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lunes, 29 de julio de 2013

LOS NUEVOS DATOS DE EMPLEO: Allí me colé y en tu fiesta me planté


No hay nada como dejar pasar unos días para ver en su completa realidad las noticias económicas. Y esto vale tanto para las buenas como para las malas.

En ese mundo lleno de estadísticas e interpretaciones, no es bueno dejarse llevar por grandes desánimos o entusiasmos, sino que para mirar las cosas con objetividad hay que tener una cierta calma.

Pero sobre todo, y lo más importante, es no perder de vista la calle…

Tú puedes no haberte licenciado en economía, pero cuando sales ahora a la calle y ves cerrar con mayor frecuencia que antes los comercios… Nadie te convencerá de que estamos dejando la crisis.

Tal vez no sabes de finanzas, pero cuando hace más de dos años que no conoces a nadie al que hayan concedido un crédito... No te servirá que digan que se está abriendo no sé qué grifo en algún lugar.

Y finalmente, cuando no conoces a nadie que consiga un empleo que no sea meramente temporal, podrán mostrarte mil estadísticas... Que no te cambiarán la opinión de que la cosa no mejora.

Como ya hemos explicado, la EPA (Encuesta de Población Activa) es un sondeo que se hace trimestralmente entre unas 60.000 familias y un total de aproximadamente 200.000 personas, a las que se pregunta cómo está el empleo en sus casas.

De sus respuestas, se puede saber, y ampliar los resultados a todo el país, cuántas personas quieren trabajar (población activa), y de ellas cuántas tienen un empleo y las que están en paro.

La última EPA, publicada la semana pasada, corresponde al trimestre abril-junio de este año. En un primer momento, se nos trasladó que el paro ha bajado en 225.000 personas. Se trataba de la mayor caída desde 2008, con especial incidencia en los jóvenes.

Como hemos dicho antes, a cualquier persona no experta, pero con un pie en nuestras calles, ninguna EPA puede en estos momentos quitarle la sensación de que a su alrededor no se están produciendo signos que lleven al optimismo. Por eso, se ha producido a nivel de calle un sentimiento más bien escéptico.

Una vez pasados los fuegos artificiales, y con algunos días más de calma para ver las cosas en la distancia, hemos podido quitarle el efecto estacional (desestacionalizar) a ese dato de empleo.

Ello no es más que restar la mejora o empeoramiento que se produce por el momento del año de la EPA. Así, cuando se acercan fechas festivas (Semana Santa, Navidad, verano…), hay que quitar las contrataciones que se producen, y que no son más que efectos temporales que desaparecerán en breve.

Pues bien, anulando ese efecto “estación del año”, resulta que el empleo volvió a bajar en realidad un 0,29%. Además, descendió sobre todo la contratación indefinida, y la que aumentó fue la temporal y relacionada con hostelería. Se comprende así mejor que se hayan contratado sobre todo a jóvenes para realizar esos trabajos.

Sería muy fácil apuntarnos a la fiesta, sin advertir a los que aquí estamos que tenemos razón cuando miramos sobre todo a la calle...

... Donde al acabar la fiesta hay que limpiar los restos. Con empleo temporal. De jóvenes.

Que luego desaparece.