ÚLTIMOS COMENTARIOS
viernes, 26 de abril de 2013
miércoles, 24 de abril de 2013
ESPAÑA Y SU DEUDA: El abuelo no cree en los castillos
Resulta sorprendente la
capacidad del ser humano para tapar la realidad, haciendo
verdaderos castillos en el aire; aunque a veces más que castillos hagan falta rascacielos para poder ocultarla.
Tal vez por eso en este blog
tenemos la costumbre de repetir que el mejor consejo es acudir a nuestros
mayores, y si son muy mayores mejor aún, para que nos cuenten cómo deberían ser
las cosas; porque ellos ya no creen en castillos.
Uno de esos castillos, que deslumbra por su aparente belleza, es la teoría de que
no pasa nada por gastarse más de lo que se tiene.
Curiosamente habitamos
un país que viene pagando, muy duramente por cierto, la consecuencia de ese
tipo de castillos. Pero ahora va a resultar que cuando el que se gasta más de
lo que tiene es el Estado, entonces no pasa nada.
Vayamos a las cifras del 2.012:
- Ingresos del Estado: 382.000
millones de euros.
- Gastos del Estado: 494.000
millones de euros.
- Diferencia: 112.000 millones de
euros.
Te aconsejo ahora que vayas a tu abuelo y le expongas eso mismo, pero con cifras más cercanas:
- Ingresas 3.800 euros.
- Te gastas 4.900 euros.
Y entonces, tras explicarle que estás en un situación límite sin que puedas permitirte más deslices por la gran deuda que tienes, trata de preguntarle si estás actuando correctamente.
Pero antes de que responda, escríbele completa la cifra del exceso de gasto del Estado, que técnicamente llamamos déficit:
- 112.000.000.000 euros
Y luego pásaselo a pesetas:
- 18.600.000.000.000 pesetas.
Pero hazlo poco a poco, para que a tu abuelo no le pase nada. No por la edad, sino por el sentido común.
martes, 23 de abril de 2013
JAQUE AL REY ME COMO UNA economía real
Si a algún aficionado al deporte le preguntan por un lugar emblemático del tenis, responderá de manera casi automática Wimbledon o Roland Garros. Si nos referimos a la meca del cine, sin lugar a dudas saldrá el nombre de Hollywood. Y si hablamos de moda diremos París.
Cuando nos referimos al ajedrez, se nos ocurrirá nombrar a Moscú, por aquello de los grandes mitos como Karpov o Kasparov, o acaso algún lugar neutral de Suiza donde se celebrasen las partidas como lugar neutral en época de la guerra fría.
Pues no. Si hablamos de la capital mundial del ajedrez, donde se celebraron sin excepción todas las grandes partidas y finales míticas, donde anunció su retirada el gran Kasparov... Ésa es Linares, en Jaén.
¿Cómo? ¿Un pueblo de Jaén la capital internacional del ajedrez?: Sí.
¿Hasta allí obtenían únicamente permiso para desplazarse -pasando el telón de acero- los jugadores rusos?: Sí.
¿No todo ha sido en España ladrillo?: No.
Lo peor que le puede pasar a alguien es no destacar por nada. Has de ser el mejor en algo: como ministro, arreglando un coche o educando a tus hijos. Ser alguien destacado en tu bloque de pisos, barrio o país.
A nivel económico pasa lo mismo. Como empresa, o como país, lo importante es no convertirte en uno más; sino que te conozcan por algo en lo que destaques.
Si decimos Coca-Cola, está claro en lo que pensamos. Se trata de algo claramente definido. Y de lo mejor en su género con una única competencia. Hablamos de Apple, y nos vienen a la cabeza todos sus productos, fáciles de usar.
Alemania nos suena a coches (Mercedes, BMW...), y China a productos baratos (algo en lo que también se puede destacar).
