro camarada gerente del concesionario.

En este último año, hemos tenido un millón de antonios en Europa que han comprado un millón de coches chinos. Y hemos recibido de nuestros camaradas en los concesionarios 5.000 millones de euros, que hemos guardado con cariño en el Banco de China.

Llegan a mis oídos rumores de que ciertos barcos vuestros vienen hacia China. Os ruego me confirméis con qué finalidad, para decidir si vendemos de golpe los 5.000 millones de euros que tenemos aquí, inundo el mercado con vuestra moneda, hago bajar el valor del euro de golpe, y hundo así vuestra moneda... Y con ella vuestros países.

Con gran afecto. El Presidente chino”.

Los periódicos -al día siguiente- sacaron la foto de una imponente flota europea frente a las costas chinas…

…Disparando salvas de honor por la llegada del nuevo año de su calendario.

jueves, 22 de septiembre de 2011

PERDÓNAME, JOSÉ LUIS, PERO ESO... NO. Carta al Presidente del Gobierno

Estimado José Luis:

Ahora que te vas, que te estás yendo, déjame decirte que me gusta poco la política. Y más la economía.

Tal vez por eso no suelo personalizar los juicios acerca de "nuestros dirigentes”: no les pongo nombre y apellidos. Hasta que a veces alguno cruza una línea, y se vuelve insensible a los problemas comunes. Y sé que tú no lo eres. Insensible. José Luis.

Pero ayer te oímos decir en el Congreso que te “sientes” responsable del paro en España.

Perdóname, José Luis, pero eso... No

No te puedes sentir responsable del paro: eres responsable del paro; que no es lo mismo.

En esta época en que nuestros políticos –todos– se acercan al calor de la notoriedad de los medios de comunicación, y huyen de las malas noticias…

Cuando nuestros dirigentes no paran de reunirse a nivel autonómico, nacional, europeo y mundial, sin tomar ninguna decisión que nos alivie al común de los mortales el día a día…

Mientras el tiempo se os pasa hablando de macroeconomía, planes de estímulo y otros conceptos abstractos, y nuestros bolsillos se desangran. Si es que aún les quedaba algo….

Perdóname, José Luis, pero eso... No

Porque nosotros no sentimos que estamos en paro: lo estamos. Tirados.

Porque nosotros no sentimos que tenemos que pagar la hipoteca: la pagamos. O no. Y nos embargan.

Porque nosotros no sentimos que tenemos que abonar impuestos, IBIs, tasas y parquímetros: los abonamos. Para qué: No se sabe. Y el campo sin abonar.

Perdóname, José Luis, pero eso... No

El paro no se siente, se sufre o se ve. Y nosotros no vemos cinco millones de parados, ni un 21% de paro.

Nosotros contemplamos a nuestro vecino José, que ha tenido que irse con su mujer e hijos pequeños a vivir con los abuelos al pueblo. Porque llevan en paro –los dos– más de un año.

Nosotros sufrimos con nuestros amigos Antonio y Lucía, que van al mediodía al comedor de Cáritas –quién se lo iba a decir–, para que sus hijos no se enteren de que los zapatos salen del ahorro en comida.

Nosotros hemos visto a la estudiante María, aparejadora, trabajar fregando suelos. Y a sus padres llorar: por ella y por los domingos de trabajo para costearle los estudios.

Perdóname, José Luis, pero eso... No

No sientas que eres responsable, José Luis, lo sentimos nosotros. Tú eres el responsable. El Presidente de todos. Tan lejano. Que no nos sientes. Y no lo parecías. Lo siento.

No quiero acabar, José Luis, sin pedirte dos favores:

Si ves a Mariano, que lo verás, dile por favor que deje de insistir en que creará miles de empleos. Puede contratar varios asesores, y con ello aliviarles a ellos del paro. Pero esos miles de puestos los tendremos que crear nosotros, los ciudadanos.

Los políticos, con que no estorbéis, suficiente. Pedimos tan poco, que si no nos cobráis el IVA de las facturas que a nosotros no hay manera de que nos paguen, os haremos fiesta.

