ÚLTIMOS COMENTARIOS

lunes, 5 de septiembre de 2011

LA PRIMA DE RIESGO Y LOS EUROBONOS: ¡A la rica naranja!

Me escribe un lector del blog para pedirme que explique el jaleo de estos días con la prima de riesgo, los eurobonos… ¿Es Alemania la mala de la película por no querer eurobonos? ¿Por qué nos persigue a España el mal de la prima de riesgo?

Si no nos la complican, la historia es bien sencilla:

Una agricultora -Alemania- tiene un huerto de grandes naranjos. Cada día se levanta a las seis de la mañana para ir a quitarle los hierbajos, abrir el riego y echarle abono abundante.

(Vamos explicando en paralelo a la historia) Todos los países emiten bonos de deuda cada cierto tiempo. Esto no es otra cosa que pedir préstamos a los bancos y fondos de inversión (véase “Y AL FINAL SEREMOS TODOS JUZGADOS...POR LOS MERCADOS” http://xurl.es/2sep ). Estos préstamos habrá que devolverlos en un futuro, junto con sus intereses. Igual que hacemos los particulares.

Los bonos alemanes tienen una gran demanda en el mercado, dado que están respaldados por una economía real fuerte: una productividad en el trabajo muy alta y un crecimiento económico sostenido en el tiempo. Nadie duda de que Alemania pueda dejar de pagar esos préstamos en el futuro.

España es otra agricultora con un huerto al lado del de Alemania. Ya de lejos se ve que sus naranjos están un poco secos. Cuando llega a las 10 mañana, a veces la hierba está ya demasiado alta, los sacos de abono se han roto y el contenido se ha esparcido por donde no debía. El agua no llega a algunos sitios, porque las conducciones están rotas.

Los bonos de deuda españoles están muy afectados por una economía que se ha mostrado incapaz de crecer durante los últimos trimestres. Las medidas económicas no han tenido resultados visibles en el paro. Además, hay un gran déficit a todos los niveles de las administraciones.

Hasta ahora nadie dudaba de que España pudiese dejar de pagar. Pero los datos económicos surgidos últimamente, junto con la necesidad de recibir continuas ayudas por parte del Banco Central Europeo, han disparado algunas alarmas.

Tanto Alemania como España venden las naranjas en el pueblo de al lado. Las dos en la misma tienda. Antes las vendían cada una por su cuenta, pero España convenció a la primera para juntarse, ya que de esa manera ambas podrían tener una tienda más grande.

Alemania respaldó decididamente la creación de la zona euro, con una moneda común. Perdió la independencia de tener su propia moneda –el marco alemán-, pero consiguió ampliar su mercado más allá de sus fronteras. Era la única manera de poder competir con rivales como EEUU y China, con fronteras geográficas mucho más grandes.

El caso es que la gente en el pueblo conoce perfectamente los huertos de cada una. También el modo de trabajar de Alemania y España. No les extraña que las naranjas alemanas sean grandes y llenas de zumo; y las españolas de igual tamaño, pero más secas y con menos líquido.

Los grandes compradores de bonos se fijan –como hemos apuntado antes- en el estado de las economías de cada país: Quieren asegurarse de que recuperaran su dinero y los intereses de los préstamos que dan.

Por ello, aunque tanto Alemania como España venden las naranjas en sacos de 100 naranjas cada uno, España siempre tiene que poner dos más en cada saco para que la gente los compre, porque saben que las alemanas son mejores. Así se compensa si sale alguna podrida.

Como hay más dudas de que España pueda pagar la deuda respecto a las dudas sobre Alemania (que son muy pocas), los compradores de bonos le exigen a España que pague intereses más altos por los préstamos, para compensar ese riesgo.

Así, si los bancos de inversión le piden a Alemania un 2% de interés por préstamos (bonos) a diez años, a España le exigen un 4%.

La prima de riesgo española sería la diferencia entre los intereses que paga ella comparados con los de Alemania (este país siempre se pone como referencia). Por tanto la prima de riesgo española sería el 2%.

En economía, en vez de hablar de 2%, se habla de 200 puntos, pero es lo mismo. Por tanto, si la prima española es de 290 puntos, es que tiene que pagar un 2,9% más que Alemania por los préstamos que pide.

Pero últimamente, los problemas no han parado para la agricultora España:

Un día, le pillaron yendo a trabajar a las 12 de la mañana, porque la noche anterior había estado en la verbena del pueblo de al lado hasta muy tarde. Cuando fue a vender las naranjas esa tarde, nadie se fiaba de que las hubiese cultivado bien. Para poder vender los sacos, España tuvo que poner 3 naranjas más que Alemania en vez de 2.

Como hemos dicho, los que prestan dinero a los países (bancos y fondos de inversión), se fijan en primer lugar en el estado de la economía de esos países. Además, la información que tienen es muy buena y se fijan en todo.

En cuanto descubren algún dato negativo, para prestarte dinero comprando tus bonos te exigen un interés mayor. Por tanto, si tu prima de riesgo respecto a Alemania era de 200 puntos (un 2% más de intereses), ahora subiría a 300 puntos (3%).