Y cuando decimos España fuera de nuestras fronteras, ¿a qué suena?: a turismo, deporte y deuda. Esto último es negativo, y las dos primeras cosas buenas. Pero tampoco hemos hecho mucho para conseguirlas o apoyarlas:
- El turismo nos viene casi dado, por nuestro clima y el hecho de ser una península (con mucha costa). Y respecto al apoyo, ni siquiera tenemos un Ministerio de Turismo en exclusiva para la mayor industria del país.
- El éxito del deporte se debe más que nada al esfuerzo de los deportistas y al apoyo privado, porque a menos que tengan buenos patrocinadores y se centren en una actividad mediática, poco pueden conseguir. Si no, que pregunten a nuestros olvidados deportistas dentro del atletismo.
Pero... ¿Y no nos suena a nada más España?: No. Bueno sí, a algo que antes era bueno y ahora malo, porque ha generado buena parte de esa deuda: La construcción.
Si ya resulta increíble que durante una década hayamos estado centrados en una actividad frenética de construcción, que además tenía que acabarse a menos que hubiésemos querido construir hasta encima de los árboles...
Peor es comprobar que ahora se ha abandonado no sólo la búsqueda de un nuevo modelo económico para nuestro país (de lo que queremos hacer y en lo que vamos a destacar), sino además una clara referencia a la economía real.
Cogemos los periódicos y oímos hablar de deuda, de Banco Central Europeo, prima de riesgo, rescate a la banca...
¿Algo concreto sobre producción, empleo, tecnología, etc.?: Poco, muy poco.
Están nuestros dirigentes tan entretenidos en reuniones al máximo nivel en lugares importantes, tratando de banca, finanzas, deuda, etc., que se han olvidado de la economía real. La de la calle. La que mueve el país, las ciudades y los pueblos.
Menos mal que a pesar de todo existe Linares, y también otros linares:
- Tenemos a Zara, líder mundial textil desde que alguien decidió llevar más allá los productos de su tienda en una ciudad gallega.
- La mayor huerta en Europa se encuentra en Murcia y Almería, porque pensaron que el desierto era más bien una ventaja.
Y también encontramos:
- El bar de la esquina, que pone los mejores desayunos de la ciudad.
- A María Dolores: esa señora que todos conocemos, que deja a los niños en el colegio, trabaja por las mañanas en una gestoría, hace la compra y la comida, recoge a los niños, cuida a su madre enferma sin ayuda, y consuela al marido que está en el paro. Y que es la mejor mujer, madre, hija y administrativa.
Economía real. Y si no tenemos un modelo general, porque nuestros dirigentes andan ocupados en temás "más importantes", intentemos ser en nuestro entorno los mejores en algo. Como profesionales, empresa o país.
O esto, o continuar con el desastre. Durante muchos años (*).
(Este artículo se publicó en octubre de 2011, con otro Gobierno. Mientras seguimos sin modelo económico para España, muchos ciudadanos siguen esforzándose por ser los mejores)
(Este artículo se publicó en octubre de 2011, con otro Gobierno. Mientras seguimos sin modelo económico para España, muchos ciudadanos siguen esforzándose por ser los mejores)
lunes, 22 de abril de 2013
LA HISTORIA Y LA ECONOMÍA SE REPITEN (II): En España no hay sheriffs... Ni bandidos
El sheriff de Dodge city, Kansas, tenía el sombrero cubriéndole los ojos. Dormitaba; ajeno a la pérdida del futuro del pueblo a manos de los hermanos Dalton.
Su indolencia aumentó más si cabe el enfado de los habitantes, ya de por sí alterados por el robo de las cabezas de ganado. Pero ahora parecía que la autoridad iba a tomar cartas en el asunto.
La insistencia del pueblo hizo que el sheriff desapareciera en el horizonte, al encuentro de los hermanos Dalton; y algunos se esperanzaron con ver de vuelta las vacas: ¿Acaso no eran suyas?
No había aún caído la tarde cuando regresó la autoridad con cara complaciente, como queriendo transmitir una buena noticia. Y en tres minutos estaba todo Dodge City en la plaza de la iglesia convocado por el pastor; de almas en este caso.