Y dile a Alfredo que si quiere, que les cobre más impuestos a los ricos. Que les quite la mansión, el Mercedes o el avión. Pero que no lo haga en mi barrio. Que el rico que tenemos ha contratado de chófer a mi primo. Y vuelve temblando cada noche, porque el rico no para de decir que a este paso se marchará a Luxemburgo.

Mi primo quisiera ser rico, pero como no lo es, al menos trabajar para el rico. No quiere cursos de formación con el dinero que le quitéis al rico. Que se acaban, los dos: los cursos y los ricos. Y los cursos a veces ni los dan...

Con todo el afecto que puedo sentir,

J.A.

martes, 20 de septiembre de 2011

CRISIS GLOBAL: El día que acribillaron al Sheriff Timothy

Recuerdo a mi padre decirme de pequeño: “Hijo, si ves una pelea en la calle, no te metas; o acabarás recibiendo tú”. Sabiduría popular centenaria. Seguro que los Padres Fundadores de EEUU dijeron lo mismo a sus vástagos. Pero tal vez alguno olvidó transmitirlo…

La semana pasada vimos cómo la bolsa empezó una subida, que algunos intuyeron como el inicio de la recuperación en Europa. La causa: las expectativas generadas ante varios hechos. A saber: 

- Ángela Merkel y Nicolás Sarkozy habían tenido una videoconferencia con el Presidente griego, para discutir sobre la crisis de su país.

- El Banco Central Europeo comentó que podría empezar a hablarse de eurobonos.

- Los ministros de economía de la Unión Europea se reunieron para estudiar la próxima ayuda a Grecia.

Repetimos los verbos empleados en esas tres noticias positivas: “discutir”, “empezar a hablarse” y “reunieron”. Así podremos juzgar con claridad el resultado tras ellas: nada. O mejor dicho: una nueva caída en la bolsa ayer.

Porque esos verbos y esas noticias pueden animar a los ministros, e incluso a algunos espectadores. Pero cuando te juegas el dinero -como ocurre en la bolsa-, son otros los verbos que quieres escuchar: “decidieron”, “ejecutaron” o algo con un mínimo de realidad.

Por otro lado, por primera vez en la historia de la Union Europea, asistió a la reunión de los ministros de economía europeos el Secretario del Tesoro Norteamericano (el máximo dirigente del Banco Central de EEUU): Timothy Geithner.

Valentía no se le puede negar al Secretario, que al más puro estilo sheriff acudió a la reunión europea a tratar de poner orden.

Estaban los ministros de economía discutiendo en el Saloon (o cantina) de la Unión Europea. Y cuando todos se disponían a lanzarse las botellas, sillas, e incluso alguno amenzaba con desenfundar, apareció en las puertas batientes Timothy… Timothy Geithner.

Entró con paso firme a la reunión de ministros, tomó la palabra, y pidió a la asamblea que la Unión Europea manifestase su unidad, adoptando las medidas necesarias para salir del agujero. También los animó a ser solidarios, y que los países más ricos ayudasen a aquéllos en dificultades.

Se hizo el silencio… Y a continuación… Ahora sí… Empezaron a volar las botellas, sillas y hasta las mesas. Pero hacia el bueno de Timothy:

- El ministro de economía alemán le dijo a Geithner que ya habían ayudado bastante. Y que no estaban dispuestos a financiar ilimitadamente a países como Grecia.

- La ministra austriaca le soltó que cómo podía venir a la reunión de economía de Europa dando lecciones, cuando la situación en EEUU está peor (ahí Geithner no pudo dejar de recordar que -con Obama- la deuda de EEUU ha subido 4 billones de dólares, y el paro del 7,6% al 9,2%).

- Por último, el jefe de la reunión de ministros de economía europeos le dijo a Timothy que se fuera, porque comenzaban las deliberaciones, en las que no podía haber ningún extranjero.

Y fue así como Timothy… Timothy Geithner, tuvo que volverse humillado a su país, antes de tener que desenfundar en clara minoría. Gran algarabía europea, cuyos ministros seguían sin tomar decisión alguna, pero ahora tenían una víctima propiciatoria.

Llegó Geithner a EEUU, y se fue directamente a la Casa Blanca...

