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jueves, 17 de noviembre de 2011

LA FERIA EUROPEA: Con la prima y sin abuela

La ventaja de que existan “los mercados”, es que siempre hay alguien a quien echar la culpa: “España se ve atacada por los mercados”, “nuestra economía no va tan mal, pero los mercados especulan”…

Lo que no nos dicen es que “los mercados” están formados por todos los que intervienen en la economía internacional; también los que parecen criticarlos. "Los mercados" se componen por unos que compran y otros que venden. Vamos, como el mercadillo al lado de tu barrio, pero en este caso con tiendas más grandes: países, fondos de inversión...

España acude entonces al mercado para pedir dinero, que luego se gasta con más o menos acierto. Para ello, pone su tenderete vendiendo bonos de deuda. ¿Y quién pasa por allí a comprar? Pues fondos de inversión como Blackstone, que tiene más del doble de dinero que todo lo que produce España en un año. Mira entonces el producto, y si le gusta lo compra; pero si no, pasa de largo.

¿Y si pasan dos o tres compradores como Blackstone y nadie compra los bonos del tenderete español?: entonces España da más rentabilidad al próximo que venga a ver si se anima. ¿Qué siguen pasando de largo?: Pues mayor rentabilidad aún.

En el stand de Alemania pasa al revés: está lleno de gente queriendo comprar sus bonos de deuda. Por eso, el vendedor, en este caso el Estado Alemán, hace justo lo contrario que el español: Después de que le han quitado de las manos los primeros bonos -cuando aún estaban calientes y recién salidos del horno-, ofrece los siguientes dando un interés menor a quien los compre.

Pero la gente vuelve a quitárselos de las manos a Alemania; así que cuando saca una nueva hornada ofrece menos rentabilidad aún. Y de nuevo siguen vendiéndose al instante...

Y ahí tenemos los tenderetes de España, Italia, Portugal… Vacíos y mirando al alemán con envidia. Y pensando: yo aquí subiendo la rentabilidad al que me compre y nada; todos para allá. Del stand de Grecia ni hablamos, porque está cerrado desde hace tiempo, al haberse muerto de aburrimiento los vendedores.

Por eso, la rentabilidad del bono alemán de deuda es del 1,8%, y desaparecen al instante; y la del español el 6,4% ,y no hay manera de colocarlos. La prima de riesgo no es otra cosa que la diferencia entre los dos, es decir, un 4,6%. Esta prima mide la rentabilidad de más que ofrece el gobierno español por sus bonos respecto al alemán, que es la referencia.

Lo que tampoco nos cuentan es que, para tratar de animar a la gente a comprar en los tenderetes vacíos, la abuela de los dueños del stand español e italiano, llamada Banco Central Europeo, se pasa por allí y compra algunos bonos; para que otros compradores vean que esos bonos desaparecen como los alemanes, y se animen a comprarlos ellos también.

Pero claro, los compradores no son tontos y le han pillado el truco: Ahora cada vez que aparece la abuela, o sea el Banco Central Europeo, ya es que se ríen; y no compran lo que ella.

De hecho se daban cuenta desde el primer momento (en agosto pasado que fue cuando el Banco Central Europeo empezó a comprar bonos de países como Italia y España), y por eso casi todos los bonos que Italia y España han vendido han sido sólo los que la abuela compraba.

Lo malo ahora es que el Banco Central Europeo está dejando de comprar, porque Alemania -que vende como churros-le ha dicho que deje de hacerlo, y que cada palo aguante su vela.

Ahora Europa ha decidido ahora emplear un nuevo truco: sustituir a los vendedores de los tenderetes vacíos, a ver si los compradores piensan que las cosas han cambiado. Cambió a Papandreu por Papadamas en el stand griego, y a Berlusconi por Monti en el italiano. Y no ha cambiado al vendedor español porque se cambiará solo en unos días con las elecciones.

Al pasar los compradores por el mercadillo casi pican, porque vieron caras nuevas y se acercaron a esos tenderetes. Pero inmediatamente han visto que venden los mismos churros, bonos quiero decir. Y los han dejado de nuevo para irse al stand alemán.

Por eso nuestra prima de riesgo está disparada: porque hay que dar una rentabilidad muy alta para que alguien se anime a comprarnos nuestros bonos de deuda. Y a pesar de todo nadie quiere comprarlos.

¿Y si no nos los compran más?: pues no tendremos dinero para pagar todo lo que gastamos de más sobre lo que ingresamos. Y eso incluye el paro, pensiones, sanidad...

Y lo que es peor: si no nos ayudan, España quebrará. Porque no tenemos ya ni abuela… Está de cervezas en el tenderete alemán.