- Vengo con buenas noticias, vaqueros -gritó el sheriff con la fuerza de quien parece decir verdad-.
- Menos mal que tendremos por fin nuestro ganado, que mi vaca Molly estaba a punto de parirme -repuso la viuda O'Hara ante la envidia de los vecinos.
- A ti nunca te parieron: ¡Saliste dando tiros! -le soltó Jimmy, el tendero y su eterno pretendiente-.
Y mientras se apagaban las risas, continuó el sheriff:
- Bueno, todo el ganado no lo recuperaréis, pero casi todo sí.
¡¡¡ Spaaaannnnkkkk !!! Sonó así de fuerte la campana, como nunca antes, ante el asombro de los habitantes al comprobar que era fruto del impacto de una bala.
Y se oyó entonces a lo lejos la voz del viejo Harry:
- Somos vaqueros pero no tontos, sheriff; y aquí lo que se espera es recuperar lo nuestro: Ni más... ni menos.
Se abrió entonces un pasillo entre la multitud de afectados por los Dalton, para que pasara Harry mientras seguía con su retahíla:
- Y si no nos dan lo nuestro, sentimos amenazadas nuestras vidas, como ahora tú -sheriff- ves amenazada la tuya tras lo de la campana. Así que cuenta ese trato que propones, que espero consista en traer de vuelta el ganado.
El sheriff respiró hondo, lo necesitaba: Había acordado con los Dalton la devolución del 30% de las vacas, en el mejor de los casos.
En el fondo esperaba que esta película del Oeste se hiciera española; donde los inversores en preferentes podían recuperar tan sólo el 30% de su dinero -como las vacas- sin que pasara nada.
Necesitaba un final español, donde no se sabe quién es el bueno y quién el malo. Pero él estaba en Dodge City, Kansas, y no en Madrid.
Y allí todavía había buenos y malos. Sheriffs y bandidos...
viernes, 19 de abril de 2013
LA HISTORIA Y LA ECONOMÍA SE REPITEN: Los Dalton y el viejo Harry con el 30%
1.878
Los habitantes
de este lejano pueblo vieron llegar a lo lejos al corpulento sheriff State, que
venía a quedarse.
Todos se
alegraron con su presencia, hartos de los continuos robos de cabezas de ganado,
que les hacían perder el poco beneficio que sacaban para mantener a sus
familias.
Pero al viejo
Harry se le vio escupir en el suelo cuando el sheriff pasó a su lado, con ancho
sombrero y estrella de autoridad. Desde entonces decía cada día -a quien le
quisiese escuchar- que no había estrellas suficientes como para cambiar su
opinión de ése y todos los sheriffs.
Y transcurrieron
los días tranquilos, sólo alterados por la larga sequía que ya había diezmado
las vacas. Si al menos el sheriff trajese agua, decían algunos, cansados de que
sólo se le viera contar los vasos de whisky que vaciaba en la cantina.
Pero una mañana
de primavera fue cuando apareció la polvareda; no de un tornado, sino el anuncio de
la llegada de los hermanos Dalton, montados en sus brillantes caballos.
No entraron en
el pueblo: se dirigieron directamente a los cercados, abriendo las puertas
principales y llevándose el ganado. En pocos minutos el polvo había
desaparecido, y con él la supervivencia del pueblo.
Todos se
preguntaron entonces por el sheriff State, que no se encontraba ni siquiera en
el saloon. Y alguno avisó que estaba dormitando en la hamaca del porche de la
prisión.
Cuando todo el
pueblo se dirigió corriendo a por la autoridad, se vio de nuevo al viejo Harry
escupir en el suelo; y dándose media vuelta musitó una frase de la que sólo se
entendió algo sobre un 30%.
El pueblo, los
Dalton y el sheriff; y el viejo Harry de Dodge, Kansas. Y un final económico que queda
para el lunes. Porque es actual.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)