Ahora es el momento en que los espectadores de la película esperarían a todo un Presidente de EEUU dar un puñetazo encima de la mesa de su despacho oval, tras ver la humillación a su emisario.

Esperamos con ansiedad verle descolgar dos teléfonos: uno para retirar a todos sus embajadores en Europa, y otro para ordenar a la US Navy enfilar siete portaviones hacia el viejo continente: ¡Nadie trata así al enviado del Presidente!

Pero… No. Obama llama cordialmente a Sarkozy, y conciertan una reunión esta semana durante la visita del Presidente francés a la ONU en Nueva York.

¿Es éste el final de la película?: Sí. ¿No hay portaviones?: No. ¿Algún tiro?: Ni medio.

Aparecen entonces unas letras sobreimpresionadas en la pantalla del cine. De esas que nos explican al final de las películas americanas la historia real en la que se basan.

Y dicen así:

Antes de la crisis, Grecia emitió miles de millones de euros de deuda.
Esa deuda fue comprada por muchos bancos europeos.
Los bancos europeos se hicieron un seguro,
para que caso de que Grecia no les pagase,
el seguro les devolviera el dinero.
Esos seguros fueron hechos por
aseguradoras americanas.

Si cae Grecia, caen todos.

THE END

lunes, 19 de septiembre de 2011

LA CRISIS Y LOS BANCOS: Cerveza 0,0

Me encontré hace poco con un amigo extranjero. Me contó que en su país -fundamentalmente agrícola- el Gobierno encarga a una serie de empresas la gestión del agua, para que llegue con abundancia tanto a las casas como a los propietarios de huertas.

Pensé yo en la similitud que eso tiene con el sistema bancario en Europa y España, donde los gobiernos encargan al sistema financiero -los bancos- que el dinero llegue tanto a los particulares como a las empresas.

Aunque en el país de mi amigo las empresas gestoras del agua tienen sus propios pozos, el Gobierno –propietario de los pantanos– pone a disposición de esas empresas su agua, para asegurarse de que no les falte a los consumidores finales en tiempos de crisis.

Los bancos se nutren del dinero que los particulares y empresas depositan en las cuentas bancarias. Pero los gobiernos ponen también a disposición de dichos bancos el dinero público a través de los bancos centrales.

Estos bancos centrales son los bancos estatales, que gestionan el dinero público. Así, el Banco de España, el Banco de Italia o, por encima de ellos, el Banco Central Europeo. Ellos son los que velan para que el sistema bancario tenga siempre dinero que prestar a los particulares y empresas, también en momentos de crisis.

Me contó también mi amigo que, durante los últimos años, las empresas gestoras del agua pensaron en la manera de sacar más dinero, aparte de la venta de agua a las casas y las huertas.

Por ello, habían animado a algunas personas a construir campos de golf, e incluso las mismas empresas gestoras del agua habían construido sus propios campos. En esas instalaciones se consumía mucha agua, y las empresas gestoras obtenían grandes beneficios.

Los bancos, durante los últimos años, se han salido de su negocio principal: que la gente deposite su dinero en las cuentas bancarias, y usar este dinero para prestarlo a otras personas o empresas; y así obtener un beneficio por los intereses que cobran.

Así, la banca se ha lanzado a dar dinero para grandes proyectos de construcción (que luego quebraron y no pudieron devolverle el dinero prestado), comprar deuda de países con riesgo (que les daba un interés más alto que la de otros países más estables, pero que si quiebran no devuelven tampoco el dinero prestado), etc.

Pero en el país de mi amigo llegó una sequía hace cuatro años. Al principio parecía que duraría poco, pero se había ido prolongando mucho. Los pozos de las empresas gestoras de agua se habían secado, y el Gobierno de su país había tenido que darles mucha agua de los pantanos, para que llegase a los ciudadanos y agricultores.

Cuando se empezó a ver la crisis en el 2007, nadie pensaba que sería tan extrema y duradera. Como la gente dejó de depositar dinero en los bancos, y retiraba buena parte del que tenía en sus cuentas, los gobiernos europeos tuvieron que acudir en ayuda de esos bancos.