Hay que tener en cuenta que cuando la prima de riesgo de un país en Europa llega a 300 puntos (tiene que pagar un 3% más de intereses por su deuda que Alemania), se considera un país en riesgo.

Y las cosas se pusieron aún peor. Una mañana empezaron a secarse los naranjos de España. Y las naranjas salían tan arrugadas que daban la impresión de no tener prácticamente zumo. Esa tarde España puso 4 naranjas más en cada saco de 100, para ver si así se las compraban.

Una prima de riesgo a 400 puntos (4% más de intereses a pagar que Alemania) supone la necesidad inmediata de intervención del país, pues los que compran su deuda se negarán a seguir haciéndolo: El mayor interés que perciben por sus préstaos a ese país, no compensará el riesgo de que quiebre.

Y cundirá el pánico. pues los que tienen deuda ya comprada pensarán que España no va a pagar lo que les debe.

Sin embargo, ni poniendo 4 naranjas se vendía un saco. Entonces, España pidió ayuda a su compañera de tienda. Aunque Alemania estaba ya harta de su vecina, al final accedió. Llamó a su primo Wolfang y éste se presentó en la tienda.

Ante el asombro de los clientes, el primo alemán se puso a comprar naranjas españolas. Así que al final unos pocos clientes optaron por llevarse unos cuantos sacos.

Para evitar el pánico, Alemania ha accedido a que el Banco Central Europeo (BCE), que depende fundamentalmente de las aportaciones alemanas, compre deuda española. De esta forma, la prima de riesgo de España ha bajado de los 400 puntos.

No porque la gente confíe más en nuestro país, sino porque el BCE ha comprado parte de nuestra deuda a un interés artificialmente más bajo.

Pero España continuaba sin ir temprano a trabajar la huerta. Tampoco había arreglado las conducciones de agua, ni esparcido mejor el abono. Así que seguía teniendo que meter más naranjas que Alemania en cada saco de 100 si quería venderlos.

Así que un día, mientras dormía en el huerto a la hora de la siesta, se le ocurrió a España una idea brillante. ¡Por fin! ¡Se acabaron los problemas y los sufrimientos!

Así que se fue a tomar unas cervezas el resto del día para celebrarlo, y por la tarde fue feliz a la tienda para hacerle la propuesta a su compañera.

Alemania notó esa tarde especialmente contenta a España. Y cuando se le acercó, esta última le lanzó su gran idea:

- Mira, Alemania, he pensado algo que seguro te entusiasmará tanto como a mí.

- He pensado que, puesto que somos compañeras de tienda, y ya de por sí compartimos el local…

- ¿Por qué no mezclamos las naranjas y usamos también los mismos sacos?

- En vez de tú usar sacos negros que ponen Alenaranjas, y yo sacos rojos indicando Espanaranjas… Mezclemos la fruta y usemos sacos azules que pongan ¡Euronaranjas!”

- “!!!¿Qué te parece?!!!”

Y Alemania, enfadada, se fue a su lado de la tienda: ¿Qué se pensaba su compañera? ¿Que era tonta? ¿Iba ella a mezclar sus naranjas grandes y llenas de zumo con esas bolas arrugadas y sin líquido?

¿Y qué iba a pasar con los clientes? Ya no distinguirían entre sus sacos tan cotizados y los otros que siempre tenían que contener más naranjas porque nadie las quería…

¡Al final tendría Alemania que meter más naranjas en los sacos de Euronaranjas para compensar las otras peores!

Las compras artificiales del Banco Central Europeo de los bonos españoles no pueden durar eternamente. Además los mercados son conscientes de este modo de actuar, que altera los intereses de modo no natural.

Por ello, España (junto con otros países) está presionando a Alemania para que en vez de que cada país emita sus propios bonos, todos emitan eurobonos.

Pero claro, Alemania no es tonta, y esto tendría dos graves consecuencias para ella:

- Si los países que ahora no paran de emitir bonos de deuda en su propia denominación, comienzan a emitir Eurobonos, estos dejarían de tener mucho valor, puesto que el mercado estaría inundado de la suma de los bonos españoles, griegos, portugueses, Alemanes… con el problema adicional de que no se distinguirían los bonos buenos de los malos.

- Alemania, que ahora coloca deuda a un interés bajo (2%), si sólo puede –como el resto de países europeos- emitir eurobonos, lo hará al tipo de interés común de todos. Así, si el tipo de interés que paga España, por ejemplo, es del 4%, al mezclarse con el alemán del 2%, terminará en la media: el 3%.

Por tanto, España pasaría a pagar un interés menor (del 4% al 3% que es la media), pero Alemania pagaría más (del 2% al 3%).

Y mientras España le suplicaba, Alemania se fue a su lado de la tienda, con sus naranjas y sacos alemanes, no sin antes decirle a España:

“Si quieres euronaranjas, haz que tus naranjas sean como las mías: Levántate a las 6 de la mañana, arregla tus conducciones de agua, esparce bien el abono…Mientras tanto, ¡cada uno tendrá su propia fruta!”

Y Alemania empezó a pensar quién le mandaría a ella montar una tienda común con España. Comenzó a acordarse de su bonita tienda de hace unos años…Chiquita. Pero suya. Y en orden.