Así El Banco Central Europeo puso a disposición de la banca grandes cantidades de dinero, para que pudiesen seguir prestando a los particulares y a las empresas, y que así la economía no se paralizase.

Sin embargo, mi amigo me contó que, por mucho que su Gobierno inyectaba el agua de sus pantanos en las cañerías de las empresas gestoras del agua, ésta no llegaba a los ciudadanos y agricultores.

Y entonces se descubrió que esas empresas estaban usando el agua para su propio consumo, y para mandarla a los campos de golf: se habían construido tantos, que absorbían toda el agua que el Gobierno enviaba desde los pantanos públicos.

Los bancos se han metido en tantos grandes proyectos que no son rentables, han comprado tanta deuda de países que ahora no pueden devolverla, y han hecho inversiones tan ruinosas, que todo el dinero público que se inyecta en ellos lo usan para tapar sus agujeros.

Por ello, las empresas tienen que cerrar, porque no les llega dinero alguno. Y para los particulares es una utopía tener acceso a préstamos.

Pero el Gobierno del país de mi amigo seguía dando más y más agua a las empresas gestoras de ella. Y la gente había empezado a protestar, porque veía como –a pesar de que el Gobierno vaciaba los pantanos– a ellos se les secaban las huertas. Tampoco llegaba el agua a las casas.

Su Gobierno siempre decía lo mismo: que las empresas gestoras del agua eran muy importantes para el país, porque si no existiesen no podría funcionar el sistema de riego. Así que seguía ayudándolas.

El Banco Central Europeo ha seguido inyectando cada vez dinero en los bancos, supuestamente para que los particulares y las empresas no se queden sin dinero.

Pero el dinero no sale después de los bancos. Y eso a pesar de que se ha puesto a disposición de la banca todo el dinero que necesiten, sin límite y sin que los bancos tengan que pagar prácticamente nada. La razón que se esgrime es que el sistema financiero resulta crucial para nuestra economía.

Además, la semana pasada los principales bancos centrales del mundo: el Banco Central Europeo, la Reserva Federal Americana (el Banco Central de EEUU), el Banco de Inglaterra, el Banco de Japón y el Banco Nacional Suizo, decidieron para poner a disposición de los bancos europeos todo el dinero en dólares que precisen.

El motivo de esta inyección de dinero público en dólares en los bancos europeos, se debe a la mala situación e imagen fuera de Europa de nuestros bancos.

Hay que tener en cuenta que, aunque los bancos europeos funcionan en euros, dan préstamos en dólares a algunos clientes, para proyectos fuera de la Unión Europea. Y para eso nuestros bancos piden dólares a los bancos fuera de Europa.

Pero como el resto de bancos ve la posibilidad de que los bancos europeos quiebren, han dejado de darles dólares. Ante ello, para que los bancos europeos no tengan problemas, se han unido todos los bancos centrales mencionados, para darles a los bancos europeos los dólares que necesiten, y cobrándoles muy poco por ello.

Total, que los bancos europeos, a pesar de su mala gestión, disponen ahora de todo el dinero público que necesiten, tanto en euros como en dólares.

Y mi amigo me contó que la gente de su país se había hartado. Ya no aceptaban el argumento de que había que ayudar a las empresas gestoras del agua, para que el sistema de riego funcionase.

“Porque –me decía– ¿qué más le da a los agricultores que tienen ahora los campos secos, y a las personas que ya no reciben agua en sus casas, si las empresas gestoras del agua son importantes o no?: ¡Si no les dan agua ni para beber!” 

Mientras nuestras empresas y particulares ven cómo es imposible acceder a ningún crédito, el Gobierno no para de inyectar dinero en el sistema financiero –los bancos–, con el argumento de la gran importancia que tienen los bancos para la economía; y bajo la premisa de que al final ese dinero llegará a los destinatarios finales. Pero eso no ocurre.

Mi amigo y yo estuvimos de acuerdo en que las cosas no podían seguir así. Y nos preguntábamos cómo habíamos podido llegar a esa situación: estábamos desamparados por el sistema financiero, que encima era ayudado con nuestro dinero público.

Fuimos a consolarnos con unas cervezas al bar de siempre.

Estaba cerrado…